Los jóvenes colombianos: el presente electoral que exige respuestas y no promesas vacías
En Colombia, durante décadas se ha repetido que "los jóvenes son el futuro", cuando en realidad son el presente. Seguimos preguntándonos qué quieren, como si fuera un acertijo generacional, cuando lo que realmente falta es respuesta, ejecución y coherencia. Los jóvenes de hoy son distintos: están más atentos y mejor informados. Ahora, esa distancia entre prometer y cumplir no se discute en un foro académico; se cobrará en las urnas.
Los números que definen el panorama electoral juvenil
Comencemos con los datos básicos. Para el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en Colombia la juventud abarca desde los 14 hasta los 28 años. En 2026, se proyecta que habrá 13.164.767 jóvenes, lo que representa el 24,7% de los 53.399.171 habitantes del país. Esta población se divide en 6.679.833 hombres y 6.484.934 mujeres.
De acuerdo con el perfil del votante colombiano 2022 de la Registraduría Nacional del Estado Civil, la participación electoral alcanzó cerca del 55% del censo en primera vuelta y el 58% en segunda vuelta. En 2026, se estima que habrá 9.777.190 jóvenes entre 18 y 28 años habilitados para votar, constituyendo el 24,9% de toda la población en edad de votar. Esto significa que, con una participación similar a la de 2022, podríamos esperar alrededor de 5,38 millones de votos jóvenes (si vota el 55%) o 5,67 millones (si vota el 58%).
Uno de cada cuatro votos efectivamente depositados tendrá acento juvenil. Y ese acento puede inclinar la balanza en las elecciones de marzo, mayo… y quizá junio. La llamada "próxima generación" es, en realidad, un fuerte determinador político: el futuro ya está tomando decisiones en el presente.
La relación ambivalente con la democracia
¿Creen los jóvenes en la democracia? Sí, pero no la idealizan. El estudio "Jóvenes en Sociedad", realizado por Cifras & Conceptos, muestra una clara ambivalencia: el 61% afirma que es muy importante vivir en un país gobernado democráticamente, pero solo el 20% está muy satisfecho con su funcionamiento y el 32% poco satisfecho. Esta molestia tiene una frase propia: el 29% siente que la democracia "solo sirve a los políticos" y el 20% cree que se reduce simplemente a votar.
La confianza en las instituciones también habla por sí sola. En ese mismo estudio, la Registraduría Nacional marca un 72% de confianza, mientras que los partidos políticos apenas alcanzan el 22% y los medios de comunicación el 33% (los influenciadores digitales tienen un 28%). Si queremos una democracia que no sea solo el "día de elecciones", es crucial preguntarnos qué instituciones están siendo dignas de confianza y cuáles no.
Un inventario de urgencias que demanda acción
Entonces, más que preguntarnos qué quieren los jóvenes, debemos enfocarnos en cómo respondemos ante un inventario de urgencias. Los jóvenes reportan como los problemas que más los afectan:
- Demoras en el acceso a la salud (51%)
- Inseguridad y violencia (49%)
- Falta de empleo y oportunidades laborales (44%)
También mencionan el acceso a la educación superior (21%) y la corrupción que no se sanciona (17%). Este círculo se cierra cuando apenas el 18% dice haber llegado a educación superior (universidad o posgrado), mientras que el 52% trabaja y el 18% estudia y trabaja simultáneamente.
No es extraño que planear a largo plazo les genere angustia. Crecieron en un contexto de crisis ambiental, conflictos armados, polarización política y tragedias en tiempo real. La incertidumbre ya no es un episodio aislado; es el fondo de pantalla de sus vidas. Con un simple clic, pueden presenciar lo peor del mundo antes del desayuno. Esto instala un estado de alerta permanente, erosiona la sensación de control y deja a muchos, especialmente aquellos en situación de pobreza o clase media, con poca esperanza en promesas sin respaldo tangible.
La demanda de una democracia con resultados concretos
Los jóvenes necesitan, de manera urgente:
- Respuestas y responsabilidad por parte de los políticos
- Apoyo real del sector privado en la generación de oportunidades
- Información veraz y transparente de los medios de comunicación
Porque una democracia de formulario—simplemente marcar una casilla en la papeleta—se queda corta ante sus expectativas. Los jóvenes piden una democracia con resultados medibles y que las promesas tengan un cronograma claro de ejecución. Si esto no ocurre, el voto no será solo una expresión de preferencia, sino un castigo directo a la inacción. Y eso, también, es un juicio político contundente sobre el estado actual de las instituciones.



