Perú enfrenta nueva crisis política con destitución de presidente interino
La inestabilidad política que afecta a Perú desde hace una década alcanzó un nuevo hito este martes cuando el Congreso destituyó al presidente interino José Jerí, convirtiéndolo en el séptimo jefe de Estado removido desde 2016. La presidencia peruana se ha transformado en un cargo de alto riesgo, donde solo uno de los últimos siete mandatarios logró completar su período constitucional.
Elección del octavo presidente en medio de fragmentación política
Este miércoles 18 de febrero, el Congreso peruano elegirá al sucesor de Jerí, quien automáticamente asumirá como mandatario encargado hasta julio, cuando se realicen las elecciones generales programadas para abril. La crisis institucional tiene sus raíces en los comicios de 2016, cuando comenzó un choque de poderes entre un Legislativo fuerte y un Ejecutivo débil, situación que persiste debido a la fragmentación política y la falta de consensos.
José Jerí, quien asumió la presidencia interina el 10 de octubre tras la destitución de Dina Boluarte, fue removido de su cargo después de apenas cuatro meses al frente del gobierno. Anteriormente se desempeñaba como jefe del Congreso, siguiendo un patrón recurrente en la reciente historia política peruana.
Balance de una década de inestabilidad presidencial
De los siete presidentes que han gobernado Perú desde 2016, cuatro fueron destituidos por el Congreso, dos renunciaron anticipadamente para evitar el mismo destino, y solo uno completó su mandato. Esta estadística refleja la profunda crisis institucional que atraviesa el país andino.
La cadena de destituciones comenzó con Pedro Pablo Kuczynski, quien fue forzado a renunciar en marzo de 2018 tras 20 meses en el poder, en vísperas de que el Congreso lo removiera por su vinculación al escándalo de Odebrecht. Su sucesor, Martín Vizcarra, fue destituido en noviembre de 2020 mediante un juicio político por "incapacidad moral permanente", después de 32 meses en la presidencia.
Mandatos breves y transiciones turbulentas
Tras la caída de Vizcarra, Manuel Merino asumió el poder por apenas cinco días antes de renunciar debido a violentas protestas que dejaron dos fallecidos. Le siguió Francisco Sagasti, quien se convirtió en la excepción al completar un mandato de transición de ocho meses hasta julio de 2021, tras las elecciones de ese año.
Pedro Castillo, el maestro de escuela de origen campesino cuya presidencia (2021-2026) representaba una esperanza para los sectores más pobres, fue destituido en diciembre de 2022 por intentar disolver el Congreso y gobernar por decreto. Su mandato duró solo 17 meses y su remoción desató protestas que dejaron medio centenar de víctimas mortales.
Finalmente, Dina Boluarte, vicepresidenta de Castillo y única mujer en alcanzar la presidencia peruana, fue removida el 10 de octubre pasado después de 34 meses en el cargo. Su destitución se produjo en medio de masivas protestas por la inseguridad y extorsiones que afectaban al país.
Perspectivas inciertas para el nuevo mandatario
El presidente que sea elegido este miércoles enfrentará el desafío de gobernar un país profundamente dividido, con un Congreso fragmentado y una población desencantada con la clase política. Su mandato será breve, extendiéndose solo hasta julio, cuando deberá entregar el poder al ganador de las elecciones generales de abril.
La crisis política peruana evidencia las dificultades de consolidar la estabilidad democrática en un contexto de polarización y debilidad institucional. Los analistas coinciden en que la solución requiere acuerdos políticos amplios y reformas estructurales que fortalezcan el sistema de pesos y contrapesos entre los poderes del Estado.



