Petro aprovecha tragedias para atacar opositores y evadir responsabilidades, denuncia general
Petro usa tragedias para atacar opositores y evadir culpas

Patrón sistemático de irrespeto en medio del dolor colombiano

El presidente Gustavo Petro ha convertido cada muerte, cada desgracia y cada tragedia ocurrida en Colombia en una oportunidad para atacar a gobiernos anteriores, elogiar sus propias ideas, desinformar a la opinión pública, evadir responsabilidades y buscar culpables entre los dolientes y sus subalternos. Esta conducta, descrita como repugnante por un alto militar retirado, revela un asedio constante y una agresión sistemática contra familias que atraviesan el peor momento de sus vidas.

Casos emblemáticos de insensibilidad presidencial

En octubre pasado, un honorable soldado falleció en Aguachica, Cesar, en circunstancias trágicas. En lugar de ofrecer consuelo, el primer mandatario se sintió con el derecho de caricaturizar y politizar la muerte del militar, según las palabras de su propio padre. Además, Petro asignó falencias en la educación del joven, sugiriendo que esto contribuyó a su fallecimiento, en lo que se califica como el acto más insensible, falaz y abusivo de agresión contra una familia y una comunidad en pleno duelo.

Déjenos vivir el duelo, exigió el padre al presidente, agobiado por la avalancha mediática de declaraciones ofensivas provenientes de la Casa de Nariño. Este caso no es aislado, sino parte de un patrón preocupante que se repite en diversas tragedias nacionales.

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La crisis de salud y la prohibición de ser niño

En medio de la criminal crisis del sistema de salud, diseñada meticulosamente por el Gobierno Nacional, falleció un pequeño niño, víctima de un sistema demolido, saqueado y criminalmente modificado. Increíblemente, el presidente y el ministro de Salud acusaron al niño de haber montado en bicicleta, reído, corrido y vivido, y a su madre de haberle permitido ser feliz. ¡Se prohíbe ser niño!, es la conclusión lógica de tan absurdas declaraciones, que añaden más dolor a una familia ya devastada.

El accidente del Hércules y la búsqueda de chivos expiatorios

Ante el doloroso y lamentable accidente del avión Hércules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, donde perdieron la vida sesenta y nueve integrantes de la fuerza pública, Petro se apresuró a responsabilizar, con falacias, a los Estados Unidos por vender chatarra y al gobierno de Iván Duque por comprarla. También culpó a ministros de su propio gabinete de entorpecer la renovación de la flota aérea militar, y a muchos funcionarios de no cumplir a cabalidad con sus funciones, descalificando incluso el riguroso informe técnico presentado por el comandante de la Fuerza Aeroespacial.

Doble connotación de las tragedias para el mandatario

Para el presidente Petro, las tragedias en Colombia han tenido una doble connotación: son reveladoras y representan una oportunidad política. Son reveladoras porque han puesto en evidencia el fracaso de sus políticas de gobierno: un sistema de salud premeditadamente destrozado que deja morir niños con hemofilia; una paz total que otorga inmunidad a terroristas mientras planean y asesinan a candidatos presidenciales; una lucha contra la corrupción que juega con el bando contrario, y una anarquía gubernamental donde los funcionarios ignoran las órdenes del mandatario, según sus propias palabras.

Son una oportunidad política porque Petro capitaliza cada muerte y cada tragedia para distorsionar la realidad, atacar a sus adversarios, evadir responsabilidades, hacer política partidista e irrespetar el dolor y el duelo de los colombianos. Este comportamiento, denunciado por el mayor general (R) Ramsés Muñoz M., muestra una falta de empatía y un aprovechamiento cínicamente calculado del sufrimiento ajeno.

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