Oviedo y Paloma: La fórmula que pone a prueba la coherencia política en Colombia
Oviedo-Paloma: Fórmula que prueba coherencia política

La prueba de coherencia: Oviedo y Paloma frente al electorado colombiano

Durante décadas, los estudios de marketing político han demostrado consistentemente que los votores premian la coherencia en sus representantes. Más aún, castigan severamente a aquellos políticos que cambian de posición abruptamente —conocidos como flip-floppers—, aquellos que realizan giros en U sobre temas que antes defendían con vehemencia. En el ámbito político, evolucionar en las posturas puede ser legítimo, pero cuando el cambio huele a oportunismo, la factura llega inexorablemente en forma de votos perdidos.

Ejemplos colombianos de cobros políticos

Colombia cuenta con abundantes ejemplos de estas cuentas de cobro político. El caso más reciente es el de Roy Barreras, cuyo tránsito ideológico ha dejado perplejos a muchos electores. Resulta difícil seguir el camino de quien defendió con fervor el uribismo en 2006, se convirtió en escudero de Gustavo Petro en 2022, y en 2026 intentó traicionar a Iván Cepeda. Pero Barreras no está solo en este fenómeno.

A César Gaviria tampoco le ha beneficiado en su imagen pública haber entregado el Partido Liberal a sectores de derecha. El fenómeno también ocurre en dirección opuesta, como con antiguos militantes de la izquierda armada como Everth Bustamante y Carlos Alonso Lucio. Ambos surgieron del M-19 pero terminaron abrazando el uribismo, tránsito que les ha costado capital político significativo. Los electores colombianos no son ingenuos y perciben estos desplazamientos como rupturas con la propia historia personal y política: detectan la incoherencia con claridad.

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La fórmula que genera interrogantes

El episodio actual que captura la atención nacional es la fórmula presidencial Oviedo-Paloma. Juan Daniel Oviedo, exdirector del DANE, argumenta que tiene valor hacer equipo con alguien que piensa distinto. La idea, en abstracto, suena razonable y hasta loable. El problema fundamental es que en esta alianza no existen acuerdos sobre lo esencial de la política colombiana.

Oviedo ha defendido consistentemente la adopción por parejas del mismo sexo; Paloma Valencia se opone rotundamente a esta posibilidad. Él respalda el Acuerdo de Paz y la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP); ella ha calificado estos mecanismos de fiasco. Oviedo ha condenado los ataques desproporcionados de Israel contra Palestina, mientras Valencia ha insinuado que los árabes merecen su castigo. No se trata de meros matices o diferencias de enfoque: son visiones diametralmente opuestas sobre derechos fundamentales, justicia transicional y política internacional.

Las explicaciones constantes y las incomodidades crecientes

En los diez días que llevan como fórmula presidencial, el candidato a vicepresidente no ha parado de dar explicaciones a diversos sectores. Líderes cristianos y representantes de la comunidad judía en Colombia han reaccionado con visible molestia ante esta unión política. También votantes de centro que apoyaron a Oviedo por considerarlo una figura moderada —que apoya los procesos de paz, no niega el conflicto armado, no sigue ciegamente a Donald Trump, no suplicó en el ubérrimo y no es un subalterno más de Álvaro Uribe— expresan su descontento.

A estas incomodidades políticas se suman preguntas institucionales y personales que no son menores. La Vicepresidencia existe constitucionalmente para reemplazar al presidente si fuera necesario. ¿Qué ocurriría si Paloma Valencia es elegida y circunstancias imprevistas le impiden gobernar hasta el final de su mandato? Más inquietante aún: ¿qué hará Oviedo si Abelardo de la Espriella, quien lo descalificó por homosexual atacando su identidad personal, suma su ultraderecha a la de Paloma Valencia?

Las fórmulas presidenciales: más que gestos simbólicos

Las fórmulas presidenciales son mucho más que gestos simbólicos y tienen implicaciones que unas veces resultan exitosas, otras efímeras. Por esta razón, no resulta claro si todos los votos de Oviedo migrarán automáticamente hacia la candidata del Centro Democrático. Es cierto que su presencia aporta cierta frescura a la campaña de una derecha percibida como oscura y avejentada, pero muchos electores evaluarán cuidadosamente el costo de una decisión que perciben como fundamentalmente incoherente.

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Incluso dentro del propio equipo de Oviedo —varios asesores provenientes del centro político— habrían preferido que mantuviera su independencia. Creen, con sólidos argumentos, que en política la coherencia importa profundamente, y también las formas en que se construyen las alianzas. Los votores colombianos han demostrado históricamente que castigan el oportunismo y premian la consistencia, una lección que esta fórmula particular está poniendo a prueba como nunca antes.