Chile inicia la era Kast con múltiples desafíos en economía, seguridad y relaciones internacionales
El derechista José Antonio Kast asume este miércoles la Presidencia de Chile, marcando el inicio de un gobierno de derecha radical tras cuatro años de liderazgo progresista. A sus 60 años, Kast se convierte en el primer presidente de este espectro político desde el retorno a la democracia, con la promesa de "recuperar la grandeza de Chile" en medio de complejos desafíos internos y externos.
El plan económico entre promesas y escepticismo
Entre las principales apuestas del nuevo gobierno figura un ambicioso programa económico que busca romper el ciclo de crecimiento moderado que afecta al mayor productor mundial de cobre. Kast propone desregulaciones, desbloqueo de grandes inversiones, reducción de la tasa impositiva empresarial al 23% y un ajuste fiscal de 6.000 millones de dólares en 18 meses.
Sin embargo, economistas como Francisco Castañeda de la Universidad Central consideran "inalcanzable" ejecutar ese recorte sin afectar el gasto social, como prometió el presidente electo. Rodrigo Pérez de Arce de la Universidad del Desarrollo señala que Kast enfrenta el reto de "gestionar las enormes expectativas que creó, a la vez que ordenar a sus adherentes".
La disputa geopolítica por el cobre
El nuevo mandatario chileno asume el liderazgo en medio de un nuevo capítulo de la disputa entre China y Estados Unidos, los dos principales compradores del metal rojo. China es el principal socio comercial de Chile, mientras Estados Unidos representa su mayor inversionista extranjero.
La Administración de Donald Trump ya ha mostrado intentos por limitar la influencia china en América Latina, cancelando visados a funcionarios del gobierno saliente vinculados a un proyecto de cable digital submarino entre Chile y Hong Kong. Kast, aliado regional de Trump, no ha aclarado si cancelará el proyecto, aunque señaló su intención de "llevarse bien con todos".
Marcela Vera de la Universidad de Chile advierte que si Kast no adopta "una mirada pragmática con China, basada en los bienes naturales que posee, corre el riesgo de perder posicionamiento frente a otros países de América Latina".
Seguridad y migración: ejes del discurso presidencial
La seguridad ciudadana y el control migratorio figuran entre las prioridades centrales del nuevo gobierno. Kast plantea aumentar la presencia policial, instalar más cámaras de vigilancia y aplicar políticas más represivas contra el crimen, aunque sin detallar fuentes de financiamiento.
Paradójicamente, cifras oficiales divulgadas esta semana confirman por tercer año consecutivo un descenso en el índice de homicidios -de 6,8 por cada 100.000 habitantes en 2022 a 5,4 en 2025-, así como reducciones en robos violentos de vehículos y ataques en la macrozona sur.
En materia migratoria, Kast promete construir un muro en la frontera norte y expulsar masivamente a migrantes irregulares, narrativa que coincide con sectores de ultraderecha europea y el trumpismo estadounidense. Sin embargo, esta postura choca con la realidad de cerca de un millón de venezolanos residentes en Chile, cuya contribución fiscal representa el 1,03% de los ingresos totales del país según la OIM.
Contexto internacional y legado del gobierno saliente
La guerra en Oriente Medio ya afecta a Chile como mayor productor mundial de cobre y segundo de litio. Expertos estimaban que el país podría recibir hasta 4.000 millones de dólares adicionales por el alza en precios del cobre, pero la volatilidad reciente ha complicado estos cálculos. Además, como uno de los mayores importadores de petróleo de América Latina, Chile enfrenta riesgos inflacionarios por el aumento del crudo.
Kast hereda una economía que creció al 2,3% en 2025 con déficit fiscal estructural del 3,55% del PIB, pero con inflación controlada, cartera de inversión extranjera superior a 60.000 millones de dólares y exportaciones récord de cobre. El presidente saliente Gabriel Boric deja un legado de leyes como la jornada laboral de 40 horas, aumento del salario mínimo y reforma parcial de pensiones, aunque con aprobación constante del 30%.
Rodrigo Espinoza de la Universidad Diego Portales analiza que "su arribo robustece el proyecto de derechas en América Latina. Si bien no es una derecha antiestablishment como en Argentina o como ocurrió con Bolsonaro, sí adhiere en el plano internacional a una agenda de carácter conservador".
Así, José Antonio Kast inicia su mandato con el desafío de reactivar una economía estable pero de crecimiento moderado, implementar una agenda de seguridad y migración que dominó el debate político, y navegar un contexto internacional cada vez más incierto marcado por la rivalidad entre las dos mayores potencias mundiales.
