Dos esposas de alcaldes conquistan escaños en el Senado colombiano
En las elecciones legislativas del 8 de marzo de 2026, entre los 108 nuevos senadores electos destacan dos mujeres sin trayectoria política previa que llegaron al Congreso utilizando su visibilidad social como cónyuges de mandatarios locales. Yirley Vargas, esposa del alcalde de Cúcuta Jorge Acevedo, y María Irma Noreña, pareja del alcalde de Pereira Mauricio Salazar Peláez, lograron curules representando al Partido Liberal y al Partido de la U respectivamente.
Graves denuncias ensombrecen elección de Yirley Vargas
La victoria de Yirley Vargas, quien obtuvo 123.731 votos siendo la cuarta candidata más votada de su partido, está marcada por acusaciones de irregularidades electorales en la frontera colombo-venezolana. Durante la campaña circularon videos en redes sociales que mostraban buses transportando personas que habrían cruzado la frontera para votar, con propaganda electoral de la candidata liberal visible en los vehículos.
El periodista Jorge Espinosa de Caracol Radio documentó que "lo incautado muestra propaganda electoral de Yirley Vargas", mientras que el presidente Gustavo Petro mencionó que el organizador de los 77 buses detenidos era "probablemente el hijo del mayor contratista de Cúcuta". Aunque las entidades investigadoras aún no han emitido conclusiones definitivas, estos hechos han generado especulaciones sobre presuntos actos de corrupción electoral.
Celebración en Cúcuta contrasta con investigaciones pendientes
Cuando se confirmó la elección de Vargas como senadora, las calles de Cúcuta presenciaron celebraciones con pirotecnia y quema de pólvora. Su llegada al Congreso, junto con otros representantes de Norte de Santander, significa un aumento en la participación de esta región en el legislativo nacional para el próximo cuatrienio.
María Irma Noreña también llega al Senado con investigación disciplinaria
Por su parte, María Irma Noreña obtuvo 89.239 votos, posicionándose como la octava senadora más votada del Partido de la U. Aunque es reconocida en Risaralda como líder y gestora social, su camino al Senado no estuvo exento de controversia. La Procuraduría General de la Nación le abrió una investigación disciplinaria por presunta participación indebida en política mediante la recolección de firmas en dependencias institucionales.
Hasta el momento no existe sanción ni absolución en este caso, pero Noreña representará a Risaralda en Bogotá durante los próximos cuatro años. Ambas mujeres, sin experiencia previa en cargos de elección popular de este nivel, demostraron cómo la visibilidad social puede convertirse en capital político para acceder a las más altas esferas del poder legislativo colombiano.
