Bangladés despliega casi un millón de agentes para blindar elecciones en Daca
Bangladés despliega un millón de agentes para elecciones en Daca

Bangladés moviliza fuerzas de seguridad sin precedentes para jornada electoral

Con una imponente movilización de casi un millón de efectivos desplegados en todo el territorio y 8.700 centros de votación marcados en "rojo" por riesgo extremo, la capital de Bangladés, Daca, ha transformado radicalmente su paisaje urbano este miércoles. El caótico tráfico habitual ha sido sustituido por controles policiales masivos y barricadas estratégicas, en una tensa cuenta atrás para unas elecciones que el Gobierno promete blindar "contra cualquiera que intente interrumpirlas".

Operativo de seguridad sin precedentes en la capital

Solo en la ciudad de Daca, la Policía Metropolitana ha desplegado a 26.515 agentes, respaldados por unidades especializadas de élite que incluyen:

  • Equipos SWAT de intervención rápida
  • Unidades especializadas en desactivación de artefactos explosivos
  • Escuadrones caninos (K-9) para detección de materiales peligrosos

El objetivo declarado de esta demostración de fuerza es sofocar cualquier conato de violencia en una ciudad que, según el Inspector General de Policía, Baharul Alam, está bajo "medidas de seguridad tales que nadie tiene el poder de interrumpir la elección" programada para mañana.

Contexto político de alta tensión

Esta respuesta militarizada responde al temor generalizado de sabotajes en la primera cita electoral desde la caída de la ex primera ministra Sheikh Hasina en agosto de 2024. Aquel levantamiento popular liderado por estudiantes, que según cifras de la ONU se saldó con aproximadamente 1.400 muertos, dejó una profunda estela de inestabilidad política que las autoridades temen que resurja durante la jornada electoral.

Presión internacional por garantías democráticas

Organizaciones internacionales de derechos humanos como Amnistía Internacional y Human Rights Foundation han enviado comunicaciones urgentes al líder del Gobierno Interino, Muhammad Yunus, exigiéndole garantías concretas para proteger la vida de los votantes durante la jornada electoral.

En varias cartas dirigidas al dirigente, estas organizaciones han criticado la persistente represión bajo su mandato contra periodistas, minorías religiosas y activistas políticos, advirtiendo que el derecho a la vida y la libertad de expresión deben prevalecer sobre la tensión política para "evitar las tragedias del pasado reciente".

"Las autoridades deben garantizar, por encima de todo, la protección del derecho a la vida. Es inadmisible que en un proceso democrático alguien deba temer por su integridad o su vida por el simple hecho de expresar pacíficamente sus opiniones o acudir a las urnas", declaró la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard.

Protestas previas y cierre económico

El pasado fin de semana, la policía tuvo que dispersar con gases lacrimógenos y cañones de agua a manifestantes que intentaron marchar hacia la residencia del jefe del Ejecutivo interino, el Nobel Muhammad Yunus, en lo que constituyó la última señal de protesta significativa antes de los comicios.

Paralelamente, las tiendas y las fábricas textiles, que constituyen el motor fundamental de la economía nacional, permanecen cerradas en Daca, provocando un éxodo masivo de la capital hacia las zonas rurales. Este movimiento poblacional busca facilitar que los 127 millones de ciudadanos convocados a las urnas puedan depositar su papeleta electoral sin mayores obstáculos logísticos.

Panorama político fragmentado

La contienda electoral se desarrolla principalmente entre tres fuerzas políticas significativas:

  1. El partido islamista Jamaat-e-Islami, con importante base religiosa
  2. El Partido Nacionalista de Bangladés (BNP), formación tradicional de oposición
  3. Una alianza de 11 partidos que integra al Partido Ciudadano Nacional (NCP)

Esta última formación, creada por los líderes del levantamiento de julio de 2024, busca convertir la legitimidad de la calle en votos concretos, colocando a la denominada "Generación Z" bangladesí ante su primera gran prueba política de relevancia nacional.