Análisis: El peso estratégico de las fórmulas vicepresidenciales en la carrera presidencial
Fórmulas vicepresidenciales: qué suman y qué restan en campaña

El mosaico de perfiles en las fórmulas vicepresidenciales para las elecciones presidenciales

La fotografía de las catorce fórmulas vicepresidenciales inscritas para las elecciones presidenciales del próximo 7 de agosto revela un mosaico diverso de perfiles y símbolos políticos. Entre los candidatos a la segunda magistratura del país aparecen figuras asociadas a la tecnocracia y gestión pública, representantes de movimientos sociales, voceros de sectores gremiales y apuestas por la diversidad. Aunque tradicionalmente el peso del vicepresidente se diluye una vez en el poder, durante la campaña electoral esta figura se convierte en una pieza estratégica fundamental para ampliar apoyos y reforzar el tono que cada candidatura quiere proyectar ante el electorado.

Las estrategias opuestas de los candidatos punteros

Tras los resultados de las consultas interpartidistas, los candidatos que lideran las encuestas movieron sus fichas con estrategias diametralmente opuestas. Iván Cepeda, del Pacto Histórico, se cerró en sus bases de izquierda al elegir a la senadora indígena Aída Quilcué como compañera de fórmula. Por su parte, Abelardo de la Espriella optó por el exministro de Hacienda José Manuel Restrepo, un académico con amplia experiencia en el Estado y en el manejo de las finanzas públicas.

El anuncio de Cepeda llegó apenas el lunes siguiente a las consultas, a través de un video grabado con fondo amarillo compartido en redes sociales. La designación de Quilcué, una lideresa indígena que ha construido su nombre en procesos sociales, generó satisfacción en el oficialismo petrista, aunque algunos simpatizantes cuestionaron la falta de creatividad en la comunicación de la campaña.

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Desde el Pacto Histórico argumentan que la decisión responde a coherencia ideológica y programática, no a cálculos matemáticos de votos. Con aproximadamente 65 curules obtenidas en las elecciones legislativas del 8 de marzo, el petrismo considera que tiene fuerza suficiente para pelear la presidencia sin ceder la vicepresidencia a otros sectores políticos.

La apuesta por la credibilidad y la moderación

De la Espriella anunció su fórmula al día siguiente, en lo que analistas interpretan como una respuesta directa a su posible contendor en segunda vuelta. La elección de Restrepo busca ganar credibilidad entre quienes miran con desconfianza su proyecto político. "El hecho de buscarme y tenerme a mí aquí es una demostración de que es un demócrata", señaló el exministro durante la inscripción de la fórmula en Cali, ciudad que se ha convertido en bastión electoral del petrismo.

Según el analista Gabriel Cifuentes, "su elección busca compensar las críticas que le han hecho a Abelardo ante la falta de experiencia y poca formación en asuntos públicos. En esta fórmula, Restrepo aporta experiencia, ponderación y destreza en el diseño y manejo de políticas públicas".

Por otro lado, Paloma Valencia selló con Juan Daniel Oviedo una alianza que refleja la flexibilización del uribismo para proyectarse como la candidatura de derecha más moderada. Aunque los más de 1.2 millones de votos obtenidos por el exdirector del Dane no necesariamente pasarán automáticamente a la aspirante del Centro Democrático, la fórmula le abre el espectro ideológico para atraer al centro indeciso.

Las fórmulas menos convencionales y sus desafíos

Claudia López reveló hasta el último momento a su compañero de fórmula: Leonardo Huerta, exdefensor del Pueblo delegado para la Salud, quien participó con ella en la consulta obteniendo apenas 44.035 votos. "Algunos esperaban que trajera un politiquero con votos en el bolsillo para que me los endosara. Esa no es la política que yo he hecho nunca", declaró la exalcaldesa.

Sin embargo, la candidata quedó golpeada por los resultados del pasado domingo, donde obtuvo menos de la mitad de los votos que se había propuesto como meta. Desde su campaña reconocen que incluso consideraron pedirle a Sergio Fajardo que bajara su candidatura para ser la fórmula vicepresidencial, pero los más de 400.000 votos obtenidos no fueron moneda de cambio suficiente para hacer viable esta propuesta.

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Sergio Fajardo, por su parte, apostó por consolidar su bandera de la educación y experiencia en gestión pública con la elección de Edna Bonilla, destacada exsecretaria de Educación de Bogotá. Según el politólogo Alejandro Chala, "Fajardo llega con un sector del claudismo que ya se está plegando a él. La nominación de Bonilla muestra que está dispuesto a devorar los restos que quedan de aquel bloque político".

Otras fórmulas y el principio de complementariedad

El resto de candidatos completaron sus fórmulas con perfiles diversos:

  • Miguel Uribe Londoño eligió a la administradora de empresas Luisa Fernanda Villegas
  • Roy Barreras optó por la exmagistrada Martha Lucía Zamora
  • Carlos Caicedo intentará arañar votos de izquierda con el sindicalista Nelson Alarcón
  • Luis Gilberto Murillo buscó tender puentes con el sector empresarial al elegir a la exdirectora de Asocapitales Luz María Zapata
  • Mauricio Lizcano selló fórmula con el también exministro Luis Carlos Reyes

La regla general ha sido buscar un perfil que complemente y cubra las posibles falencias del candidato principal. Sin embargo, en muchos casos no está claro cuántos votos pueden llegar a arrastrar estas figuras, pues la mayoría carece de experiencia política significativa o capital electoral probado que ayude a posicionar sus campañas.

En el contexto actual, donde el sistema de salud enfrenta graves dificultades que se agravaron durante el gobierno de Gustavo Petro, perfiles como el de Leonardo Huerta podrían servir para hacer énfasis en la necesidad de sacar al país de la crisis. Mientras tanto, el progresismo sabe que no llega al poder solo, como se evidenció en 2018 cuando Petro fue derrotado, por lo que las alianzas y estrategias de campaña seguirán siendo cruciales en los próximos tres meses.