La estrategia de culpas del gobierno frente a la emergencia invernal
En medio de la emergencia invernal más severa de los últimos tiempos, el gobierno del presidente Gustavo Petro ha optado por una estrategia recurrente: buscar culpables en el pasado mientras las comunidades en Córdoba, Sucre y Antioquia enfrentan las devastadoras consecuencias de las inundaciones. La situación ha expuesto una desconexón preocupante entre las acciones del ejecutivo y las necesidades urgentes de la población afectada.
Consejos de ministros sin soluciones concretas
Durante dos días completos, el consejo de ministros se reunió en Montería con un enfoque que ha generado indignación: dedicar esfuerzos a señalar responsables históricos, incluyendo incluso a proyectos como Hidroituango, en lugar de implementar medidas inmediatas para las más de 94.000 familias damnificadas. Este patrón se repite sistemáticamente en múltiples crisis nacionales.
La administración Petro ha demostrado una notable falta de diligencia para abordar coyunturas críticas, contrastando marcadamente con la celeridad mostrada en otros procesos administrativos. Mientras tanto, las comunidades afectadas enfrentan:
- Desplazamientos forzados por las inundaciones
- Confinamientos en zonas de alto riesgo
- Interrupción del año escolar en regiones como el Catatumbo
- Falta de acceso a medicamentos y servicios básicos
Un patrón recurrente de evasión de responsabilidades
El gobierno actual ha institucionalizado una nueva forma de hacer política caracterizada por la construcción de narrativas de culpa hacia actores externos, mientras evade sistemáticamente la responsabilidad por sus propias decisiones. Este enfoque se ha manifestado en múltiples frentes:
- Crisis del sistema de salud: La guerra frontal contra las EPS y la intervención de entidades como Nueva EPS han generado consecuencias humanas directas, incluyendo casos trágicos como el de Kevin Arley, quien falleció esperando medicamentos.
- Deterioro del orden público: El recorte de recursos a las Fuerzas Militares y de Policía coincide con el resurgimiento de la violencia en regiones históricamente conflictivas.
- Manejo económico cuestionable: La presentación de presupuestos desfinanciados y el saqueo de entidades como la Ungrd contrastan con las declaratorias de emergencia económica como supuesta solución universal.
La estrategia comunicacional del gobierno se sustenta en arengas taquilleras y la invocación constante de enemigos externos, desde élites económicas hasta supuestas juntas del narcotráfico en Dubái, mientras las soluciones concretas brillan por su ausencia. Esta paralizante dinámica política ha creado un escenario donde los problemas se agravan, las responsabilidades se diluyen y las víctimas de las crisis quedan en el olvido.