Críticas entre mujeres sobre denuncias de acoso sexual generan preocupación en Colombia
La reconocida periodista y experta en género Claudia Palacios ha expresado su profunda preocupación ante las reacciones de numerosas mujeres colombianas que cuestionan a quienes han denunciado situaciones de acoso sexual en el ámbito laboral, particularmente en casos recientes que involucran a figuras de medios de comunicación nacionales.
Las cifras que revelan una realidad preocupante
Según datos del reporte 2025 de Elsa (Espacios Laborales Libres de Acoso), aunque el 23% de las personas que acosan sexualmente son mujeres, esta cifra evidencia que el problema afecta principalmente a hombres que perciben a las mujeres como objetivos en lugar de seres humanos con derechos plenos. Esta estadística, aunque condenable, no minimiza la gravedad del acoso masculino hacia las mujeres en los espacios de trabajo colombianos.
Palacios manifiesta especial sorpresa por las posturas de mujeres que, ante investigaciones por acoso sexual contra expresentadores de Caracol TV y el director de RTVC, se limitan a cuestionar por qué las víctimas no denunciaron antes, por qué se beneficiaron profesionalmente o por qué no antepusieron sus principios a sus ambiciones.
El contexto laboral que dificulta las denuncias
"¿Les parece fácil que en un país donde el desempleo femenino supera en 5 puntos al masculino, la brecha salarial oscila entre 7% y 27% en contra de las mujeres, y los puestos de liderazgo siguen dominados por hombres, una mujer asuma las consecuencias de denunciar?", cuestiona la columnista.
La experta en género describe situaciones cotidianas que enfrentan las profesionales colombianas:
- Chistes sexistas recurrentes en ambientes laborales
- Toques inesperados y contactos físicos no consentidos
- Comentarios morbosos sobre apariencia o vida personal
- Miradas provocativas que generan incomodidad constante
- Besos forzados en encuentros laborales
Palacios reflexiona sobre lo que significa construir una carrera profesional durante años mientras se navega entre jefes y compañeros que, desde posiciones de igual o menor jerarquía, establecen dinámicas de acoso que obligan a las mujeres a realizar "todo tipo de maromas" para evitar caer en trampas sin rechazar abiertamente, por temor a represalias profesionales.
La impunidad como barrera fundamental
La directora de Mujeres Sin Filtro - RCN TV señala que mientras el 90% de las denuncias por acoso sexual permanezcan en la impunidad, no se puede exigir a las víctimas que denuncien sistemáticamente. Denunciar frecuentemente transforma la percepción pública: en lugar de ser reconocidas como profesionales destacadas, las mujeres pasan a ser etiquetadas como "la acosada", "la peligrosa" o "la amargada".
"Que algunas hayamos desarrollado habilidades para coexistir con los acosadores no significa que esto sea un deber profesional", afirma Palacios, destacando que estas situaciones han truncado carreras prometedoras de numerosas colombianas.
Un llamado a la unidad femenina
La periodista dirige un mensaje directo a las mujeres que critican a quienes creen en las denunciantes: "Usted no tiene la obligación de creerles ni de ser activista o feminista, pero por mera cultura general debería saber que a las mujeres que han dado este tipo de batallas les debe desde la posibilidad de votar hasta la de tener una cuenta bancaria".
Palacios advierte que atacar al feminismo equivale a "patear la lonchera... la suya y la de su descendencia", y enfatiza que las posturas que justifican o minimizan el acoso causan daño colectivo, retroceden avances sociales y ponen en peligro a todas las mujeres.
El panorama político y los referentes internacionales
La columnista invita a reflexionar estratégicamente sobre las posturas que conviene adoptar en el contexto actual, especialmente considerando referentes internacionales como la exsecretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, o la fiscal general Pam Bondi, conocidas por posiciones contrarias a los derechos de las mujeres.
"Ojalá en Colombia no nos dejemos contagiar ni confundir por esas corrientes, por andar poniéndoles etiquetas y haciendo juicios a quienes defendemos los derechos de las mujeres", expresa Palacios, concluyendo con una reflexión poderosa: "Solo basta pensar para ver lo evidente: lo que nos divide en lo político no es tan fuerte como lo que nos une como mujeres... o por lo menos no debería serlo".



