Análisis electoral: Populismo, ausencia de oposición y riesgos económicos en Colombia
Populismo y ausencia de oposición en elecciones colombianas

El panorama electoral colombiano: populismo, fragmentación y riesgos latentes

Nos encontramos en pleno periodo electoral, pero las restricciones, constreñimientos y elevados costos impuestos a la publicación de encuestas limitan severamente el análisis que estos instrumentos merecen. Fenómenos muy notorios dominan la escena: la consolidación del Pacto Histórico como una fuerza política claramente populista, la dispersión de la oposición, la ausencia de un candidato viable que la unifique y la anomía de los sectores del centro, voluntariamente divorciados de las maquinarias políticas y, por lo tanto, del acceso al gobierno.

Composición congresional y dominio narrativo del Gobierno

Puede decirse, sin embargo, que la composición del próximo Congreso será muy similar a la anterior, así como la participación electoral, considerando que hasta ahora no tenemos una competencia reñida. Las elecciones presidenciales comenzarán, en realidad, el próximo domingo, marcando un punto de inflexión.

Frecuentemente se invoca a la polarización como determinante de nuestro momento político, pero en realidad el Gobierno es dueño exclusivo de la narrativa y la agenda públicas. Un buen ejemplo de ello es que, luego de resultar elegido con las normas de la actual Organización Electoral y ser condenado por violar los topes de campaña, olvida su propio fraude y ahora acusa a otros de intentar uno similar. Tiene a todo el mundo hablando de este tema y no de la agonía de la salud pública, el desastre de la Paz Total o la inminente quiebra del estado. En síntesis, no enfrenta una oposición activa y coherente.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

La psicología electoral y la gestión pública

Las decisiones electorales y la formación de la opinión pública se encuentran más relacionadas con la influencia del proceso de percepción, emociones, sentimientos, estereotipos y el posicionamiento de los candidatos en la mente de los electores, que con el deber ser o incluso la comprobación reiterada y empírica de lo que resulta más conveniente para la sociedad. Así lo he podido comprobar desde la cátedra de Comportamiento Electoral, hasta el triunfo en una campaña a la alcaldía de Bogotá en la que me desempeñé como director, o la derrota en unas presidenciales en la que asumí idéntica función. También lo he evidenciado en el análisis de los procesos electorales en las últimas dos décadas desde esta tribuna de opinión.

Aun así, considero que el conocimiento de la administración pública y la acción de los gobiernos, en la perspectiva de gestionar recursos escasos, incertidumbre alta, macro organizaciones complejas y diversidad de intereses que constituyen la naturaleza de la gestión pública, imponen la obligación de advertir a los lectores sobre lo que ocurre cuando la conveniencia general y la misma realidad son sustituidas por prenociones y los interesados propietarios de “verdades”.

Los peligros del populismo y lecciones de Argentina

Las aventuras populistas comienzan y terminan prometiendo y disponiendo de más riqueza de la que la sociedad posee o se encuentra en capacidad de crear. A falta de gestión efectiva, su final es el mismo: países empeñados y arruinados luego de efímeros ríos de leche y miel. La magia de las ideologías en la mente de sus manipulados electores no logra superar la cruda realidad objetiva. Tarde o temprano encuentra sus límites insuperables.

En una fase inicial, el populismo se asienta mediante subsidios; transferencias de ahorros e ingresos; incrementos salariales por decreto o reducciones del precio de los combustibles; medidas que elevan artificialmente la demanda y mejoran temporalmente los indicadores de la economía y la imagen de sus dirigentes, como ocurre en Colombia en el momento actual. Sabemos, sin embargo, desde las matemáticas y la contabilidad pública elementales, que cuando el gasto supera la productividad y los ingresos del Estado, inevitablemente llegan el déficit, la inflación y la recesión.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

El caso argentino resulta aleccionador y profundamente revelador. Sucesivos gobiernos populistas combinaron aumentos salariales —que pronto sucumbieron ante el aumento descontrolado de la inflación— con una expansión artificial del gasto público. Los resultados son ampliamente conocidos: inflación descontrolada de más de tres dígitos, deterioro acelerado del salario real, desinversión masiva y desempleo creciente. Esta es la ruta que los trajo hasta la figura de Milei y sus políticas de ajuste extremo.

Colombia en la cresta de la ola populista

En Colombia, en vísperas de elecciones de Congreso, nos encontramos en una cresta de ola populista. Ferias y fiestas financiadas con el presupuesto público; reducido alcance de la ley de garantías a punta de declaratorias de emergencia; abuso generalizado de la contratación directa; alza irresponsable del salario mínimo; reducción artificial del precio de la gasolina y “mejoramiento” estratégico de las relaciones con Estados Unidos mientras pasan las elecciones, han sumado sus efectos en la mente de muchos electores desprevenidos.

La gran pregunta consiste en establecer si tanto “encanto”, el efímero poder del populismo, durará hasta las presidenciales. En ausencia de una oposición consistente y con un centro político inmovilizado, a la espera de que le lluevan del cielo los votantes, dicho encanto puede ser absurdo e irracional, pero lamentablemente posible en el contexto actual. La historia reciente de la región sirve como advertencia clara.