Columnista denuncia rumores de manipulación electoral en regiones apartadas de Colombia
La periodista Aura Lucía Mera, con una trayectoria que se remonta a 1964 en El País, ha levantado la voz sobre preocupantes rumores que circulan en el ambiente político colombiano. En su más reciente columna, titulada "Meter bien el dedo", la autora expresa sus temores respecto a la integridad del proceso electoral en ciertas zonas del territorio nacional.
Un sistema electoral lleno de complicaciones
Mera inicia su reflexión haciendo un contraste entre el sistema electoral del pasado y el actual. "Hasta 2007 para votar se metía el dedo en tinta roja y quedaba el dedo manchado unos días", recuerda la columnista, describiendo aquel método como "el carnaval del dedo rojo". Este sistema, según explica, generaba una especie de control social donde era evidente quién había cumplido con su deber cívico.
En contraste, el proceso actual le resulta considerablemente más complejo: "Ahora son asépticas la huella dactilar en la mesa de votación y el bolígrafo". La periodista detalla las dificultades prácticas que enfrentan los votantes, especialmente aquellos que carecen de memoria numérica, obligándoles a llevar anotados los números de sus candidatos en la palma de la mano o el antebrazo.
La atmósfera de sospecha en los puestos de votación
La experiencia en los lugares de votación tampoco resulta tranquilizadora según Mera: "Cuando se llega a la mesa señalada, miradas sospechosas, como si fuéramos delincuentes o con una bomba en el bolsillo". A esto se suman los rigores técnicos que pueden invalidar un voto por detalles mínimos, como que la famosa cruz se salga "un poquito" del marco o que el bolígrafo no pinte correctamente.
La autora confiesa que estas circunstancias la hacen salir de los puestos de votación "siempre como las mujeres de Almodóvar: al borde de un ataque de nervios".
La denuncia central: coerción en regiones apartadas
El núcleo de la columna de Mera gira en torno a rumores que ha escuchado sobre manipulación electoral en zonas remotas del país. La periodista alerta: "Se rumora que existirá la trampa, que en algunas regiones del país, esas apartadas sin Dios ni ley o con la sola ley de la selva y el miedo, sus habitantes se verán obligados o 'persuadidos' de cómo votar y por quién".
Esta situación, según describe, crea un ambiente donde "el que desobedezca mejor que mi diosito lo coja confesadito", utilizando una expresión coloquial que luego relaciona con una anécdota personal sobre los cuidados de su madre.
El panorama político polarizado
Mera analiza el contexto político actual, describiendo un escenario donde "serán finalistas el tigre de ultraderecha y el león de la izquierda". Ambos extremos, en su opinión, representan un peligro para "este país polarizado y enfermo emocionalmente".
Frente a esta dicotomía, la columnista hace un llamado a votar por candidatos más moderados: "Sugiero meter el dedo o señalar con la cruz a los más normalitos, los más objetivos, los que no se dejarán meter el dedo al ojo, los que sí quieren trabajar por el Valle".
Un llamado a la responsabilidad ciudadana
La periodista concluye su columna con un mensaje de advertencia: "No nos arrepintamos después". Su reflexión final enfatiza la importancia de ejercer el voto con conciencia y responsabilidad, especialmente en un contexto donde las presiones externas podrían estar influyendo en la voluntad popular.
Aura Lucía Mera, quien además fue directora de Colcultura y autora de dos libros, cierra su análisis con un "¡Amén!" y la promesa de retomar el tema "hasta el próximo martes, cuando todo esté consumado", dejando en el aire la inquietud sobre lo que podría ocurrir en las próximas elecciones.



