Movimiento #MeTooColombia sacude medios con más de 200 denuncias de acoso sexual y laboral
En apenas ocho días, el movimiento social conocido como "Me Too Colombia" —viralizado bajo el hashtag #YoTeCreoColega— ha generado un terremoto en el periodismo y la opinión pública colombiana al concentrar más de 200 denuncias por presunto acoso sexual y laboral en medios de comunicación. Muchas de estas denuncias incluyen detalles precisos y, en algunos casos, material que permitiría verificar los relatos presentados.
El detonante: el escándalo en Caracol Televisión
Este fenómeno, que ha expuesto patrones estructurales de abuso, surgió directamente en reacción a un escándalo dentro de Caracol Televisión, el canal con mayor audiencia en el país. El 20 de marzo, la empresa divulgó un comunicado informando sobre denuncias en contra de dos de sus presentadores: Ricardo Orrego y Jorge Alfredo Vargas por "presunto acoso sexual" y la activación de protocolos internos y legales.
Según el comunicado de Caracol, la empresa estaba investigando denuncias recibidas y había activado mecanismos internos de respuesta. Sin embargo, ese mismo día, la periodista Catalina Botero, quien trabajó durante cuatro años en el grupo mediático, leyó el texto y en cuestión de minutos empezó a recibir historias y testimonios muy fuertes en su cuenta de X, muchos relacionados con el mismo patrón de comportamientos atribuidos a uno de los presentadores señalados.
La expansión del movimiento
Botero relató a medios internacionales que los mensajes que comenzaron a llegarle incluían experiencias de distintas generaciones, desde mujeres con las que había trabajado directamente hasta extrañas que compartían relatos de acoso e incluso abuso. En cuestión de horas, la periodista Mónica Rodríguez, con una trayectoria de más de diez años en Caracol, replicó la iniciativa en redes sociales.
A su vez, Paula Bolívar y Laura Palomino, creadoras del medio independiente Brava News, propusieron un canal seguro para que las personas enviaran sus denuncias de forma estructurada. El 22 de marzo, surgieron oficialmente en redes #MeTooColombia y #YoTeCreoColega, detonando un crecimiento exponencial en el número de testimonios reportados.
Características de las denuncias
De las más de 200 comunicaciones recibidas, la gran mayoría provienen de mujeres que aportaron no sólo su identidad, sino la del supuesto agresor y el medio donde ocurrieron los hechos. En menor número, también se reportaron casos anónimos y denuncias de hombres.
Entre los principales patrones identificados por las periodistas que gestionan la iniciativa están:
- Agresores que habrían utilizado su posición para condicionar oportunidades, crecimiento profesional e incluso estabilidad laboral
- Varios relatos señalan a los mismos individuos a lo largo de décadas, lo que sugiere repetición de comportamientos y falta de respuesta institucional
- Muchas denunciantes eran mujeres en etapa de prácticas profesionales o recién graduadas, con contratos precarios y sin redes de apoyo
- Escenarios de acoso descritos incluyen cabinas de radio, ascensores, oficinas privadas, viajes de cobertura y espacios donde se aprovechaba la cercanía para agresiones no consentidas
- Múltiples testimonios coinciden en que este tipo de comportamientos era tolerado o pasado por alto dentro de las salas de redacción
Asimismo, las denuncias incluyen desde comentarios sexualizados hasta acercamientos no deseados, con consecuencias que van más allá del plano profesional.
Respuestas institucionales
La oleada de denuncias no tardó en encontrar respuesta institucional. Tres días después del lanzamiento de #YoTeCreoColega, la Fiscalía General de la Nación informó que abrió un canal oficial para recibir informes y procedió con la investigación preliminar en torno a los dos presentadores señalados por Caracol.
En paralelo, Caracol Televisión emitió un segundo comunicado anunciando la terminación del contrato laboral de Ricardo Orrego y la desvinculación por mutuo acuerdo de Jorge Alfredo Vargas. La empresa enfatizó que estas decisiones no constituyen un juicio de valor sobre los hechos denunciados ni implican una conclusión sobre responsabilidades individuales.
Ambos periodistas hicieron publicaciones en sus cuentas de X. Vargas afirmó que termina su etapa profesional "con la convicción de haber ejercido el periodismo con rigor, independencia y respeto" y aseguró que si alguien tuvo una impresión distinta, él no tuvo esa intención. Orrego, por su parte, difundió una carta de su abogada en la que indica que su salida fue una "decisión unilateral del empleador" y que está dispuesto a atender las investigaciones pertinentes.
En una decisión que añadió otra capa al proceso, el 26 de marzo el presidente de Caracol anunció una investigación independiente a cargo de una comisión externa, liderada por Catalina Botero Marino, jurista con experiencia en libertad de expresión y derechos humanos. Según la empresa, esta investigación contará con las garantías necesarias para asegurar que cada persona pueda ser escuchada con respeto y confidencialidad.
La perspectiva de las periodistas detrás del movimiento
Las principales impulsoras del movimiento —Catalina Botero, Mónica Rodríguez, Juanita Gómez, Paula Bolívar y Laura Palomino— han señalado que lo que se está revelando no son casos aislados, sino patrones repetidos y estructurales dentro de la industria mediática. "Sabemos que esto no se trata de unos casos puntuales y aislados en un medio de comunicación. Es una práctica estructural y común que se viene replicando desde hace muchos años y en distintos medios", aseguró una de ellas en una declaración pública.
Cinco mujeres periodistas, con edades entre 30 y 52 años, decidieron unirse y sostener la iniciativa con el objetivo de respaldar a sus colegas y visibilizar un fenómeno que, según las denuncias recibidas, habría estado ocurriendo por décadas.
"Ningún trabajo debería costarnos nuestra dignidad", subrayaron en entrevista con BBC News expresando que más allá del caso particular en Caracol, el movimiento aspira a transformar la cultura laboral en los medios y fortalecer mecanismos seguros de denuncia y protección para periodistas y trabajadores de la comunicación social en Colombia.
Las investigaciones acaban de comenzar y el país sigue de cerca el desarrollo de este caso que ha puesto sobre la mesa cuestiones profundas sobre la cultura laboral, el abuso de poder y la protección de los derechos de las mujeres en los medios de comunicación.



