El fascismo resurge en democracias liberales: análisis de su expansión global y latinoamericana
Fascismo resurge en democracias liberales: expansión global

El retorno del fascismo en las democracias contemporáneas

El fascismo ha regresado al escenario político mundial. No en regiones remotas, sino precisamente en aquellos territorios donde históricamente floreció la democracia liberal, repitiendo patrones del siglo pasado que creíamos superados.

Definición y características del nuevo fascismo

Entendemos por fascismo contemporáneo la irrupción de movimientos políticos que rechazan abiertamente los elementos esenciales de la democracia. Son aquellos que desprecian la separación de poderes, consideran la legalidad como un obstáculo, creen en el caudillo como único portavoz legítimo del pueblo y exhiben una superioridad moral ficticia mientras desconfían de la ciencia, el método experimental y el pluralismo político. En esencia, son movimientos que buscan eliminar el pluralismo democrático.

Expansión global: de Europa Oriental a América Latina

Los primeros síntomas contemporáneos aparecieron en Europa Oriental, con figuras como Viktor Orbán en Hungría y Jaroslaw Kaczynski en Polonia. Turquía, históricamente bastión del secularismo en el mundo musulmán, ha ido adoptando gradualmente conductas cercanas a las teocracias vecinas como estrategia de supervivencia política. En Europa Occidental, destacan Matteo Salvini en Italia, Marine Le Pen en Francia y Vox en España, mientras que en Asia, Narendra Modi representa esta tendencia en la enorme democracia india.

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En América Latina, el fenómeno se ha extendido tanto a movimientos de derecha como de izquierda, con ecos históricos que incluyen:

  • El peronismo argentino desde Juan Domingo Perón hasta los Kirchner y Javier Milei
  • El chavismo-madurismo en Venezuela
  • Jair Bolsonaro en Brasil
  • Diversos gobiernos peruanos desde Fujimori hasta Pedro Castillo
  • Andrés Manuel López Obrador en México, Rafael Correa en Ecuador, Nayib Bukele en El Salvador y, por supuesto, Gustavo Petro en Colombia

El caso estadounidense y la transformación democrática

El expresidente Donald Trump alteró profundamente el funcionamiento tradicional de la democracia norteamericana, pero su fenómeno trasciende su persona: representa a millones de ciudadanos que votaron por él, aunque actualmente se observe cierto retroceso en su influencia.

La ecuación política contemporánea

La verdadera confrontación actual se establece entre democracia liberal genuina y autoritarismo que utiliza el populismo como herramienta, independientemente de su orientación ideológica izquierda-derecha. Esta dinámica difiere del siglo pasado europeo, donde el fascismo se definía como enemigo de las libertades y aliado de los ricos, enfrentándose al autoritarismo soviético que, bajo una fachada de política social proletaria, ocultaba atrocidades y ejecuciones.

El error estratégico de la izquierda latinoamericana

En Latinoamérica, particularmente en Colombia, existe una equivocación estratégica monumental en algunos sectores de izquierda. Al señalar al liberalismo como principal culpable de los problemas sociales y atacar permanentemente la filosofía liberal, terminan facilitando que el fascismo se camufle. Bajo el pretexto de que el caudillismo protege contra la "funesta democracia liberal", estos movimientos terminan aliándose con autoritarismos de diverso signo.

Una izquierda que permite que su esencia se diluya en la voracidad del poder, utilizando como excusa la defensa de los pobres, está despojando de raíz el valor fundamental de la dignidad humana que representa la democracia liberal. Calificar de fascista a todo aquel que profese fe liberal solo beneficia a los autoritarismos reales.

La contradicción del sufragio y la democracia liberal

Históricamente, durante los años 60, gran parte de la izquierda despreciaba el sufragio como mecanismo democrático. Décadas después, al comenzar a ganar elecciones, se convirtió mágicamente en defensora del voto. En Colombia, se observan esfuerzos por convertir las elecciones en rituales legitimadores que compensan otras deficiencias democráticas.

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La tesis presentada ante la CIDH sobre inmunidad de elegidos frente a decisiones no penales ha creado anomalías, ya que la justicia penal no da abasto y ha privado a entidades de control de tomar medidas correctivas. Aquí surge una contradicción evidente: se defiende el sufragio (antes considerado descalificador de la democracia liberal) mientras se tilda de fascista a quien defienda esa misma democracia liberal.

La situación colombiana: pragmatismo y consecuencias

Resulta preocupante observar cómo diversos matices de la izquierda colombiana aplauden acríticamente decisiones cuestionables de la administración actual. Más grave aún es la concesión del Pacto Histórico al renunciar a principios éticos y caer en pragmatismo político, lo que ha generado secuelas de corrupción significativas.

El mundo funcionaba mejor cuando existía equilibrio entre liberalismo y socialdemocracia. La excesiva estatización afecta inevitablemente las libertades, pues sin libertad económica, la libertad política se resiente.

Reflexiones finales sobre el panorama político

Las recientes elecciones demostraron que Colombia mantiene procesos limpios, sin los fraudes anunciados por algunos sectores. Las consultas abrieron posibilidades más allá del binomio tradicional, aunque aún es difícil hacer pronósticos certeros.

En el Congreso, la buena noticia es que ningún partido arrasa completamente. El Pacto Histórico aumenta su representación pero pierde los cinco congresistas exFARC, mientras que el Centro Democrático también crece. La mala noticia es que tendremos un Congreso volátil donde otros partidos tomarán decisiones caso por caso, buscando beneficiarse de prebendas del Ejecutivo, sea cual sea su orientación.

En perspectiva amplia, el cambio impulsado por Petro ha instalado una izquierda potente en el país. Estamos ante otra Colombia política.

Finalmente, un mensaje claro: a quienes cuestionan acuerdos pasados, nadie les pide cambiar de opinión, pero si esos acuerdos hoy forman parte de la Constitución y llegan a ganar elecciones, deberán jurar cumplirlos. ¿No es hora de pasar página y concentrarse en los problemas actuales? Debemos distinguir entre el fracaso de la "paz total" y los acuerdos existentes, cuyo principal problema radica en su falta de ejecución adecuada.