Mujeres lideran la lucha por la libertad de presos políticos en Venezuela
Durante más de treinta noches consecutivas, un grupo de mujeres ha mantenido una vigilia ininterrumpida frente al centro de detención de la Zona 7 de Boleíta, en Caracas, Venezuela. Sostienen fotografías de sus seres queridos contra el pecho, vistiendo camisetas blancas con consignas que claman por la liberación de todos los presos políticos. Custodiadas por antimotines, estas madres, hermanas, hijas y esposas defienden la libertad de familiares desaparecidos o detenidos por motivos políticos, resistiendo entre la lluvia y el intenso calor caraqueño.
Historias de resistencia y esperanza
Raidelys, de 39 años, dejó su trabajo y a sus dos hijos en el estado Zulia para instalarse en una calle escondida de Caracas con su madre de 66 años. Su vida está paralizada desde la desaparición de su hermano, el político Renny Chourio, en noviembre de 2025. Tras semanas de insistencia, confirmó que está recluido en la cárcel de Boleíta. "Por lo menos hay una luz al final del túnel. No voy a negar que he sentido rabia porque todo ha sido muy lento, pero tenemos fe", expresa con mirada cansada.
El anuncio de Jorge Rodríguez, presidente del poder legislativo, sobre un proyecto de Ley de Amnistía General en discusión en la Asamblea Nacional, ha generado esperanza. Prometió que para el martes 10 de febrero o, a más tardar, el viernes, todos estarían libres. Sin embargo, muchas mujeres temen que se trate de una libertad parcial y selectiva, dado el historial de represión en el país.
Violencia y vulnerabilidad extendida
Cristina Ciordia, del Centro de Justicia y Paz (Cepaz), señala que cuando una persona es desaparecida o detenida por motivos políticos, el castigo se extiende al núcleo familiar y recae desproporcionadamente en las mujeres. Estas se convierten en víctimas de violencia sostenida, enfrentando incertidumbre, hostigamiento, estigmatización y amenazas. Fuera de las cárceles, las noches son especialmente difíciles; las mujeres relatan acoso y fotografías tomadas sin su consentimiento.
La comida y los artículos de aseo personal llegan gracias a donaciones de organizaciones no gubernamentales, movimientos estudiantiles, grupos religiosos y la sociedad civil. A pesar del apoyo, el cansancio pasa factura: recientemente, Marina Saldivia se desplomó en la acera, y Yarelis Salas murió de un infarto días antes de que su hijo fuera excarcelado.
Desafíos en el proceso de liberación
Las organizaciones civiles denuncian falta de transparencia en las excarcelaciones. Mientras la administración de Rodríguez asegura haber liberado a al menos 600 personas, las organizaciones de derechos humanos solo han verificado 431. Según sus registros, entre 600 y 800 personas continúan detenidas, incluyendo militares disidentes, activistas y personas acusadas de "terrorismo" por expresar opiniones en redes sociales.
Luisa Barrios, cuya vida dio un giro tras la detención de su hijo en septiembre de 2024, fundó el Comité de Madres en Defensa de la Verdad. Aunque su hijo fue liberado el 1 de enero, ella continúa la lucha, coordinando jornadas de recolección y viajando a centros como Tocorón para llevar suministros. "Somos personas humildes, la mayoría no tienen recursos para mantener la vigilia. Ahora más que nunca se necesita apoyo", afirma.
Acciones colectivas y demandas legales
El Comité de Madres presentó un proyecto de Ley de Amnistía a la Asamblea Nacional el 27 de enero, exigiendo un proceso pleno sin medidas cautelares que prolonguen la criminalización. Preocupa que el proyecto oficial sea restrictivo y excluya a militares, trabajadores y campesinos judicializados. La urgencia de medidas claras se evidenció con la recaptura de Juan Pablo Guanipa, detenido nuevamente horas después de su excarcelación.
Marino Alvarado, coordinador de Provea, destaca el papel de las mujeres como lideresas y organizadoras. "No solo han demostrado la capacidad de conducir, sino que han dado ejemplo de que, pese a la represión, no las han podido callar", señala. Bajo la sombra del Helicoide, centro asociado a torturas, decenas de mujeres se reúnen diariamente con fotografías, velas y carteles, tejiendo redes de solidaridad.
Esperanza en medio de la represión
Martha Tineo, coordinadora de Justicia, Encuentro y Perdón, reporta más de 700 denuncias por desapariciones y detenciones arbitrarias desde el 9 de enero. Aunque persiste la narrativa intimidante del oficialismo, hay una esperanza colectiva en la sociedad civil. Grupos estudiantiles y civiles han salido a manifestar, exigiendo libertad plena y apoyando a las familiares en centros de reclusión.
Gloria Morales, quien viajó desde el estado Sucre, afirma haber perdido el miedo tras la persecución de su familia. "El apoyo entre nosotras también te hace más valiente", dice, reflejando la resiliencia que caracteriza esta lucha. En un escenario de intereses geopolíticos, son las mujeres quienes mantienen viva la demanda de justicia y libertad en Venezuela.



