A pesar del 'apartheid de género' en Afganistán, potencias mundiales retoman relaciones con los talibanes
Países retoman relaciones con Afganistán pese a apartheid de género

El preocupante acercamiento internacional al régimen talibán

Mientras 2,13 millones de niños en edad de primaria permanecen sin escolarizar en Afganistán y 2,2 millones de niñas han sido excluidas de la educación secundaria desde la prohibición impuesta por los talibanes en 2021, la comunidad internacional ha iniciado un peligroso proceso de normalización de relaciones con el régimen. Richard Bennett, relator especial de las Naciones Unidas sobre la situación de Derechos Humanos en Afganistán, ha calificado esta sistemática exclusión como un 'apartheid de género' que busca borrar a las mujeres de la vida pública afgana.

Las concesiones internacionales sin contraprestaciones

En julio, Rusia se convirtió en el primer país en reconocer oficialmente al gobierno talibán y restaurar plenamente las relaciones diplomáticas, sin obtener ninguna concesión en materia de derechos de las niñas y mujeres. Esta decisión se produjo tras la eliminación por parte del Tribunal Supremo ruso de la clasificación de los talibanes como organización terrorista, permitiendo una cooperación más estrecha en materia de seguridad contra la filial del Estado Islámico en Afganistán.

Por su parte, China aceptó las credenciales de un embajador talibán en enero de 2024, aunque sin llegar al reconocimiento de jure del gobierno. Esto no ha impedido que empresas chinas realicen inversiones significativas en los sectores de recursos humanos del país y que el ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, visitara Kabul para discutir la incorporación de Afganistán a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda.

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India y el giro en las alianzas regionales

Tras la ruptura de Afganistán con Pakistán en octubre, India mejoró sustancialmente sus lazos con el régimen talibán, reabriendo oficialmente su embajada en Kabul. Ese mismo mes, el ministro de Asuntos Exteriores afgano, Amir Khan Muttaqi -funcionario sancionado que necesitó una exención de viaje del Consejo de Seguridad de la ONU- visitó la India y proclamó que 'el futuro de las relaciones entre India y Afganistán parece muy prometedor'.

La preocupante postura europea

Aún más alarmante resulta que algunos países europeos han incrementado su acercamiento con los talibanes para deportar a solicitantes de asilo afganos rechazados, otorgando credibilidad al régimen a pesar de su persecución sistemática contra niñas y mujeres. Esta posición contrasta fuertemente con los esfuerzos para convertir el apartheid de género en un delito internacional, lo que en el caso de Afganistán implicaría la imposición de nuevas sanciones.

Avances jurídicos insuficientes

En julio, la Sala de Cuestiones Preliminares de la Corte Penal Internacional emitió órdenes de arresto contra Haibatullah Akhundzada y Abdul Hakim Haqqani, dos altos cargos del régimen talibán acusados de persecución por motivos de género. Sin embargo, las potencias extranjeras parecen haber perdido el interés en confrontar al régimen, a diferencia de los años 90 cuando existía una oposición armada y organizada en el país.

La voz de las mujeres afganas

La periodista española Carol Mundi documentó durante su viaje a Afganistán cómo las prohibiciones sobre la educación secundaria de las niñas han trascendido a tal punto que ellas ya ni siquiera pueden aspirar a estudiar. 'Una mujer solo va a salir de su casa dos días: el día de su boda y el día de su funeral', reza un refrán popular que resume la realidad de millones de afganas.

En Afganistán, las niñas, jóvenes y mujeres tienen prohibida la educación secundaria y superior, salir a la calle solas, hablar en público, conducir, mostrar su rostro, trabajar -salvo ciertas excepciones- y salir del país. Afganistán es el único país del mundo que prohíbe la educación secundaria y universitaria a las niñas y mujeres.

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Testimonios desgarradores

'Ahora que las puertas de las escuelas están cerradas, los sueños de las estudiantes se han quedado dentro también', declaró Zaheda, una maestra afgana refugiada en España. Por su parte, Arozo, una abogada y voleibolista profesional, calificó a los talibanes como 'un grupo salvaje, que no tiene un ápice de humanidad'.

Una estudiante de la minoría hazara confesó a la BBC Mundo durante la toma de Kabul en agosto de 2021: 'Todo lo que soñé, todo por lo que trabajé... mi dignidad, mi orgullo, incluso mi existencia como mujer, mi vida, todo está en peligro. Quién sabe cuánto tiempo les tomará venir y registrar casa por casa y llevarse a las niñas, probablemente, para violarlas. Puede que me suicide cuando vengan a mi casa'.

Consecuencias económicas y demográficas

Kanni Wignaraja, subsecretaria general de las Naciones Unidas y directora regional del Programa de la ONU para el Desarrollo para Asia y el Pacífico, advirtió: 'El principal problema que enfrenta el futuro económico de Afganistán son los derechos de las mujeres. Ese es el tema que matará al país económica, social y políticamente'.

La población de Afganistán ha superado los 42 millones de habitantes y sigue creciendo, mientras que solo en 2025, Irán y Pakistán devolvieron por la fuerza a 2,6 millones de refugiados afganos. Esta enorme afluencia ha puesto a prueba una economía ya tambaleante, y escapar de la pobreza será imposible mientras los talibanes nieguen a la mitad de su población la oportunidad de educarse e incorporarse al mercado laboral.

El camino jurídico internacional

En la 59.ª sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, celebrada en junio y julio de 2025, se debatió la posibilidad de clasificar el apartheid de género como crimen contra la humanidad. Richard Bennett, el relator especial, ha defendido insistentemente que se remitan estos crímenes a la Corte Penal Internacional, que se condicione el diálogo con los talibanes al respeto de los derechos de las niñas y que se diseñen mecanismos para exigir responsabilidades al régimen.

Aunque todavía no se han adoptado enmiendas al tratado ni sanciones, la Sexta Comisión (Jurídica) de la ONU ha presentado un proyecto de tratado mundial sobre los crímenes contra la humanidad que podría considerar la tipificación del apartheid de género como delito en virtud del derecho internacional.