Gisèle Pelicot revela por qué exigió juicio público tras ser ofrecida por su exmarido para violaciones
Pelicot: por qué exigió juicio público tras ser ofrecida para violaciones

Gisèle Pelicot rompe el silencio: revela por qué exigió juicio público tras ser ofrecida por su exmarido

París, 11 de febrero (EFE). Un año y medio después de la condena a su exmarido por haberla ofrecido a medio centenar de personas para que fuera violada mientras estaba drogada, Gisèle Pelicot publica un libro donde desvela las razones profundas detrás de su decisión más valiente: rechazar que el proceso judicial fuera a puerta cerrada.

"No quería ser rehén de sus miradas"

"A medida que se acercaba el juicio, me imaginaba siendo rehén de sus miradas, de sus mentiras, de su cobardía y de su desprecio", asegura esta mujer de 73 años, convertida en símbolo de la lucha feminista en Francia, en su libro 'Et la joie de vivre' (traducido como 'Un himno a la vida' en España), que será publicado el próximo 17 de febrero.

La decisión de Pelicot de exigir un proceso público, cuando el tribunal le había propuesto celebrarlo a puerta cerrada, fue considerada un acto de extraordinario coraje. Ella misma justifica esta elección como una manera de lograr que "la vergüenza cambie de bando", frase que precisamente constituye el subtítulo de su obra, escrita junto a la periodista y novelista Judith Perrignon.

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El razonamiento detrás de la valentía

Pelicot confiesa que inicialmente pensó que "50 hombres serían una masa" y que sus voces colectivas podrían ocultar la suya. Imaginaba "todas sus miradas, sus hombros pegados, formando como un muro impenetrable".

Frente a ese temor, se planteó una pregunta crucial: ¿un proceso a puerta cerrada no sería acaso 'un regalo' para los acusados? "¿No les estaba protegiendo al cerrar la puerta?", se cuestionó. En su reflexión, llegó a una conclusión determinante:

  • Nadie sabría exactamente lo que le habían hecho
  • Ningún periodista estaría presente para escribir sus nombres junto a sus crímenes
  • Ningún desconocido podría venir a mirarles directamente a la cara
  • Ninguna otra mujer podría sentarse en la sala y sentirse menos sola

"Si yo no me di cuenta de nada, forzosamente eso les ha debido pasar a otras", escribe con dolorosa lucidez.

La revelación que cambió todo

Pelicot también relata el momento traumático de noviembre de 2020, cuando un comisario la convocó pensando que sería por una acusación menor contra su marido -sorprendido fotografiando bajo la falda de una joven, algo que él le había confesado y que ella había perdonado con la condición de que acudiera a un psicólogo.

La realidad resultó infinitamente más terrible. El investigador le mostró fotografías incautadas a su esposo, extractos de las grabaciones que realizaba de las violaciones que organizaba. "No conocía a los individuos. Ni a esa mujer. Tenía el rostro tan flácido. La boca tan caída. Era una muñeca de trapo", describe Pelicot, quien inicialmente no podía creer las palabras del policía asegurándole que esa persona era ella misma.

La perspectiva de la experiencia

La víctima reconoce con honestidad que no hubiera tomado la misma decisión de exigir un juicio público si hubiera tenido 20 años menos. Sin embargo, a sus 73 años, ya no temía esas miradas que tanto la atormentaban en su imaginación. Su edad le había dado una perspectiva diferente, una fortaleza acumulada a lo largo de décadas que le permitió enfrentar lo impensable.

El libro de Pelicot no solo es un testimonio personal de supervivencia, sino también una reflexión profunda sobre cómo las víctimas pueden reclamar su espacio en los procesos judiciales, transformando su dolor en una herramienta de visibilidad y, potencialmente, de prevención para otras mujeres.

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