La tragedia del avión Hércules se politiza en medio del debate electoral
El accidente del avión Hércules de la Fuerza Aérea en Puerto Leguízamo, Putumayo, que cobró la vida de 66 personas, ha sido rápidamente enmarcado dentro del debate político-electoral que anticipa los comicios de mayo de 2026. Desde los primeros momentos tras la tragedia, tanto el presidente Gustavo Petro como figuras de la oposición han utilizado el suceso para intercambiar acusaciones y responsabilidades.
Acusaciones cruzadas sobre el origen y mantenimiento de la aeronave
El presidente Petro señaló directamente al gobierno de Iván Duque como responsable del accidente, afirmando que "compraron una chatarra" en referencia a la aeronave que, según él, tenía más de 40 años de servicio. Sin embargo, esta afirmación contenía imprecisiones significativas que fueron rápidamente señaladas por la oposición.
El expresidente Duque respondió que el avión fue donado por Estados Unidos como parte de una cooperación histórica entre ambos países, y que Colombia solo realizó un pago simbólico asumiendo posteriormente los costos de reacondicionamiento. Además, destacó que "esos aviones siguen operando con el mismo modelo en 50 países", cuestionando la caracterización de "chatarra" realizada por el mandatario actual.
Detalles técnicos que complican la narrativa política
Un elemento crucial en este debate es que el Hércules FAC-1016 fue sometido a un Proceso de Mantenimiento Mayor entre 2021 y 2023 en la Corporación de la Industria Aeronáutica Colombiana, es decir, durante el gobierno de Gustavo Petro. Este mantenimiento incluyó una revisión estructural completa y actualización de sistemas críticos, según documentación oficial.
Daniel Palacios, exministro del Interior del gobierno Duque, criticó duramente la postura del presidente Petro: "Lo que le interesa es tratar de hacer política con la muerte de nuestros héroes insinuando responsabilidades sin fundamento". Esta crítica refleja el tono general del intercambio, donde ambos bandos han priorizado el debate político sobre el duelo de las familias afectadas.
La extensión del conflicto a figuras políticas actuales
El presidente Petro no solo responsabilizó a su antecesor, sino que también vinculó a Juan Daniel Oviedo, exdirector del Dane durante el gobierno Duque y actual fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia. "Oviedo debe saber", afirmó el mandatario, sugiriendo una conexión entre las funciones estadísticas de Oviedo y la adquisición de aeronaves militares.
Esta extensión del debate hacia figuras políticas actuales muestra cómo la tragedia ha sido instrumentalizada en el contexto electoral. Petro también mencionó veladamente a José Manuel Restrepo, exministro de Comercio y Hacienda y fórmula vicepresidencial de Abelardo de la Espriella, ampliando así el espectro de sus críticas.
El dolor de las familias queda en segundo plano
Mientras tanto, las familias de las 66 víctimas -entre ellas 34 jóvenes militares- enfrentan su dolor sin que el debate político ofrezca consuelo o claridad sobre las causas reales del accidente. La tragedia, una de las más mortíferas en la historia de la Fuerza Pública colombiana, ha quedado subordinada a los intereses electorales de ambos bandos.
La polarización ha sido tan intensa que incluso antes de conocerse los resultados de las investigaciones técnicas sobre las causas del accidente, el discurso político ya había establecido narrativas contrapuestas que dificultan un análisis objetivo de lo ocurrido.
Lo que queda claro es que, en un año electoral, incluso las tragedias nacionales más dolorosas pueden convertirse en herramientas de confrontación política, dejando en evidencia cómo los ciclos electorales pueden distorsionar el manejo de crisis nacionales y el necesario espacio para el duelo colectivo.



