De alumno a vicepresidente: el viaje de Juan Daniel Oviedo y su decisión política
Juan Daniel Oviedo: de alumno a candidato vicepresidencial

Un reencuentro en el auditorio: del patio escolar al foro político

Lo conocí siendo un niño. Lo recuerdo con claridad: siempre bien abrigado, ensimismado en sus pensamientos, inteligente y sin particular talento para el fútbol. Yo era el rector de su colegio en aquellos años, precisamente cuando escribía el proyecto Lápices para la Paz, una iniciativa arriesgada en un país que se negaba a reconocer la violencia y, peor aún, pretendía combatirla con más violencia. Era 1993, y echamos a andar este proyecto como una forma de vincular la escuela con la realidad que existía más allá de las paredes del Claustro Rosarista.

Un estudiante inolvidable

Juan Daniel pertenece a esa categoría de estudiantes que uno nunca olvida. Por ser común y corriente, pero a la vez, absolutamente único en su esencia. Nos reencontramos hace un par de años en un foro sobre el papel de la educación en el empleo. Llegué unos minutos tarde y, mientras buscaba mi asiento en el enorme auditorio, él interrumpió su intervención para saludarme públicamente, provocando tanto mi rubor por el retraso como mi alegría por ese reconocimiento tan gentil.

Mientras explicaba y mostraba sus cuadros, cautivando a la audiencia con un discurso nítido y libre de tecnicismos innecesarios, no pude evitar recordar las veces que ese niño me escuchó en el patio del colegio al comenzar el día. Allí estábamos, junto a centenares de sus compañeros, formados en filas cuya ortografía los maestros intentaban corregir y que a mí no me importaban en lo más mínimo.

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La decisión política: aceptar la vicepresidencia

Ahora que ha tomado la decisión de decir que sí a la Vicepresidencia que le ha ofrecido el Centro Democrático a través de la candidata Paloma Valencia, me pregunto con genuina curiosidad:

  • ¿Cuánto logrará atemperar el discurso de la derecha colombiana?
  • ¿Cuánto conseguirá atraer al centro del espectro político a esa derecha estrictamente antipetrista y contumaz?

O, por el contrario, me cuestiono cuánto del talante moderado de Oviedo será atraído hacia posiciones más radicales, gracias a la fuerza gravitacional de los poderosos planetas del Centro Democrático, un partido que, en mi opinión, no es ni centro (salvo en su acepción de sede física), ni propiamente democrático en su esencia más profunda.

Los argumentos de una decisión

Sumar entre distintos, acercar las cicatrices históricas, lograr que la sensatez sea lo suficientemente atractiva: estos son sus argumentos para haber aceptado la nominación y, potencialmente, para cambiarle la naturaleza meramente cosmética que tradicionalmente ha tenido la vicepresidencia en nuestro país. Yo le creo. Le creo a ese estudiante que conocí décadas atrás.

Sin embargo, debo confesar que llegué a pensar que no aceptaría el astuto ofrecimiento político. Imaginé que, al igual que en la entrañable película iraní Niños del Cielo, haber obtenido el segundo lugar entre los nueve participantes de la consulta interna le colmaría el espíritu y le llenaría la maleta simbólica para seguir caminando por el centro de la vía política sin acercarse a los extremos. No fue así. Me equivoqué en mi pronóstico.

Reflexiones sobre coherencia y gravitación política

Tal vez Oviedo tenga mucha más razón que yo en esta decisión, aunque su aceptación, no por legítima, deja de ser menos sorprendente para muchos. Él debe saberlo. Al menos para aquellos que, como yo, hemos celebrado a lo largo de los años:

  1. Su coherencia sin estridencias innecesarias
  2. Su carácter firme pero libre de mesianismos peligrosos
  3. Su fuerza interior que no requiere subir el tono de voz

Es humanamente comprensible y respetable que haya aceptado esta nueva responsabilidad. Me alegro genuinamente por él. Ha dicho, además, que lo interesante y valioso es el diálogo entre distintos. Tiene toda la razón en este planteamiento. Solo que su posición, inevitablemente, será subsidiaria dentro del sistema gravitacional de esta nueva connivencia política.

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El destino de los votos y los andenes políticos

No sé a dónde se irán los votos que tradicionalmente ha captado Oviedo. Me imagino que tomarán destinos diferentes, entre ellos, por supuesto, el del repentino casamiento político con el Centro Democrático. En cuanto a mi propio posicionamiento, sigo pensando que los andenes políticos son más estrechos que el centro de la calle. O tal vez no. Tal vez, el querido alumno de hace décadas, logre ensancharlos con su presencia y su estilo particular de hacer política.

Lo que sí sé con certeza es que aquel niño abrigado del patio del colegio ha recorrido un camino extraordinario, y que ahora se enfrenta a uno de los desafíos más grandes de su vida pública. El tiempo dirá si su decisión de aceptar la vicepresidencia será recordada como un acierto histórico o como una concesión inevitable dentro del complejo tablero político colombiano.