Voto fundamentado y estratégico: El centro político ante su responsabilidad histórica
El próximo domingo 8 de marzo, los colombianos acudirán a las urnas para elegir a los congresistas que gobernarán durante el período 2026-2030. Paralelamente, ese mismo día se realizarán las consultas partidistas que definirán los candidatos para la primera vuelta presidencial del 31 de mayo.
Lecciones del pasado reciente
El desempeño parlamentario del cuatrienio 2022-2026 evidenció la importancia crucial de contar con partidos sólidos y con principios democráticos bien definidos. De no haber sido por la resistencia de estas fuerzas políticas, el petrismo habría logrado aprobar una asamblea constituyente para perpetuarse en el poder, estrategia que intentó implementar en múltiples ocasiones.
Este mismo expediente fue utilizado con éxito en Venezuela, donde el socialismo chavista pro-Cuba ha mantenido el control durante casi tres décadas, generando consecuencias devastadoras: pobreza que afecta al 60% de la población, éxodo del 25% de sus ciudadanos y eliminación sistemática de la prensa libre.
El contexto regional y sus implicaciones
El robo electoral de 2024 en Venezuela, sumado a la expansión de guerrillas y narcotráfico en ese país, ha requerido una intervención externa para contener estas amenazas que afectan a toda la región. Existe la esperanza de que el bloqueo económico liderado por Estados Unidos conduzca pronto a elecciones verdaderamente libres, donde los partidos democráticos puedan retomar un papel activo en defensa de las instituciones.
Evaluación de las alternativas políticas colombianas
En Colombia, durante las últimas tres décadas se han apoyado alternativas a los partidos tradicionales. El Nuevo Liberalismo, Cambio Radical y los partidos verdes han cumplido roles decorosos en distintos momentos. Sin embargo, durante el período 2022-2026, los partidos verdes permitieron que se rompiera su dique parlamentario a favor del petrismo, con algunas excepciones valiosas como las representadas por Angélica Lozano y Katherine Miranda.
Por esta razón, en las próximas elecciones este partido merece un voto de castigo, aunque reconociendo y premiando a sus valiosas excepciones.
Renovación del centro político
El ciclo político actual ofrece un Nuevo Liberalismo renovado, con figuras como Daniel Gómez Gaviria para el Senado (número 25) y Pedro Nel Ospina para la Cámara por Bogotá (número 114). Además, el alcalde de Bogotá, Carlos F. Galán Pachón, perteneciente a esta colectividad, viene realizando una gestión titánica y exitosa.
Galán ha logrado avances significativos en manejo socioeconómico, reducción de criminalidad y lucha contra la pobreza en la capital, contando con el apoyo del experimentado técnico Roberto Angulo. También destacan sus progresos en las obras del metro de Bogotá, que ya alcanzan el 70% de ejecución y tienen buena probabilidad de entrar en servicio en 2028.
El estilo de gestión del alcalde se caracteriza por hablar solo cuando es indispensable, informando sobre avances cruciales como los recientemente logrados en conectividad de vías ALO y ampliación de la autopista Norte. Este enfoque contrasta favorablemente con las intervenciones cantinflescas de Petro, quien habla en exceso sobre temas como el cosmos, virus y contagio de vida, mientras reducía los servicios de salud para todos los colombianos.
Las consultas y la participación ciudadana
Las consultas partidistas, conducentes a la primera vuelta presidencial del 31 de mayo, han restablecido la activa participación ciudadana. Ha generado buen entusiasmo la Gran Consulta, que reúne a 9 candidatos comprometidos con superar los extremismos: tanto el anacrónico izquierdismo representado por Cepeda (fiel a principios del Partido Comunista), como la aventura derechista liderada por De la Espriella (que emula el autoritarismo tipo Bukele de El Salvador).
Si esta Gran Consulta del centro político lograra concretar entre 35% y 40% de los votantes, su ganador tendría magnífica oportunidad de asegurar con un tercio de probabilidad su paso a la segunda vuelta. Los sondeos más recientes indican intención de voto a favor de Cepeda con 37%, De la Espriella con 19%, mientras la Gran Consulta sumaría 34%.
Si a estos últimos se sumaran los apoyos de López (12%) y Fajardo (7%), se tendría una gran esperanza de pasar a segunda vuelta con un sólido 41% como propuesta de políticas centristas.
Responsabilidad del electorado
Aquellos candidatos que no acogieron sondeos partidistas merecen voto de castigo, especialmente los que rechazaron la invitación a la Gran Consulta. Los que sí participaron tienen la obligación moral de impulsar a fondo a quien salga airoso de este proceso.
El centro político unido tiene la gran responsabilidad histórica de encauzar a Colombia por el buen camino que se traía antes del desastroso petrismo, evitando caer en extremismos que han demostrado ser perjudiciales para la democracia y el bienestar de los ciudadanos.
