Política federal ordena retiro de símbolos LGBTIQ+ en monumentos públicos
El Monumento Nacional Stonewall en Nueva York, reconocido como el epicentro histórico de la lucha por los derechos civiles de la comunidad LGBTQ en Estados Unidos, ha sido escenario de un cambio simbólico significativo. Las autoridades federales, siguiendo una nueva directriz del Servicio de Parques Nacionales (NPS), retiraron la bandera del arcoíris que ondeaba en este sitio emblemático.
Nueva normativa restringe emblemas en espacios federales
La medida se implementa en cumplimiento de un memorando firmado en enero por la directora interina del NPS, Jessica Bowron, que establece restricciones sobre los emblemas permitidos en espacios gestionados por el gobierno federal. Según este documento, queda prohibido el uso de banderas y gallardetes que no pertenezcan a la agencia, con excepción de:
- La bandera de los Estados Unidos
- La bandera del Departamento del Interior
- Banderas de carácter histórico
- Banderas militares
- Banderas de naciones tribales reconocidas federalmente
La insignia del orgullo LGBTIQ+ no fue incluida en estas categorías de excepción, lo que motivó su retiro del monumento que rodea el Stonewall Inn, bar donde en 1969 una redada policial desató las protestas que dieron origen al movimiento moderno por los derechos de las minorías sexuales.
Cambios digitales precedieron remoción física
Antes de esta acción concreta, el Servicio de Parques Nacionales ya había realizado modificaciones en el ámbito digital. En febrero de 2025, se eliminaron de la página web oficial del monumento las menciones a personas transgénero y queer, alineándose con las políticas de la administración que buscan estandarizar las referencias de género en todas las agencias federales.
Esta estrategia forma parte de una visión más amplia de la administración Trump para modificar la narrativa y los materiales expuestos en instituciones culturales e históricas bajo control federal. El monumento fue designado en 2016 por el entonces presidente Barack Obama, marcando un reconocimiento oficial a la importancia histórica de los disturbios de Stonewall.
Reacciones de indignación y resistencia local
La desaparición de la bandera ha provocado una ola de críticas por parte de líderes locales y activistas en Nueva York. El alcalde de la ciudad, Zohran Mamdani, expresó su indignación y recordó que Nueva York es el lugar de nacimiento del movimiento por los derechos LGBTQ.
Por su parte, el presidente del municipio de Manhattan, Brad Hoylman-Sigal, calificó la acción como un intento de excluir a grupos minoritarios y declaró a la cadena CNN su intención de desafiar la directriz federal: "Vamos a tratar simplemente de izarla de nuevo. Puede que la retiren. Puede que nos impidan hacerlo, puede que agentes federales nos lo impidan, pero sin duda lo intentaremos en el espíritu de Stonewall".
En el ámbito legislativo, el líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, tildó la medida de "indignante" y aseguró que la bandera volverá a ondear debido a la presión de los ciudadanos neoyorquinos.
Patrón que se extiende a otras instituciones
El cambio en Stonewall refleja un patrón que se ha extendido a otras áreas del Servicio de Parques y agencias gubernamentales:
- En Filadelfia, el NPS retiró en enero una exposición sobre la esclavitud en el Parque Histórico Nacional de la Independencia
- Diversas agencias, como los CDC y el Departamento de Estado, han acortado el acrónimo "LGBTQ+" a "LGB"
- Se han eliminado conjuntos de datos y sitios web sobre personas trans e intersex
- El director del FBI, Kash Patel, despidió recientemente a un agente que exhibía la bandera del orgullo en su espacio de trabajo
La administración ha defendido estas acciones como parte de una reestructuración para que las instituciones federales reflejen una visión política unificada, centrada en el reconocimiento de dos géneros y en la eliminación de materiales que consideran conflictivos con las directivas actuales del Ejecutivo.
Este retiro simbólico ocurre en un contexto donde el gobierno Trump ha implementado políticas que reconocen solo dos géneros, marcando un giro significativo en la representación de diversidad sexual en espacios públicos federales.



