Petro lanza críticas contundentes al modelo de seguridad de Bukele en El Salvador
El debate sobre los sistemas penitenciarios en América Latina se intensificó considerablemente tras las declaraciones del presidente colombiano Gustavo Petro, quien cuestionó abiertamente la estrategia de encarcelamiento masivo implementada por su homólogo salvadoreño Nayib Bukele.
Un enfoque que genera preocupación
A través de su cuenta en la red social X, el mandatario colombiano fue categórico al señalar que la reclusión de miles de personas bajo condiciones cuestionables no representa una victoria del derecho. "Eso no se le llama a eso justicia, se llama cocinar la nueva violencia destrozando seres humanos", expresó Petro en su publicación, citada ampliamente por medios de comunicación nacionales e internacionales.
Comparación de cifras carcelarias
Para sustentar su postura crítica, el presidente Petro comparó las realidades demográficas de los sistemas penitenciarios de ambos países:
- Colombia registra aproximadamente 180.000 personas privadas de la libertad
- El Salvador contabiliza alrededor de 33.000 reclusos
Esta cifra salvadoreña, proporcionalmente a su tamaño poblacional, es considerablemente más alta y ha despertado alertas internacionales por posibles vulneraciones a los derechos humanos. Petro advirtió específicamente que el modelo salvadoreño corre el riesgo de mantener en prisión a miles de ciudadanos inocentes, una situación que, a su juicio, desvirtúa la efectividad real de las políticas punitivas frente a fenómenos criminales complejos.
Reflexiones sobre el sistema judicial colombiano
El pronunciamiento del mandatario no se limitó al ámbito internacional. Petro aprovechó la oportunidad para reflexionar sobre las deudas del sistema judicial colombiano, criticando lo que considera una aplicación selectiva de la ley en diversos casos.
Bajo esta premisa, el presidente defendió su gestión y planteó una hoja de ruta para la seguridad nacional basada en cinco pilares fundamentales:
- Combatir frontalmente la corrupción dentro del aparato judicial y las instituciones estatales
- Priorizar la justicia social y equitativa sobre el uso indiscriminado de la fuerza
- Evitar el retorno a prácticas de violencia estatal que marcaron épocas anteriores
- Fortalecer la lucha contra delitos de alto impacto como la extorsión, el homicidio y el hurto
- Garantizar una justicia que opere sin influencias del poder económico o político
Un modelo alternativo de seguridad
Para el jefe de Estado colombiano, la solución definitiva a la inseguridad no reside exclusivamente en la construcción de megacárceles o en el castigo severo por sí solo, sino en una transformación social profunda que elimine las causas estructurales del delito. Con este mensaje, el Gobierno busca distanciarse claramente de las corrientes de "mano dura" que ganan terreno en varios países de la región.
El modelo propuesto por Petro, aunque cuestionado por sectores de la oposición nacional, promete no sacrificar los derechos fundamentales en el altar de la seguridad, apostando por un enfoque integral que combine medidas de prevención, justicia social y respeto a los derechos humanos.
Este intercambio de posturas entre los dos mandatarios latinoamericanos refleja las profundas divergencias existentes en la región respecto a cómo abordar los desafíos de seguridad ciudadana, con visiones que van desde el encarcelamiento masivo hasta propuestas de transformación social estructural.



