Petro asume rol de oposición en medio del proceso electoral
En las horas previas a las elecciones de este domingo, el presidente Gustavo Petro no parece ejercer como mandatario, sino más bien como jefe de la oposición. Su actitud refleja un profundo descontento, donde todo le disgusta o le huele a fraude, dando muestras de que estaría de plácemes si la Registraduría Nacional del Estado Civil no entregara resultados a las 8 de la noche.
Desconfianza en el reconteo de votos y riesgos democráticos
Petro ha expresado abierta desconfianza hacia el reconteo de votos, un procedimiento utilizado a nivel mundial para ofrecer garantías a los aspirantes, independientemente de sus ideologías. Es irónico que el andamiaje totalitario de Maduro en Venezuela comenzara a derrumbarse precisamente por este mecanismo. Peor aún, su peligrosa e irresponsable invitación a los testigos electorales de su grupo político para que rechacen los reconteos en cada mesa de votación podría desatar una crisis sin precedentes, poniendo en riesgo la estabilidad democrática colombiana.
Interpretación errónea de fallos judiciales
Ahora, Petro se ha convertido en defensor de sentencias del Consejo de Estado, clamando por el cumplimiento de un fallo que, según su exegética interpretación, obliga a que los archivos e información electoral estén bajo control exclusivo del Estado. Sin embargo, esto no es lo que dicta el fallo, ni prohíbe que la Registraduría contrate empresas privadas para administrar registros. Un ministro con carácter y sólido conocimiento jurídico podría aclarar esta torcida hermenéutica. Se olvida el belicoso mandatario que la participación de entes privados no implica pérdida de control estatal.
Lo que disimula Petro en su retahíla contra la Registraduría es que la empresa particular a la que se refiere es la misma que ha sido perseguida en el tema de los pasaportes con argucias y trampas contractuales, que eventualmente costarán millones al erario, pagados por todos los colombianos.
Contradicciones en un ambiente favorable
Es risible que critique el incumplimiento de un fallo que malinterpreta, cuando él mismo ha desobedecido órdenes claras de las Cortes, acatándolas a medias con artificios. Lo raro es que pocos gobiernos han tenido un ambiente tan favorable para enfrentar elecciones. Las encuestas, aunque no todas creíbles, muestran altos índices de aceptación gubernamental. La candidata uribista Paloma Valencia probablemente ganará, pero lánguidamente, reflejando el marchitamiento de Uribe. De la Espriella se estancó por su campaña carnavalesca, e Iván Cepeda puntea en encuestas, siguiendo el libreto oficial.
¿Por qué, entonces, Petro se empeña en cuestionar a la Registraduría? Difícil entender este discurso antielecciones no respaldado por entes de control, iglesia católica, medios, empresarios o personas sensatas. Algo sórdido debe rondar la Casa de Nariño para que quiera que todo salga mal, quizás buscando crear una conflagración que le permita quedarse en el poder.
Adendas críticas
Adenda No 1: En lugar de oficiar como "Petro, El Escamoso" en una película de medio pelo, el presidente debería ocuparse de saber por qué Colombia fue excluida, junto con México, Nicaragua y Brasil, de la cumbre antidrogas de Florida, donde Estados Unidos anunció un probable combate armado contra carteles en Suramérica.
Adenda No 2: Los candidatos de la Gran Consulta por Colombia ya saben que fueron engañados, pues todos, sin excepción, tendrán que plegarse a Uribe al final.
