Las instituciones colombianas se erigen como baluarte contra intentos autoritarios
La famosa frase "El Estado soy yo", atribuida a Luis XIV, parece haber encontrado eco en la visión del presidente Gustavo Petro. Sin embargo, para su evidente frustración, las instituciones colombianas han demostrado en las últimas semanas que nuestro Estado social de derecho no pertenece a ningún individuo, sino que se mantiene sólido y profundamente democrático.
La Constitución del 91 como muro de contención
El diseño institucional establecido por la Constitución de 1991 ha funcionado como un efectivo mecanismo de contención ante lo que muchos analistas califican como ansias autoritarias del actual gobierno. Este sistema, fundamentado en la separación de poderes y los frenos y contrapesos, tiene como propósito primordial proteger a los ciudadanos de posibles abusos del poder ejecutivo.
Nuestro modelo constitucional garantiza:
- La efectividad de los derechos fundamentales
- La protección de las libertades individuales
- El respeto a la iniciativa privada
- La existencia misma del Estado de derecho
Tres victorias institucionales clave
En un despliegue de independencia institucional, tres organismos del Estado han marcado hitos importantes en defensa del orden constitucional:
1. La Corte Constitucional suspendió la emergencia económica que pretendía desconocer la decisión del Congreso de no imponer nuevos impuestos al sector productivo. Esta decisión tuvo un doble significado: primero, demostró que el Legislativo mantiene su autonomía frente a presiones del Ejecutivo; segundo, reafirmó la supremacía constitucional sobre los estados de excepción.
2. El Banco de la República, cumpliendo su mandato constitucional de controlar la inflación, aumentó la tasa de interés en 100 puntos básicos pese a las presiones gubernamentales. Esta decisión busca mitigar los efectos de lo que muchos economistas consideran una "irresponsable" subida del salario mínimo superior al 23%.
3. El Consejo Nacional Electoral protegió la integridad del proceso democrático al determinar que Iván Cepeda no puede participar en una nueva consulta por haberlo hecho anteriormente. Además, anuló candidaturas del Pacto Histórico en varios departamentos por violaciones a la ley electoral.
La amenaza a las instituciones fundamentales
Las declaraciones de Iván Cepeda, considerado por muchos como el heredero político de Petro, han generado alarma entre defensores del orden constitucional. Cepeda ha manifestado públicamente que, de llegar a la presidencia:
- Acabaría con el Banco de la República
- Reduciría la iniciativa privada para estatizar actividades económicas
- Promovería una división social basada en la lucha de clases
Las elecciones del 8 de marzo: defensa de la democracia
Las próximas elecciones legislativas representan un momento crucial para la defensa de nuestra democracia. Los senadores y representantes que elijamos determinarán si la Constitución de 1991 sobrevive o nos encaminamos hacia lo que algunos analistas denominan "el abismo autoritario".
La responsabilidad ciudadana es clara: debemos acudir masivamente a las urnas para votar por quienes defiendan:
- La Constitución vigente
- Nuestras libertades y derechos fundamentales
- El modelo productivo y la iniciativa privada
- La separación de poderes
El mensaje debe ser contundente: ni el presidente Petro ni su heredero político representan los valores constitucionales que han permitido el desarrollo democrático de Colombia en las últimas tres décadas. Las instituciones han hablado; ahora corresponde a los ciudadanos hacerlo en las urnas.