Dos periodistas renuncian a la FLIP por su silencio ante estigmatización de medios
Periodistas renuncian a FLIP por silencio ante estigmatización

Dos destacadas periodistas abandonan la FLIP por su posición ante polémica mediática

La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) enfrenta una crisis institucional tras la renuncia irrevocable de dos de sus integrantes más reconocidas. Claudia Julieta Duque y Claudia Báez, ambas periodistas e investigadoras de derechos humanos, presentaron su dimisión a través de cartas públicas difundidas en sus redes sociales el pasado 24 de marzo de 2026.

El detonante: la polémica entre La Silla Vacía y Prensa Rural

El punto de quiebre que motivó ambas renuncias fue la controversia generada por una publicación de La Silla Vacía el 22 de febrero de 2026. En un artículo titulado "Mención de Iván Cepeda en computador de las Farc no fue un montaje", el medio digital afirmó que la Agencia de Prensa Rural, junto con otros proyectos periodísticos, habían sido "medios orgánicos a las Farc mientras estuvo en armas".

Esta declaración desencadenó una inmediata reacción de Prensa Rural, que exigió rectificación argumentando que tales señalamientos ponían en riesgo a las organizaciones sociales que respaldan su proyecto periodístico y constituían un atentado contra la libertad de prensa.

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La respuesta de La Silla Vacía y el silencio de la FLIP

Contrario a lo esperado, La Silla Vacía mantuvo su posición en un comunicado del 24 de febrero, presentando lo que denominaron "pruebas" de la asociación entre estos medios y la antigua guerrilla. Aunque agregaron una aclaración indicando que "eso no significa que todas las personas que hayan publicado en esos medios tuvieran vínculos con la guerrilla", el daño ya estaba hecho.

Lo que más indignó a Duque y Báez fue el silencio institucional de la FLIP ante esta situación. En sus cartas de renuncia, ambas periodistas cuestionaron vehementemente la inacción de la organización que, según su mandato, debería velar por los derechos de quienes ejercen el periodismo en Colombia.

Los argumentos de las renunciantes

Claudia Báez, cuya carta lleva fecha del 17 de marzo, argumentó que su salida fue producto de "la reciente inacción de la organización ante una clara estigmatización". La periodista enfatizó que el episodio en el que La Silla Vacía acusó a un medio de origen campesino de pertenecer a una organización guerrillera "le compete a la FLIP porque una de las funciones de la organización es denunciar este tipo de casos".

Por su parte, Claudia Julieta Duque añadió otro elemento de preocupación: el "extraordinario poder" que, según ella, había acumulado Juanita León, directora de La Silla Vacía y miembro de la junta directiva de la FLIP, comprometiendo la independencia de la organización.

Duque describió con detalle lo ocurrido en la asamblea del 18 de marzo: "La mayoría de los asistentes optó por el silencio o, peor aún, por aplaudir la estigmatización irresponsable y vergonzosa que La Silla, su directora y varios de sus periodistas ejercieron contra colegas de Prensa Rural".

Un silencio que habla más fuerte que las palabras

Ambas periodistas coincidieron en calificar el silencio de la FLIP como "éticamente inaceptable" y contradictorio con el mandato fundamental de cualquier organización defensora de la libertad de prensa. Báez cuestionó directamente: "¿Por qué la FLIP no ha argumentado las razones de su silencio?"

Duque fue aún más contundente: "No se puede, en nombre de la libertad de expresión, legitimar el descrédito y la puesta en peligro de otros periodistas, especialmente de aquellos que ejercen su labor desde contextos más vulnerables".

A pesar de sus críticas, ambas reconocieron el valor del trabajo que la FLIP ha desarrollado durante años, particularmente su contribución para que periodistas que ejercen en áreas rurales o zonas afectadas por el conflicto armado puedan continuar con su labor.

Las implicaciones para el periodismo colombiano

Esta renuncia conjunta plantea serias preguntas sobre:

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  • La independencia de las organizaciones defensoras de la libertad de prensa
  • Los límites de la libertad de expresión cuando se ponen en riesgo vidas humanas
  • La responsabilidad de los medios al hacer señalamientos sin respaldo judicial
  • La protección de periodistas que trabajan en contextos de alta vulnerabilidad

Hasta el momento, la FLIP no ha emitido ningún comunicado oficial sobre las renuncias ni sobre su posición frente a la polémica entre La Silla Vacía y Prensa Rural. Este silencio institucional contrasta con la vehemencia de las cartas públicas de Duque y Báez, dejando en evidencia las profundas divisiones dentro de una organización creada precisamente para defender la libertad de prensa en Colombia.

El caso revela tensiones fundamentales en el ecosistema mediático colombiano, donde la línea entre el periodismo crítico y la estigmatización parece cada vez más difusa, y donde las organizaciones creadas para proteger a los periodistas enfrentan el desafío de mantener su credibilidad ante conflictos internos y presiones externas.