Bukele responde a Petro con críticas tras polémica fiesta en cárcel de Itagüí
El escándalo generado por la lujosa fiesta vallenata en la cárcel de máxima seguridad La Paz de Itagüí, Antioquia, ha desatado una nueva confrontación diplomática entre los presidentes de Colombia y El Salvador. Nayib Bukele, mandatario salvadoreño, aprovechó la polémica para lanzar duras críticas contra su homólogo colombiano Gustavo Petro, acusándolo de tener "una agenda oscura" en su manejo penitenciario.
El evento que desató la polémica internacional
La celebración organizada en el penal antioqueño, que contó con la presencia del reconocido cantante Nelson Velásquez y un despliegue de vehículos de alta gama, ha sido calificada por autoridades locales como un verdadero "resort de la criminalidad". El evento, financiado por alias Pocho junto a alias Tom y alias Charry, tuvo un costo estimado de 500 millones de pesos y derivó en la suspensión temporal de los diálogos de paz urbana con cabecillas criminales del Valle de Aburrá.
Las imágenes de la presentación musical y los detalles sobre el pago de 100 millones de pesos en efectivo al artista han generado alarmas entre concejales de Medellín, quienes exigen investigaciones profundas sobre el origen de estos recursos. El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) ya suspendió a 11 funcionarios por su presunta complicidad en el evento.
La respuesta contundente de Bukele
La polémica traspasó fronteras y llegó hasta Centroamérica, donde el presidente Nayib Bukele recordó las críticas que Petro había realizado previamente contra el modelo carcelario salvadoreño, calificando sus prisiones como "campos de concentración de población civil".
En respuesta, Bukele publicó en su cuenta de X: "Ahora entiendo el porqué de sus críticas al CECOT: se estaba anticipando a esto. Siempre es lo mismo; todos los que defienden delincuentes terminan teniendo una agenda oscura detrás".
El mandatario salvadoreño reiteró además la oferta que ya había formulado días atrás: trasladar a Colombia el "100 por ciento" de los detenidos en su país, incluyendo aquellos catalogados como presos políticos. "Por cierto, la oferta sigue abierta. Si decide llevárselos, definitivamente la pasarán mejor en sus cárceles", añadió Bukele con tono firme.
Dos modelos penitenciarios en contraste
Las declaraciones del presidente salvadoreño profundizan la controversia nacional sobre el manejo de las cárceles colombianas y evidencian la tensión entre dos modelos diametralmente opuestos de política penitenciaria.
Mientras en El Salvador se defiende abiertamente la mano dura contra las pandillas y grupos criminales, en Colombia el escándalo de Itagüí ha debilitado significativamente la credibilidad de la estrategia de paz urbana, dejando en entredicho la capacidad del Estado para ejercer control efectivo dentro de sus centros penitenciarios.
Expertos en seguridad han interpretado este episodio como una falla crítica en el diseño del proceso de paz colombiano, al demostrar la capacidad de los grupos delincuenciales para exhibir poderío y reforzar sus redes desde el interior mismo de las prisiones.
La confrontación entre ambos mandatarios pone de manifiesto las diferencias ideológicas en el abordaje de la seguridad ciudadana y la política criminal, con Bukele defendiendo su modelo de "mano dura" y Petro enfrentando cuestionamientos sobre la efectividad de su enfoque de diálogo y reinserción.



