El encuentro entre Petro y Trump: un giro diplomático inesperado
La transformación del presidente colombiano Gustavo Petro entre su charla surrealista sobre el San Juan de Dios y, días después, la visita a Donald Trump en la Casa Blanca, fue tan repentina y drástica como haber pasado por un programa exprés de rehabilitación. Civilizado en tiempo récord, sobrio, sonriente y bien vestido con traje oscuro y corbata, el mandatario colombiano mantuvo un encuentro de dos horas con su homólogo estadounidense.
Una reunión fluida y cordial
Sólo el círculo más cercano presente en la Oficina Oval conoce con exactitud lo que se discutió durante el encuentro, información que será filtrada según convenga a los intereses de cada parte. Sin embargo, todo indica que la reunión fue fluida y el tono cordial, sin desplantes, humillaciones ni peleas como algunos sectores de la derecha colombiana esperaban que ocurriera.
El resumen que Petro ofreció posteriormente a periodistas en la embajada colombiana recordó sus alocuciones anteriores. Amable pero divagante, volvió a especular, desafiar la evidencia, fungir de profeta y mostrar un marcado chovinismo. "Somos el ojo de un huracán, de los muchos en el Caribe, que se desplaza de Gaza, golpea a Caracas y amenazaba a Colombia, el centro del mundo", declaró el presidente.
Nuevos conceptos y retórica transformada
Petro introdujo el concepto de "relación entre iguales con poderes diferentes" y mostró un entusiasmo palpable por su nuevo acercamiento con Trump. Invitó a no confundir al líder republicano con un matón, destacando que "lo que dijo Trump en la reunión es que él no cree en sanciones, no las ve racionales y tiene razón. Es lo mismo que yo pienso, un camino de libertad".
Su retórica sobre la inutilidad y perversidad de las armas fue particularmente convincente, borrando en gran medida sus anteriores arengas más enardecidas. "Es con libertad que se construyen las verdaderas soluciones. De lo contrario no queda sino el explosivo, la bomba, los muertos y la sangre", afirmó el mandatario colombiano, reiterando que la vía del diálogo es la única opción viable.
Omisiones significativas y asimetrías evidentes
El afable líder bolivariano omitió mencionar que su reunión con Trump se concretó días después de la captura de Nicolás Maduro con sofisticado armamento y su ardiente convocatoria al pueblo venezolano para manifestar contra esa acción. Tampoco hizo referencia al dictador venezolano durante sus declaraciones públicas, aunque al parecer sí fue mencionado durante el encuentro privado.
Las barras petristas calificaron el encuentro de histórico, mientras que para los trumpistas tuvo menor trascendencia. Esta asimetría quedó ilustrada por la gorra "MAKE AMERICAS GREAT AGAIN" que Petro exhibió con orgullo, un gesto que algunos interpretan como claudicación tras renunciar a exigir que Maduro sea devuelto a Venezuela para ser juzgado.
Contradicciones sobre las elecciones colombianas
Sobre el tema crucial de las elecciones colombianas, existen versiones contradictorias. Petro ha sostenido que el asunto no se tocó durante la reunión, mientras que Bernie Moreno, senador republicano y acérrimo antipetrista, afirmó que "esperamos colaborar con la administración Petro durante sus últimos meses. Es fundamental que Colombia garantice a su pueblo elecciones transparentes, libres y justas".
Moreno añadió que "los EE. UU. pusieron al presidente Petro bajo una especie de matrícula condicional", señalando que el país norteamericano estará observando atentamente el proceso electoral colombiano.
Reacciones y análisis posteriores
Animado por las declaraciones de Petro sobre el amor como solución a los conflictos, un periodista español de derecha le preguntó si pediría perdón por la Toma del Palacio de Justicia. En ese momento, el buen tono cesó y el presidente se disgustó, evadiendo la respuesta.
El diario El País, medio afín a Petro, destacó la cumbre como un "buen síntoma" que reafirma la interdependencia inevitable entre Colombia y Estados Unidos. Esta misma tónica ha sido adoptada por la élite intelectual progresista local, que hasta hace poco mostraba indignación por el irrespeto de Trump con la soberanía y el derecho internacional, pero que ahora celebra los acuerdos y la coordinación entre ambos países.
Los analistas más optimistas señalan que "puede ser el principio de una linda amistad" y promueven "fortalecer la posición del país desde la no intervención". Como por arte de magia, en la Oficina Oval surgió para Colombia lo que algunos han denominado una "Nueva Izquierda Trumpista", un fenómeno político que redefine las relaciones internacionales del país.



