Presidente Petro se abstiene de votar en consultas y denuncia irregularidades en sistema electoral
En un giro trascendental para el panorama político colombiano, el presidente Gustavo Petro ha reiterado su decisión de cara a las elecciones del próximo 8 de marzo. Argumentando una exclusión de precandidatos que altera las garantías democráticas, el mandatario aseguró que esta situación "constituye un fraude electoral ya realizado". Bajo esta premisa, declaró de manera clara: "Por eso no votaré en las consultas presidenciales este 8 de marzo y solo pediré el tarjetón del congreso".
La negativa presidencial y sus fundamentos técnicos
La negativa del jefe de Estado a participar en la consulta presidencial trasciende la esfera política y se fundamenta en fuertes cuestionamientos técnicos hacia la Registraduría y las empresas operadoras del sistema electoral. Petro señaló que las autoridades "impidieron torvamente en el Consejo electoral el derecho a elegir y ser elegido".
El pulso por los datos: la lupa sobre Thomas Greg & Sons
Sin embargo, su mayor alerta se centra en la estrategia tecnológica implementada. El presidente exigió atención inmediata a su solicitud de un "examen técnico por auditores expertos, del software de preconteo, que se vuelve el 93 % del conteo final manejado por Thomas Greg & Sons, de los hermanos Bautista".
El mandatario vinculó el control de este software con los recientes litigios estatales. Afirmó que, "al contrario, torvamente el grupo busca a través de jueces, recuperar el contrato de pasaportes y anular el que ya se ejecutó con el fin de mantener su control sobre la base de datos de la documentación de los colombianos". Para Petro, "esa operación en medio de elecciones es supremamente oscura y muestra posibles transacciones políticas y económicas usando medios judiciales".
Alertas técnicas: un análisis ciudadano que revela fallas críticas
Para sustentar su postura, el Ejecutivo expuso un "análisis hecho por veedores ciudadanos y de presidencia sobre las fallas reales del sistema de cómputo privado en la registraduría". Este documento denuncia una desconexión crítica entre el conteo manual de las actas E-14 físicas y su digitalización.
Los reportes técnicos revelan el presunto uso de algoritmos opacos que rompen la cadena de custodia digital. En la práctica, las actas se escanean en archivos PDF sin metadatos, eliminando lo que parece ser el rastro de la fecha y hora de creación. Además, en los boletines de preconteo se ha detectado presuntamente una firma algorítmica donde el volumen de votos crece en curvas "uniformes perfectas", un patrón que los analistas tildan de estadísticamente improbable y que sugiere un aumento artificial de votos.
El fantasma del desacato judicial y la orden del Consejo de Estado
La crisis descrita por la Casa de Nariño choca directamente con mandatos judiciales vigentes. Petro advirtió que "si no se asegura la auditoría técnica externa real del software e independiente a la registraduría, se confirma un desacato al fallo del año 2018/causa fraude contra el partido Mira". Por todo esto, el Consejo de Estado ordenó implementar un software de escrutinio "del estado y desde el estado".
Según la documentación suministrada por el mandatario, los simulacros actuales presuntamente carecen de validez porque utilizan datos precargados por los mismos creadores del algoritmo. Por lo que la exigencia del Jefe de Estado es que las veedurías exigen que las pruebas se realicen con datos independientes y advierten que, si el sistema no pasa una auditoría forense rigurosa, no se debe permitir su uso en las elecciones.
Esta posición presidencial marca un precedente histórico en la democracia colombiana, donde por primera vez un mandatario en ejercicio cuestiona abiertamente la transparencia del proceso electoral y se abstiene de participar en una consulta interna de su propio partido, elevando el debate sobre la integridad tecnológica de los comicios a nivel nacional.