La confianza, el tejido invisible que sostiene la sociedad colombiana y su democracia
Confianza: el tejido invisible que sostiene la sociedad colombiana

La confianza: el tejido invisible que sostiene la sociedad colombiana

La confianza es uno de esos bienes intangibles que, como el aire, solo se percibe cuando empieza a faltar. En el día a día, se manifiesta en pequeños milagros anónimos: cruzar la calle esperando que el conductor frene, comprar el pan de cada mañana sin preguntar quién lo amasó, o dejar a los hijos en el colegio con la certeza de que estarán bien. Estos actos, tan simples que a menudo pasan desapercibidos, revelan algo profundo: la vida en sociedad es imposible sin creer en el otro.

La confianza colectiva y su papel en la democracia

Pero la confianza también es colectiva. Es esa fuerza silenciosa que permite a millones de desconocidos coincidir en un propósito común sin necesidad de hablarse. Es lo que hace posible que una sociedad se mueva, que las decisiones se tomen y que, a pesar de las diferencias, prevalezca la idea de que hay reglas que nos cobijan a todos. Esta confianza no es tarea exclusiva de alguien en específico, sino de todos, porque se edifica en lo pequeño y en la cotidianidad.

Se vive a diario en la tienda de la esquina donde fían porque ya conocen a la familia, en la junta de acción comunal donde se ponen de acuerdo para arreglar la calle, en el salón de clases donde el profesor logra que treinta cabezas distintas piensen juntas, y en la empresa que trata bien a sus trabajadores y éstos responden con compromiso. Pero también se edifica en lo grande: en la credibilidad de las reglas que nos hemos dado como país y en la certeza de que, cuando actuamos juntos, nuestra voz tiene un lugar y un peso.

El voto de confianza en las elecciones colombianas

En Colombia, hay fechas en las que el país entero se convierte en un gran ejercicio de confianza colectiva. Días en los que ciudadanos comunes, sin más uniforme que su ropa de diario ni más credencial que su compromiso, se convierten en jurados, portadores de la confianza y garantes de la voluntad de millones. Hombres y mujeres que madrugan, organizan filas, cuentan, verifican y atestiguan.

En un momento histórico marcado por la polarización y la desinformación, esa confianza debe extenderse a las instituciones que organizan y velan por la pureza del voto. La Registraduría Nacional del Estado Civil sostiene su labor en la premisa de que la transparencia electoral no es un adjetivo, sino una práctica cotidiana respaldada por la participación ciudadana y la vigilancia de múltiples actores. Cuando miles de colombianos anónimos se convierten en los cuidadores de la voluntad colectiva, el tejido invisible toma rostro por un instante.

Perspectivas expertas sobre la construcción de confianza

Jorge Eliécer Villamil Puentes, exdecano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Distrital, señala: "Todos los ciudadanos tenemos responsabilidad en la construcción de confianza en tanto que debemos tener derecho de acceso a la información libre de sesgo de falsedad o desinformación y la obligación a estar bien informados para orientar nuestras decisiones. Pero también una fuerte responsabilidad tienen las instituciones y los medios de información en la construcción de confianza porque la desinformación, a la postre, termina deteriorando la confianza."

Mario Posada García-Peña, rector de la Universidad de América, añade: "Colombia necesita coherencia institucional, justicia oportuna y pedagogía cívica. Las instituciones deben demostrar con hechos que funcionan, que rinden cuentas y que protegen el interés general. La confianza no se decreta; se gana. Pero también hace falta reconstruir el tejido social."

César Sierra, coordinador del Programa de Psicología del Politécnico Grancolombiano Sede Medellín, explica desde una visión psicológica: "La confianza es un proceso psicológico fundamental que implica la creencia o la fiabilidad hacia el otro, una integridad emocional y una capacidad de una persona o de una institución para poder actuar de manera confiable, predecible y beneficiosa."

La confianza en el ámbito empresarial y social

Lina María Montoya Madrigal, directora ejecutiva de la corporación Interactuar, destaca: "En el mundo de la microempresa, la confianza no es un concepto abstracto: es lo que permite que alguien dé crédito, que un cliente vuelva, que un proveedor entregue a tiempo, que un colaborador se comprometa. Sin confianza no hay empresa."

Liliana Reyes Leguizamón, empresaria y líder de F&L Agencia de Seguros Ltda., enfatiza: "La confianza es el valor de la palabra, que se construye a partir de la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Los ciudadanos somos responsables de construir confianza a través de nuestras acciones diarias cumpliendo compromisos, actuando con honestidad y respetando las normas."

Juliana Velásquez Rodríguez, presidenta ejecutiva de ProAntioquia, concluye: "La confianza es el capital social que nos permite colaborar, invertir, innovar y, fundamentalmente, creer en un futuro compartido. Se construye sobre pilares de integridad, competencia, transparencia y un propósito genuino de servir al bien común."

En resumen, la confianza en Colombia es un activo vital que se nutre de la participación ciudadana, la transparencia institucional y el compromiso ético en todos los niveles de la sociedad.