Mar Candela: Una Voz desde la Experiencia en el Debate sobre el Suicidio Asistido
Mar Candela, una educomunicadora y activista de 47 años, escribe desde las profundidades del Feminismo Artesanal, no solo como profesional, sino como una mujer que ha vivido múltiples vidas y enfrentado la sombra del suicidio. Como sobreviviente que carga con la memoria del "suicida fracasado", su testimonio se convierte en un poderoso llamado a la reflexión sobre el suicidio asistido en Colombia.
Carta Abierta a las Familias Colombianas: Un Grito de Solidaridad
En una emotiva carta, Candela hace una invitación profunda a todas las familias colombianas para que abran sus corazones y apoyen la Súplica de Catalina, Isabel y su familia. No podemos permitir que el moralismo o la indiferencia nos impidan ver la humanidad detrás de este pedido. Ella defiende la vida con el alma y cree en una existencia integral, afirmando con certeza que el derecho a una vida digna incluye, inevitablemente, el derecho a una muerte digna.
Esta misiva es un abrazo simbólico para Catalina e Isabel, un llamado a resistir junto a ellas y a exigirle al Estado colombiano que garantice el glorioso derecho a elegir. La muerte asistida es un alivio necesario para dolores que la ciencia no alcanza a sanar. Es hora de que la ley se convierta en un respaldo para la gente y no en una herramienta de imposición. La valentía de Catalina, según Candela, abrirá las puertas de la libertad para quienes hoy solo encuentran muros insuperables.
El Silencio Ensordecedor frente al Consuelo del Diálogo Compasivo
Candela ha visto de cerca el vacío que sienten padres, madres, esposos y familiares destrozados por la ausencia de una despedida. A través de sus activismos y realidades compartidas, ha estado muy cerca del fenómeno del suicidio; cuando se trabaja con mujeres, niños y sociedad, este tema se presenta de manera recurrente e inevitable. Ha tenido que explicar una y otra vez a seres amados que no había nada que pudieran haber hecho para evitar lo inevitable.
Esa culpa persiste porque el Estado, en su ceguera, obliga a miles de personas a quitarse la vida en soledad absoluta, dejando a los suyos en un silencio ensordecedor. Negar el suicidio asistido es negarle a la familia la posibilidad de hacer un cierre, de transitar el dolor de manera amable y de continuar con la vida sin traumas perpetuos. El derecho a una muerte digna permite que el adiós sea un proceso de amor y de palabra compartida, cerrando la herida en lugar de dejarla abierta para siempre como una cicatriz de abandono.
Compasión y Libre Albedrío: Una Reflexión para la Comunidad Creyente
Es imperativo aclarar que Colombia es un Estado laico; la Biblia no es nuestra Constitución ni el manual de nuestros derechos. Candela defiende la laicidad con firmeza, dirigiéndose al creyente desde el cristianismo que ella misma caminó y leyó con rigurosidad. No tiene manera de saber qué haría Jesús en este caso o qué milagro ocurriría. Jesucristo llamaba a la gente a seguirlo, nunca obligó a nadie; incluso a Nicodemo lo miró, lo amó y lo dejó ir, respetando su voluntad.
Esto nos enseña que no estamos obligados a seguir mandatos bíblicos como si fueran una dictadura. No permitan que lo espiritual les arranque el sentido mínimo de la humanidad. El mismo Jesús se hizo hombre para habitar la complejidad y ser parte de nuestra naturaleza; al hacerse carne entendió todos los pesares y dolores, y por eso nos llamó a la compasión con el prójimo. Acompañar a esta madre y a esta hija en esta Súplica ante el Estado debería entenderse como un acto espiritual de misericordia y amor. Creer en Dios debe llevar, como consecuencia inevitable, al acto de la misericordia.
El Precedente de Catalina y la Urgencia del Suicidio Médicamente Asistido
A los 22 años, en la absoluta soledad de Providencia, Candela intentó detener el mundo; el resultado no fue el descanso, sino una discapacidad física que hizo su existencia mucho más difícil. Dediqué años de tortura a volver a usar mi brazo de nuevo —hoy recuperado al 90%— y en ese proceso entendió que amar la vida es un asunto de suerte. Hoy, gracias al privilegio de educarse, formarse y destejer su realidad, sabe que estamos hablando de un misterio químico y cerebral que va más allá de lo explicable.
Catalina, tu caso es un precedente necesario para miles de personas en Colombia que hoy sufren en la sombra. En nuestro país, la eutanasia ya es ley gracias a sentencias como la C-239 de 1997 y la C-233 de 2021. La Súplica que elevas es para que se reconozca plenamente el Suicidio Médicamente Asistido (SMA), despenalizado por la Sentencia C-164 de 2022. La diferencia es vital: tú mantienes el control total, tú tienes la agencia sobre tu propia partida.
El Milagro de Isabel: El Amor que Antepone la Paz al Propio Deseo
Isabel, tu testimonio es el milagro mismo de la maternidad. Has compartido cómo tus ojos han desarrollado cataratas, una afección que vinculas espiritualmente con ese doloroso "no querer ver" morir a tu hija. Esa sombra en tu vista es el reflejo de una madre que espera el milagro de que su hija elija la vida y, sin embargo, nos enseña la lección más alta de piedad.
La gran mayoría de madres en el mundo entero haríamos lo que fuera por nuestros hijos, incluso anteponer el bienestar, la tranquilidad y la paz de nuestros hijos a nuestro propio anhelo de retenerlos. Tu decisión de acompañar a Catalina es el milagro de la entrega frente a la impotencia de los hechos que nos llevan a decidir caminar de la mano lo inevitable. La sociedad civil debe abrazarte, Isabel, porque tu valor es la forma más pura de justicia que existe.
