La actitud como multiplicador del éxito en el ámbito político actual
La célebre frase "Pero la actitud multiplica" del reconocido conferencista motivacional holandés Victor Küppers adquiere especial relevancia en el contexto político colombiano actual. Küppers, ampliamente conocido por sus charlas inspiradoras, enfatiza que la forma en que enfrentamos desafíos y responsabilidades puede marcar diferencias significativas en nuestros resultados.
El contagio de la actitud positiva en entornos colaborativos
Según las enseñanzas de Küppers, una actitud positiva no solo impulsa el rendimiento individual, sino que también tiene el poder de contagiar y transformar ambientes completos hacia la colaboración. El experto insiste en que para alcanzar nuestro máximo potencial, resulta crucial no solo poseer conocimientos y habilidades técnicas, sino cultivar conscientemente una actitud que valore y aprecie genuinamente lo que hacemos.
Esta reflexión cobra especial importancia en el momento político actual, donde observamos a candidatos transmitiendo sus mensajes a través de redes sociales y eventos públicos con actitudes notablemente diferentes. Me preocupa profundamente la actitud excesivamente pugnaz de algunos aspirantes, incluyendo enfrentamientos personales que escalan hasta insultos y conatos de agresión física.
La degradación del debate político hacia el enfrentamiento emocional
Si bien comprendo que los ánimos tienden a exaltarse durante períodos electorales, en política el verdadero valor reside en la calidad de la argumentación, no en la violencia verbal o física, aunque algunos consideren estos comportamientos apropiados o incluso valientes. Desafortunadamente, esta práctica parece haberse normalizado, con asesores políticos que frecuentemente promueven priorizar las emociones sobre la razón, lo que inevitablemente motiva el enfrentamiento personal por encima del debate de propuestas o la discusión técnica.
En días recientes, durante una estancia en el extranjero bajo condiciones diferentes, recibí el mismo mensaje repetidamente: "para motivar hay que atacar, buscar un enemigo común resulta más productivo que desarrollar un propósito colectivo". Sin embargo, me resisto firmemente a aceptar que este sea el único camino viable, aunque deba convivir razonablemente con la frustración que genera esta realidad.
La preferencia por candidatos que proponen sobre aquellos que solo critican
Personalmente, manifiesto preferencia por aquellos candidatos que presentan propuestas concretas frente a quienes se limitan a gritar o criticar destructivamente. En este punto, el conocimiento y la habilidad técnica del candidato resultan fundamentales, aunque, acatando la enseñanza central de Küppers, es finalmente su actitud lo que puede determinar su éxito electoral.
Todos aspiramos al triunfo en nuestros proyectos, pero pocos están realmente dispuestos a pagar el precio de esa obsesión llamada disciplina, que marca la diferencia esencial entre querer y hacer, entre soñar y realizar. Este constituye el verdadero cambio: derrotar la comodidad y emprender acciones concretas sin excusas adicionales.
El llamado a los santandereanos para una elección informada
Por lo tanto, una actitud que refleje compromiso genuino con las propuestas presentadas resulta definitiva. Deseo motivar la reflexión de los ciudadanos santandereanos, interesándolos activamente en conocer qué proponen, qué saben y cómo actúan los candidatos que aspiran a representarlos, porque la desinformación y la apatía nunca han sido buenas consejeras en procesos democráticos.
Algunos podrán argumentar que mantengo una postura ingenua, que no existen ángeles en la política y que factores como el dinero y la maquinaria partidista son los que realmente determinan estos procesos electorales. Probablemente tengan algo de razón en sus observaciones, pero el voto de opinión gana fuerza cada día y puede cambiar esta dinámica tradicional, permitiéndonos elegir a quienes posean mayor conocimiento, mejores habilidades y, sobre todo, la actitud más adecuada para el servicio público.



