Madre adolescente y bebé ucraniano sobreviven sin agua ni calefacción en refugio de Dnipro
Madre y bebé ucraniano sobreviven sin agua en refugio de Dnipro

Madre adolescente y bebé ucraniano enfrentan condiciones extremas en refugio de Dnipro

En un antiguo instituto científico de Dnipro, reconvertido en refugio desde 2022, Kateryna Murashkina, de 17 años, cuida a su bebé Damir de apenas dos meses en condiciones que desafían la supervivencia humana. La joven madre ha podido bañar a su hijo solo dos veces desde su nacimiento: una en el hospital y otra durante un breve restablecimiento de la electricidad.

"Ahora usamos toallitas húmedas porque hace demasiado frío", explica Kateryna con voz temblorosa. "La habitación no alcanza a calentarse lo suficiente para bañarlo sin riesgo. Tengo un miedo constante de que mi hijo contraiga una enfermedad respiratoria".

Infraestructura colapsada y temperaturas extremas

El refugio alberga aproximadamente a 270 personas desplazadas de zonas ocupadas o ciudades reducidas a escombros por la guerra. Los repetidos ataques rusos contra infraestructuras energéticas han dejado a los residentes enfrentando días enteros sin calefacción, agua corriente ni electricidad, con temperaturas que descienden hasta los 20 grados bajo cero.

La presencia de Médicos Sin Fronteras (MSF) en este y otros refugios a través de clínicas médicas móviles refleja el dramático aumento de necesidades humanitarias. Las consultas realizadas por la organización se duplicaron con creces en 2025, pasando de 4.327 en 2024 a 9.500 atenciones médicas.

Decisiones imposibles y desplazamiento forzado

Para muchas personas que viven cerca del frente de batalla, la decisión de abandonar sus hogares es un proceso prolongado y angustiante. A pesar del peligro extremo, personas mayores y pacientes con enfermedades crónicas suelen permanecer en sus viviendas hasta que los bombardeos continuos y el colapso total de servicios esenciales les obligan a huir.

La magnitud de la destrucción en Ucrania continúa expandiéndose desde la invasión rusa de 2022. La naturaleza de esta guerra, que combina artillería pesada, drones y misiles, ha convertido comunidades enteras en zonas inhabitables donde nada ni nadie queda a salvo.

Adaptación forzada de la ayuda humanitaria

Los equipos de MSF se han visto obligados a abandonar siete hospitales y más de 40 ubicaciones donde operaban clínicas móviles debido al avance del conflicto. Lyman, en la región de Donetsk, es un ejemplo emblemático: antes de que la inseguridad hiciera imposible las operaciones, MSF gestionaba allí consultas médicas itinerantes. En junio de 2024, todas las actividades humanitarias se suspendieron completamente.

Actualmente, alrededor de 2.000 residentes permanecen en esta ciudad del frente, que sufre bombardeos diarios. Entre los desplazados que llegaron al refugio de Dnipro se encuentra Zinaida Babisheva, de 67 años, quien recuerda con nostalgia su vida anterior a la invasión.

"Teníamos manzanas, ciruelas, cerezas, peras, melocotones. Muchas rosas y lirios", relata sobre su jardín perdido. "Ahora mi hija cultiva algunas flores, pero yo ya no tengo ánimo para nada".

Separaciones familiares y pérdidas irreparables

Liubov Kuzmenko, de 65 años y originaria de Siverskodonetsk, comparte el refugio con Zinaida, Kateryna y Damir. Su apartamento fue saqueado después de que las fuerzas rusas tomaran el control de su ciudad, pero lo que más la afecta es la separación forzada de su familia.

"Mis padres se quedaron bajo ocupación. Mi padre falleció en 2024 y no pude regresar para su entierro", confiesa con dolor. "Le envío mensajes de video a mi madre, pero me duele profundamente no poder estar físicamente con ella".

Necesidades humanitarias crecientes y complejas

A medida que la guerra se prolonga, hospitales, farmacias, escuelas y comercios han sido destruidos o cerrados definitivamente. El desplazamiento interno continúa aumentando mientras las necesidades humanitarias se vuelven más complejas y prolongadas.

Médicos Sin Fronteras mantiene su operación en Ucrania a través de múltiples frentes:

  • Apoyo a hospitales cercanos a la línea del frente
  • Gestión de ambulancias para heridos de guerra
  • Operación de clínicas móviles en refugios y comunidades que acogen desplazados
  • Atención en lugares donde la población intenta permanecer a pesar del colapso de servicios

La organización también proporciona crucial apoyo psicológico a víctimas del conflicto, reconociendo que las heridas emocionales son tan profundas como las físicas en esta guerra que ya cumple varios años.