Un crimen que sacudió al Cauca y cambió el curso de la paz
Francy Liliana Pequi midió desesperada el tamaño de un lavadero con su cuerpo. Si ella cabía, su abuela Carmelina Yule Paví también. Ese sería el escondite perfecto. Corrió a buscarla para salvarle la vida, pero los gritos de su hermano le cerraron el paso: “¡Mataron a mi abuela!”. El asesinato de la mayora y defensora de derechos humanos de 52 años ocurrió el 16 de marzo de 2024 en la vereda La Bodega, Toribío, Cauca, a solo cinco minutos de su casa. Fue ultimada frente a su esposo cuando integraba un grupo de la guardia indígena que intentaba recuperar a un joven reclutado por la fuerza por el Estado Mayor Central (EMC), la disidencia de las FARC comandada por Iván Mordisco.
El reclutamiento forzado que desencadenó la tragedia
Nancy Bravo, comunera Nasa que coordinaba el proyecto Nasa en ese momento, recuerda la angustia que vivía la comunidad. “Estábamos afrontando asesinatos de comuneros y un reclutamiento muy fuerte de menores por parte de los grupos armados”, explica. Entre enero y agosto de 2024, la Defensoría del Pueblo registró 190 casos de reclutamiento forzado en el Cauca. Cuando llegó la alerta sobre el secuestro del niño, las autoridades y la guardia indígena salieron a rescatarlo. Detuvieron un vehículo de la disidencia, pero el menor no estaba. Al exigir su liberación, la respuesta fue violenta. Más hombres armados llegaron, rodearon a los pobladores y abrieron fuego. Una de esas balas alcanzó mortalmente a Carmelina Yule.
La comunidad en duelo y la fractura de la paz
Carmelina murió al día siguiente en un hospital de Cali. Su pérdida no solo conmocionó a su pueblo, sino que tuvo repercusiones nacionales. El presidente Gustavo Petro suspendió el cese al fuego con el EMC en Cauca, Nariño y Valle del Cauca. “Le dijimos al Gobierno que no había condiciones para continuar los diálogos si esto sucedía en los territorios”, afirma Bravo. Pero el golpe más profundo vino desde dentro de la disidencia: la discusión sobre el proceso de paz fracturó al grupo, dando origen al Estado Mayor de Bloques y Frente (EMBF), que sigue negociando con el Gobierno.
Un ataque fúnebre que mostró la sevicia
La sevicia de los armados se evidenció incluso durante el duelo. Cuando la caravana fúnebre pasaba por el sector La Despensa, el frente Dagoberto Ramos disparó ráfagas de fusil contra el féretro. Este acto confirmó la falta de voluntad de paz y profundizó el dolor de una comunidad que veía en Carmelina un faro de sabiduría ancestral. Dora Salas, amiga de la lideresa, expresó durante la velación: “Hoy yo creo que es la misma Carmelina la que nos da la fuerza. Hay que continuar, hay que continuar sin miedo”.
El hito histórico: la primera acusación de genocidio contra el pueblo Nasa
En diciembre de 2024, la Fiscalía hizo historia al imputar el delito de genocidio contra el pueblo Nasa bajo el artículo 101 del Código Penal. “Nunca antes había ocurrido. Como iniciativa de la Fiscalía, es la primera vez”, destaca Leonardo González, director de Indepaz. Un juzgado emitió órdenes de captura contra Iván Mordisco y otros 13 integrantes de su estructura. Para la comunidad, esta decisión es un rayo de esperanza. Bravo lo resume: “Por lo menos tener una decisión como esta genera un precedente de que se está escuchando la voz de las comunidades”.
El legado de una lideresa que sostuvo la vida
Carmelina Yule Paví era más que una defensora de derechos humanos; era una madre, una sabedora y una constructora de comunidad. ONU Mujeres, en un comunicado tras su muerte, resaltó que “las defensoras de derechos humanos sostienen la vida y labran el camino hacia la reconciliación”. Dos años después de su partida, el pueblo Nasa sigue aferrado a la defensa de sus derechos, honrando el legado de quien murió por una bala, pero cuya luz sigue guiando la resistencia.



