Periodistas colombianas rompen el silencio sobre acoso y abuso en medios de comunicación
Periodistas denuncian acoso y abuso en medios colombianos

El doloroso silencio que finalmente se rompe en las redacciones colombianas

Escribir estas palabras implica enfrentar una profunda tristeza que recorre las salas de redacción, los estudios de televisión y los pasillos donde tantas mujeres soñaron con ejercer el periodismo. No se trata solamente de indignación, sino de una pena silenciosa que ha permanecido oculta durante demasiado tiempo.

La realidad oculta detrás de las cámaras

Como mujer y periodista que ha construido su carrera con esfuerzo y dedicación, duele escuchar las denuncias valientes de colegas que han sufrido acosos, abusos y condicionamientos disfrazados de oportunidades profesionales. Esta violencia de género se convirtió en un paisaje normalizado que creció peligrosamente bajo el manto protector del silencio institucional.

El dolor es doble: como mujer que comprende estas experiencias y como periodista que sabe que estas historias nunca debieron ser censuradas. Las miradas incómodas, los comentarios inapropiados y los rumores que circulaban en voz baja debieron haberse denunciado públicamente hace muchos años.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Un privilegio que reconoce su propia vulnerabilidad

Hablo desde un lugar que reconozco como privilegiado. Llevo casi dos décadas trabajando en Noticias RCN, una empresa que me recibió siendo joven e inexperta y que me abrió sus puertas basándose únicamente en mi trabajo, rigor y compromiso profesional. En esta organización, ante cualquier denuncia, siempre ha habido medidas correctivas claras e inmediatas.

Recuerdo específicamente un caso donde un compañero fue apartado de sus funciones tras denuncias de maltrato intrafamiliar. Podría haberse considerado un asunto privado, pero la empresa actuó con solidaridad hacia la víctima, enviando un mensaje importante sobre sus valores institucionales.

La tristeza colectiva de una profesión

Al escuchar los testimonios de otras colegas, no puedo evitar reflexionar que mi historia profesional podría haber sido completamente diferente. Si hubiera comenzado mi carrera en otro medio de comunicación, quizás también habría sido vulnerable a esas dinámicas de poder abusivo que ahora salen a la luz pública.

Esta tristeza se vuelve colectiva cuando vemos que muchas de las mujeres que hoy denuncian señalan a figuras que alguna vez admirábamos como referentes del periodismo colombiano. Hombres poderosos que ocupaban espacios que representaban el sueño profesional de cualquier estudiante de comunicación.

El necesario pero doloroso proceso de revelación

Que estas situaciones estén saliendo a la luz es doloroso, pero absolutamente necesario para transformar nuestra profesión. Por eso reconozco la decisión de Caracol Televisión de someterse al escrutinio público, privilegiando las voces y experiencias de las mujeres por encima de la reputación corporativa.

Esta apertura ha creado una puerta no solo para sus propias periodistas, sino para muchas otras mujeres en diferentes redacciones a lo largo del país. Representa el inicio del fin de la ley del silencio y el comienzo de una cultura donde la denuncia no signifique una condena para quien habla, sino para quien comete el abuso.

La necesidad de una indignación no selectiva

Sin embargo, esta conversación crucial no puede ser selectiva ni limitarse únicamente a los medios privados. La misma indignación que hoy sacude a estas organizaciones debe aplicarse a todos los escenarios del periodismo colombiano.

No puede aceptarse que el director del sistema público de medios, Hollman Morris, acusado de abuso, acoso y violencia de género, permanezca en su posición intocable, legitimado por un presidente que utiliza lenguaje misógino para referirse a las mujeres.

Un mensaje de apoyo a todas las colegas

A todas las mujeres periodistas que han guardado silencio o que dudan si denunciar: les creemos, las escuchamos y las acompañamos. Nuestros micrófonos, nuestras palabras y nuestros corazones están abiertos y disponibles para ustedes.

Esta profesión que tanto amamos no puede seguir siendo territorio del miedo. El periodismo no puede significar censura para ninguna mujer. La verdad que tanto defendemos en nuestro oficio debe comenzar por contar nuestra propia verdad.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar