Perú enfrenta nueva crisis política tras destitución de José Jerí por el Congreso
Perú: destituyen a José Jerí en medio de crisis política

Perú enfrenta nueva crisis política tras destitución de José Jerí por el Congreso

La situación política en Perú continúa su espiral descendente con la destitución de José Jerí por parte del Parlamento este martes, un hecho que profundiza la crisis de credibilidad institucional que afecta al país vecino desde hace años. Este evento marca el octavo cambio presidencial en la última década, evidenciando un sistema político fracturado y una ciudadanía cada vez más desencantada.

Un historial de inestabilidad y corrupción

El panorama peruano es verdaderamente calamitoso cuando se analizan los últimos diez años. Solo dos de los ocho presidentes que ha tenido el país fueron elegidos democráticamente: Pedro Pablo Kuczynski y Pedro Castillo. De todos ellos, únicamente Ollanta Humala logró completar su mandato constitucional. Para agravar la situación, tres expresidentes –Martín Vizcarra, Humala y Castillo– se encuentran actualmente privados de la libertad, junto con Alejandro Toledo.

La destitución de Jerí se produjo después de que se hiciera pública su participación, encapuchado, en una reunión con un empresario chino cuestionado. Este encuentro estaba relacionado con un proceso de contratación de cámaras de seguridad para el transporte público, proyecto en el cual el empresario tendría interés y que, según denuncias, Jerí habría intentado acelerar desde su llegada a la presidencia.

Un sistema político deslegitimado

El diseño institucional peruano otorga amplios poderes a un Congreso que ha perdido legitimidad ante la ciudadanía. Esta combinación de apatía ciudadana, crisis de credibilidad y numerosos casos de corrupción ha creado un círculo vicioso de inestabilidad política. Mientras se escribían estas líneas, el Congreso peruano elegía al undécimo mandatario en una década, quien ocupará el cargo de manera interina hasta las elecciones de este año.

Jerí había asumido la presidencia en reemplazo de Dina Boluarte, quien a su vez enfrentó cuestionamientos por no poder explicar el origen de los fondos con los que adquirió una costosa colección de relojes Rolex. Esta cadena de sucesos ilustra la profundidad de los problemas de transparencia y rendición de cuentas en el sistema político peruano.

Economía estable pero política en caída libre

Paradójicamente, Perú ha mantenido una relativa estabilidad macroeconómica durante este período, con un crecimiento sostenido –aunque no sobresaliente– y una inflación controlada. Sin embargo, esta estabilidad económica no se ha traducido en mejoras significativas en los indicadores de bienestar de la población. Los analistas consideran que esta solidez económica es una de las razones por las cuales la grave inestabilidad política no ha generado consecuencias más severas en otros ámbitos.

Pero esta aparente calma no debe llevar a la complacencia. La política y la economía son dos piezas fundamentales de un mismo engranaje, y el deterioro continuo de una de ellas inevitablemente afectará a la otra. El desgaste político sostenido tarde o temprano podría desencadenar el colapso de todo el aparato institucional y económico del país.

Un llamado a la acción ciudadana

Perú no puede acostumbrarse a este estado de cosas. La solución requiere un primer paso fundamental por parte de la ciudadanía, que debe recuperar su protagonismo en la vida política nacional. Solo a través de una participación activa y exigente se podrá construir la estabilidad que tanto necesita el hermano país.

La situación actual representa una oportunidad para replantear el sistema político peruano, fortalecer las instituciones y recuperar la confianza ciudadana. El camino hacia la estabilidad será largo y complejo, pero es imprescindible para evitar que la crisis política termine afectando los logros económicos alcanzados y, lo más importante, la calidad de vida de todos los peruanos.