El poder del voto: por qué las elecciones al Congreso definen el futuro de Colombia
El poder del voto en las elecciones al Congreso de Colombia

El peso decisivo del voto en las elecciones al Congreso colombiano

Hace exactamente cuatro años, 17 millones de colombianos acudieron a las urnas para elegir el Congreso, con un preocupante abstencionismo del 52%. Meses después, más de 21 millones de ciudadanos, con una abstención que osciló entre el 40% y el 45%, seleccionaron al actual presidente de la República. Durante décadas, el Congreso colombiano ha sido objeto de duras críticas, y la actual legislatura no ha sido la excepción a esta tendencia histórica.

El peligro del abstencionismo histórico

La perpetuación del alto abstencionismo ha facilitado que los grupos políticos tradicionales, conocidos coloquialmente como los manzanillos de siempre, mantengan un control significativo sobre el poder legislativo y ejecutivo. Sin embargo, existe un optimismo fundado en que nunca como en estos últimos cuatro años se han presentado razones tan contundentes para que la ciudadanía vote masivamente este domingo.

El ejercicio de pesos y contrapesos constituye la función esencial de cada uno de los poderes en una democracia, especialmente de aquellos que, como el Congreso y la Presidencia en Colombia, son elegidos mediante voto popular. El actual Congreso, por diversas razones, ha desempeñado un papel crucial en esta labor de contrapeso, analizando y modificando cada proyecto de ley, reforma o propuesta presentada por el Ejecutivo.

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Desafíos coyunturales y la importancia del voto

El temor de algunos sectores por una debacle democrática similar a la experimentada en otros países quedó desvirtuado, al menos durante este cuatrienio. Frente a los evidentes desafíos coyunturales en materia de seguridad, salud y economía que se avecinan en los próximos cuatro años, abstenerse de votar representaría un acto de violencia suicida contra la democracia.

El Congreso que será elegido este domingo enfrentará retos monumentales, como aprobar o rechazar reformas que definirán cómo se pensionarán los jóvenes de hoy, cómo será estructurado el sistema de salud nacional, cuáles serán las condiciones para aplicar la paz total y cómo se regulará la contratación laboral en el país.

La representación provincial y el mensaje ciudadano

Además, sin una representación adecuada en las cámaras legislativas, los centralistas de siempre continuarán convirtiendo a las provincias en el eterno convidado de piedra, marginando sus necesidades y perspectivas. Una votación masiva y diversa enviará un mensaje claro en contra de cualquier intento hegemónico o mesiánico que busque socavar la institucionalidad mediante constituyentes de bolsillo o manifestaciones compradas con recursos del presupuesto nacional.

Indiscutiblemente, el Congreso ha sido y será el órgano encargado de crear, modificar y derogar las leyes que rigen nuestra vida diaria. El voto de opinión deberá enfrentarse a la aplanadora estatal, demostrando que la ciudadanía exige equilibrio y transparencia.

El futuro político en juego

De los resultados electorales del domingo dependerá que el próximo presidente, quien será elegido entre el 31 de mayo y el 21 de junio, encuentre un camino expedito para reformar a su antojo o, por el contrario, enfrente un Legislativo que balancee sus decisiones y obligue a negociar cada letra de sus proyectos, evitando así un gobierno por decreto.

En un país polarizado deliberadamente por quienes pescan en el río revuelto de la demagogia de los extremos, la ineptitud y el narcisismo de unos pocos dilapidaron la oportunidad única de un gobierno de centro que hubiera evitado caer en una caótica dictadura, destino al que más temprano que tarde nos conducirán los extremistas de siempre. Por todo ello, recordemos: su voz es su voto.

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