Gabriel Boric cierra mandato en Chile con promesas incumplidas y desafíos pendientes
Boric cierra mandato en Chile con promesas incumplidas

El fin de una era: Gabriel Boric concluye su mandato presidencial en Chile

Hace cuatro años, un joven Gabriel Boric prometía con firmeza: "Si Chile fue la cuna del neoliberalismo, también será su tumba". Con esta declaración, anunciaba reformas profundas al sistema instaurado durante la dictadura y el ascenso al poder de una nueva izquierda crítica con la socialdemocracia tradicional. Hoy, a días de abandonar La Moneda, el líder del Frente Amplio cierra un mandato que comenzó entre grandes expectativas simbólicas y termina con numerosas promesas sin cumplir.

Un gobierno marcado por expectativas y realidades

Con apenas 36 años, el exdirigente estudiantil se convirtió en el presidente más joven de la historia de Chile. Llegó al poder rodeado de sus compañeros de luchas universitarias, impulsado por las demandas de cambio expresadas en las protestas sociales de 2019, y con el respaldo del Partido Comunista junto a fuerzas tradicionales de centroizquierda. Sin embargo, abandonará la presidencia con un nivel de aprobación que se ha mantenido constante alrededor del 30%, y con la percepción generalizada de no haber solucionado las principales preocupaciones ciudadanas: la delincuencia y la ralentización económica, según muestran consistentemente las encuestas.

Rodrigo Arello, analista de la Universidad del Desarrollo, explicó a EFE: "Boric hizo una lectura inadecuada de las prioridades de los chilenos y del momento que atravesaba el país que, tras el estallido social, no buscaba cambios bruscos". En contraste, Claudia Heiss de la Universidad de Chile destacó: "Recibió un país con una crisis social, económica y política sin precedentes desde el retorno a la democracia y logró estabilizarlo", aunque reconoció que los principales errores "están relacionados con la inexperiencia, sobre todo al principio".

La gran derrota constitucional y cambios de rumbo

La luna de miel política de Boric duró poco. Seis meses después de asumir, en septiembre de 2022, recibió lo que muchos consideran el golpe más duro a su proyecto: el rechazo amplio y contundente de una propuesta izquierdista para cambiar la Constitución vigente desde la dictadura, que otorga al Estado un rol secundario. El cambio constitucional representaba la base fundamental de su programa de gobierno.

Tras esta derrota, el presidente realizó ajustes significativos:

  • Sacrificó a algunos de sus compañeros universitarios más cercanos
  • Destituyó a la médico Izkia Siches del poderoso Ministerio del Interior
  • Otorgó mayor peso político a la centroizquierda tradicional

Rodrigo Arello afirmó: "Será recordado como un Gobierno que llegó con un proyecto refundacional y que terminó siguiendo una línea más socialdemócrata". Lucía Dammert, socióloga de la Universidad de Santiago y exjefa de asesores de Boric, añadió: "Chile cambió frente a los ojos de un Gobierno que no logró estar 100% a tono. La ciudadanía reclamó cosas que históricamente no están en el centro de la atención de la izquierda, como la seguridad".

Logros legislativos y legado económico

A pesar de no contar con mayoría parlamentaria, la administración de Boric consiguió sacar adelante importantes iniciativas legislativas:

  1. Establecimiento de la jornada laboral de 40 horas
  2. Aumento del salario mínimo hasta casi los 600 dólares
  3. Aprobación del royalty minero
  4. Reforma parcial del sistema de pensiones, que permitió aumentarlas en un 35%

Esta última reforma pensionaria es posiblemente su logro más valorado por la ciudadanía. Carlos Smith de la Universidad del Desarrollo analizó: "Su principal legado económico es entregar una economía normalizada tras el estallido social y la pandemia. La inflación está controlada, pero el crecimiento es moderado".

Proyección internacional y traspaso de poder

Admirador declarado de Luiz Inácio Lula da Silva y José Mujica, Gabriel Boric siempre ha acumulado más capital político en el escenario internacional que en el doméstico. Esto se debe principalmente a su contundente condena a regímenes como los de Venezuela, Cuba y Nicaragua, postura que lo ha distanciado de otros líderes progresistas latinoamericanos.

Claudia Heiss destacó: "Boric además escogió un camino democrático y tendió puentes con la oposición para sacar leyes que mejoran la vida de los chilenos. Eso fue más valorado afuera que adentro porque coincidió con un proceso global de radicalización de la derecha".

El 11 de marzo, Boric traspasará el poder a quien es considerado su némesis política: el exdiputado José Antonio Kast, quien perdió contra el progresista hace cuatro años y se convertirá en el primer mandatario ultraderechista y pinochetista en la democracia chilena. Según Rodrigo Arello, "el triunfo de Kast no se explica sin un Gobierno que no puso en el centro las principales preocupaciones ciudadanas".

Futuro político y desafíos de la izquierda

Boric abandonará la presidencia a los 40 años. Aunque no ha hecho público sus planes posteriores al 11 de marzo, existe consenso entre analistas políticos sobre que aún le queda una extensa carrera por delante. Muchos especulan que, posiblemente en cuatro años más, podría aspirar nuevamente a La Moneda.

Lucía Dammert planteó el desafío fundamental: "El principal desafío de la izquierda en Chile y en el mundo es no ser percibidos como partidos de élites académicas, que saben lo que hay que hacer pero que no tienen el apoyo de las calles". Esta reflexión resume el dilema que enfrenta no solo el expresidente, sino toda una generación de líderes progresistas en América Latina.

El mandato de Gabriel Boric quedará registrado en la historia chilena como un período de transición, donde las grandes expectativas de cambio chocaron con las realidades políticas y económicas de un país que buscaba estabilidad tras años de convulsión social. Su legado, complejo y multifacético, continuará siendo objeto de análisis y debate en los años venideros.