La ola de desinformación con inteligencia artificial que amenaza las elecciones presidenciales
Las redes sociales colombianas se han convertido en un campo de batalla digital donde audios falsos, videos manipulados y cadenas virales distorsionan la realidad política. Un monitoreo exhaustivo de la Misión de Observación Electoral (MOE) revela que entre marzo de 2025 y marzo de 2026 se identificaron 150 campañas de desinformación claramente diferenciables, marcando un preocupante precedente para el proceso electoral.
La sofisticación de las fake news en la era de la IA
La inteligencia artificial ha revolucionado la creación de contenido fraudulento, haciendo cada vez más difícil distinguir entre información veraz y material manipulado. "La desinformación se ha acentuado con la inteligencia artificial", advierte Adalberto García, ingeniero de sistemas especializado en ciberseguridad. "Esto ha provocado que muchas noticias falsas cobren fuerza porque es más difícil distinguir entre qué es real y qué no".
El análisis de la MOE agrupó los contenidos desinformativos en 15 narrativas distintas, entendidas como conjuntos de publicaciones que convergen en una misma idea o mensaje falaz. Durante el periodo analizado, se verificaron en promedio 15 matrices de desinformación mensuales, con febrero registrando el pico más alto con 27 campañas identificadas.
Ejemplos concretos de manipulación digital
Entre los casos más emblemáticos documentados se encuentran:
- Un audio falsamente atribuido al registrador Hernán Penagos donde habla de un supuesto fraude en los comicios legislativos, creado con IA y con más de 8.000 reproducciones
- Un video manipulado que muestra a la senadora María Fernanda Cabal y al representante Miguel Polo Polo declarando apoyo al candidato Abelardo de la Espriella, con 120.000 visualizaciones
- Un montaje sobre Iván Cepeda que distorsiona una entrevista de 2017 para hacerlo parecer favorable a las FARC
- Un audio falso del expresidente Álvaro Uribe que ha sido compartido más de 1.000 veces
Patrones y estrategias de desinformación
Frey Muñoz, subdirector de la MOE, explica que el patrón más evidente no es la invención de hechos nuevos, sino la distorsión de hechos reales. "Reencuadran la información que está circulando de determinadas maneras para llegar a conclusiones falsas, o sea, descontextualizadas", señala.
El análisis detallado muestra que:
- El 75,3% de los patrones desinformativos buscan distorsionar hechos reales mediante exageraciones y descontextualización
- El 19,3% intenta descartar fuentes fidedignas para que la audiencia pierda confianza en ellas
- El 78,6% de las matrices desinformativas están dirigidas a atacar o beneficiar candidatos específicos
Plataformas y audiencias vulnerables
Facebook concentra el mayor porcentaje de desinformación identificada, seguido muy de cerca por X (antes Twitter), Instagram y TikTok. Sin embargo, Muñoz advierte sobre la limitación del monitoreo en redes cerradas como WhatsApp, donde abundan cadenas de desinformación difíciles de rastrear.
La vulnerabilidad de la ciudadanía colombiana ante este fenómeno es alarmante. Andrés Sáenz, director de Civix Colombia, revela que el 90,3% de los jóvenes entre 10 y 18 años no cuenta con habilidades suficientes para identificar contenidos falsos, a pesar de pasar en promedio 10 horas diarias en línea.
El impacto en el sistema electoral
Una de las narrativas más recurrentes identificadas por la MOE es la deslegitimación institucional, particularmente contra la Registraduría Nacional del Estado Civil. Mensajes que sugieren captura por intereses políticos o fraude electoral buscan erosionar la confianza en las autoridades electorales.
Muñoz destaca también la reinterpretación maliciosa de las reglas electorales, aprovechando la complejidad del sistema para sembrar confusión entre la ciudadanía. "Se trata de un conjunto de normas y procedimientos altamente especializados, lo que dificulta que la ciudadanía en general tenga una comprensión plena de cómo funciona", explica.
Respuestas y responsabilidades
Frente a la consulta sobre si existe una estrategia coordinada de desinformación, las campañas presidenciales evitaron pronunciarse. Sin embargo, casos como el del senador electo Alejandro Bermeo, quien reconoció publicar una imagen alterada de María Fernanda Cabal, evidencian la participación de actores políticos en la difusión de contenido manipulado.
En tiempos de sobrecarga informativa y campañas marcadas por la emocionalidad, los expertos coinciden en que la cautela individual -tomar pausas, contrastar fuentes y recurrir a medios confiables- se convierte en la principal barrera contra la desinformación que amenaza la integridad del proceso electoral colombiano.



