Diarios ecuatorianos Expreso y Extra protestan con portadas en blanco por presunta persecución gubernamental
Portadas en blanco de diarios ecuatorianos protestan por libertad de prensa

Protesta periodística sin precedentes en Ecuador

Los diarios Expreso y Extra, dos de los medios más importantes de Ecuador, protagonizaron una protesta simbólica este domingo 12 de abril de 2026 al publicar portadas mayoritariamente en blanco. Esta acción inusual representa un mensaje contundente contra lo que califican como hostigamiento sistemático por parte del gobierno del presidente Daniel Noboa.

El silencio que habla más fuerte que las palabras

"Esta es nuestra portada de mañana, 12 de abril de 2026. Sí: está en blanco. No es un error. No es casualidad. Es un mensaje que debes conocer", anunció Expreso en su cuenta de X horas antes de la publicación. El mismo medio explicó en la parte inferior de su portada vacía: "A algunos les gustaría que esta fuera nuestra portada: en blanco. Sin noticias. Sin preguntas. Sin verdades. No va a pasar. Solo la verdad nos mueve".

Extra replicó el gesto con idéntico propósito, señalando en redes sociales que la portada en blanco "es lo que algunos quisieran ver: silencio". Esta coordinada acción de protesta visual busca alertar a la ciudadanía ecuatoriana e internacional sobre las crecientes tensiones entre estos medios y el gobierno.

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El conflicto detrás del papel vacío

La medida responde a lo que los directivos de Gráficos Nacionales S.A. (Granasa), empresa editora de ambos diarios, describen como un nuevo intento de hostigamiento del gobierno nacional. Según denunciaron, la Fiscalía General del Estado busca adueñarse del 40% de las acciones de la compañía mediante procedimientos legales cuestionables.

Esta no es la primera confrontación. Desde febrero pasado, Granasa se encuentra intervenida por la Superintendencia de Compañías, organismo que justificó la medida argumentando la necesidad de "supervigilar la marcha económica financiera y propiciar la corrección de irregularidades". Sin embargo, los medios afectados interpretan esta intervención como parte de una estrategia de asfixia económica destinada a silenciar sus voces críticas.

Antecedentes de un conflicto escalonado

Las tensiones se remontan a varios meses atrás, cuando ambos diarios enfrentaron:

  • Falsas acusaciones de fraude tributario según su defensa legal
  • Imputaciones de lavado de activos que consideran infundadas
  • La mencionada intervención administrativa de la Superintendencia de Compañías
  • Filtraciones del Servicio de Rentas Internas sobre presunta defraudación tributaria

Eduardo Carmigniani, procurador judicial de Granasa, ya había denunciado en febrero que la Superintendencia intentaba "adueñarse del 40% de las acciones" de la empresa al detectar supuestas irregularidades en un traspaso realizado seis años atrás.

Reacciones internacionales y defensa editorial

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) calificó en febrero la intervención gubernamental en Granasa como un "acto intimidatorio contra el periodismo". Esta organización internacional ha mostrado preocupación por el deterioro de las condiciones para el ejercicio periodístico independiente en Ecuador.

Pese a las presiones, ambos diarios mantienen su postura firme. "No cambiarán su línea editorial independiente", aseguraron en comunicados previos, rechazando lo que consideran intentos de someter a una de las pocas voces críticas que permanecen activas en el panorama mediático ecuatoriano.

La empresa editora alertó recientemente sobre una supuesta denuncia circulante en redes sociales presentada por el liquidador de la empresa Veranera, Carlos Xavier Cadena Asencio, contra directivos de Granasa. Ninguno de los mencionados ha sido notificado formalmente, según precisaron, lo que interpretan como otra táctica de desgaste.

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Un mensaje que trasciende las fronteras

Las portadas en blanco de Expreso y Extra representan más que una protesta aislada. Constituyen un símbolo de resistencia periodística en un contexto regional donde la libertad de prensa enfrenta desafíos crecientes. El gesto busca visibilizar cómo mecanismos aparentemente legales pueden utilizarse para coartar la independencia editorial y limitar el escrutinio público sobre el poder.

Mientras el gobierno ecuatoriano insiste en el carácter técnico y legal de sus acciones, los medios afectados sostienen que detrás de procedimientos administrativos y judiciales se esconde una voluntad política de controlar contenidos. Este domingo, el papel vacío habló más fuerte que cualquier titular, recordando que cuando los periodistas callan por coerción, la democracia pierde su voz más esencial.