MOE responde a Petro y garantiza integridad electoral
La Misión de Observación Electoral (MOE) salió al paso de las declaraciones del presidente Gustavo Petro sobre un posible fraude en las elecciones del Congreso programadas para el 8 de marzo de 2026. La organización aseguró que el sistema electoral colombiano cuenta con múltiples mecanismos de control que garantizan la transparencia del proceso.
Cinco filtros de control permanente
Alejandra Barrios, directora de la MOE, explicó detalladamente que los formularios E-14, cuestionados por el mandatario, están respaldados por cinco capas de vigilancia y verificación que operan antes, durante y después de la jornada electoral. "El proceso no depende de un único actor, sino de una red amplia de supervisión", afirmó Barrios en declaraciones a El Tiempo.
Jurados diversos y testigos vigilantes
Entre las principales garantías destacadas por la MOE se encuentra la selección aleatoria de los seis jurados de cada mesa de votación, quienes provienen de distintos sectores como universidades, entidades públicas y partidos políticos. Esta diversidad dificulta cualquier acuerdo indebido para alterar resultados, según explicó la directiva.
Otro filtro fundamental son los testigos electorales, quienes tienen la facultad de fotografiar el acta E-14 una vez concluido el conteo y presentar reclamaciones inmediatas si detectan inconsistencias. Para la MOE, este control político y ciudadano permite identificar irregularidades desde el primer momento.
Observación técnica coordinada
La organización mantiene una observación técnica constante desde hace varios meses, trabajando en coordinación con la Registraduría Nacional, la Procuraduría General y las Fuerzas Militares. Este acompañamiento previo busca garantizar que la jornada electoral transcurra con información clara y canales abiertos para cualquier alerta que pueda surgir.
Digitalización y escrutinio posterior
La digitalización de los formularios representa otro mecanismo de control. Tras el conteo en mesa, las actas son escaneadas y comparadas con los datos publicados oficialmente, lo que facilita cruces aleatorios para verificar coincidencias entre el documento físico y la información divulgada.
Finalmente, el escrutinio posterior queda en manos de jueces y notarios, quienes revisan durante varios días los resultados y pueden ordenar recuentos si existen dudas razonables. "La fortaleza del sistema radica en que son personas —y no máquinas— quienes supervisan cada etapa", concluyó Barrios, destacando que cualquier anomalía puede ser detectada y reportada inmediatamente.



