La 'manosfera': un fenómeno digital que amenaza la democracia en Colombia
¿Alguna vez ha sentido dudas sobre el amor, las relaciones de pareja, el éxito o la soledad? Muchos jóvenes y adultos en Colombia son vulnerables a contenido digital que responde a estas inquietudes con mensajes de odio hacia las mujeres y la comunidad LGBTIQ+. Este fenómeno, conocido como 'manosfera', tiene un impacto psicológico profundamente dañino, alentando a los hombres a adoptar roles de 'machos alfa' y, en casos extremos, incitando a la violencia contra sí mismos y otros. En el contexto colombiano, este contenido se ha mezclado peligrosamente con campañas electorales, poniendo en riesgo los avances logrados en materia de derechos humanos y equidad.
El mito del 'macho alfa' y sus raíces desmentidas
En sentido estricto, los machos alfa no existen. El concepto se originó en estudios de etología que fueron posteriormente desacreditados. Rudolf Schenkel observó que, en manadas de lobos en cautiverio, solía haber un macho hostil y dominante al que llamó alfa. Sin embargo, David Mech, quien continuó la investigación, descubrió que en su hábitat natural, los lobos son animales tiernos, cuidadores y cooperativos cuando eligen sus propias parejas. A pesar de esto, miles de influenciadores en todo el mundo han utilizado este mito para idealizar un tipo de hombre sexualmente deseable, poco empático, exitoso y dominante sobre las mujeres.
Esta idealización ha servido como base para la 'manosfera', un ecosistema digital donde las críticas a la supuesta 'ideología de género' se entrelazan con consejos de seducción, relaciones de pareja y exhortaciones a que los hombres repriman sus emociones, adoptando actitudes agresivas, controladoras y de 'proveedores'. En última instancia, se promueve la tesis de que los avances en derechos de las mujeres y de la comunidad LGBTIQ+ representan una amenaza para los hombres, fomentando una visión jerárquica y excluyente de la sociedad.
Infiltración en la política colombiana y riesgos democráticos
Una investigación reciente de El Espectador y Colombiacheck ha mapeado cómo la narrativa de la manosfera ha permeado la conversación digital en torno a las elecciones de 2026. A través de anuncios pagados en plataformas como Facebook e Instagram, ciertos grupos conservadores y candidatos han posicionado temas como la 'familia tradicional' y el rechazo al aborto como parte de sus estrategias políticas. Figuras como Abelardo de la Espriella han sido aplaudidas por quienes defienden la lucha contra la supuesta 'ideología de género', mientras que Paloma Valencia ha enfrentado críticas por supuestas contradicciones al defender esta causa mientras elegía a Juan Daniel Oviedo, un hombre homosexual, como su fórmula vicepresidencial.
Por otro lado, políticos como Iván Cepeda, Sergio Fajardo y Claudia López han sido blanco de ataques por defender estos derechos. El problema fundamental es que estos discursos, al entrar en la arena política, no solo buscan retroceder en los logros alcanzados, sino que son profundamente antidemocráticos. Promueven una sociedad donde las mujeres y las personas sexualmente diversas son tratadas como ciudadanos de segunda categoría, cuyos cuerpos y decisiones están sujetos al control masculino.
El rol de las plataformas digitales y posibles soluciones
Las plataformas digitales han relajado sus controles sobre lo que se publica, y bajo el pretexto de la libertad de expresión, estos contenidos de odio proliferan sin mayores restricciones. Aunque la censura no es la solución, es crucial recordar que la Corte Constitucional ha sentado precedentes importantes. En 2024, por ejemplo, obligó al influenciador Westcol a retirar publicaciones que incitaban a la violencia homofóbica, estableciendo un marco para la eliminación de contenidos de odio.
Entonces, ¿qué se puede hacer? Un camino viable es incrementar la sanción social contra el machismo, fomentar diálogos tranquilos en las familias sobre la masculinidad y cómo resignificarla de manera positiva, y crear espacios seguros libres de violencia y estereotipos. A nivel estatal, es imperativo recordar que existe la Ley 1257 de 2008, que ordena la creación de espacios de formación y diálogo en los colegios para prevenir la violencia contra las mujeres, aunque su implementación ha sido limitada.
La lucha contra la manosfera requiere un esfuerzo colectivo que combine educación, conciencia social y acción legal para proteger los derechos humanos y fortalecer la democracia en Colombia.



