La política son los partidos: análisis de las consultas del 8 de marzo y su composición
Política y partidos: análisis de consultas del 8 de marzo

La política son los partidos: análisis de las consultas del 8 de marzo y su composición

Las consultas programadas para el próximo 8 de marzo, que originalmente se planteaban como procesos interpartidistas, han terminado conformadas por una colección variopinta de candidatos minoritarios en sus intenciones de voto. Este fenómeno político destaca una verdad fundamental para la democracia colombiana: la política son los partidos y sin estas organizaciones estructuradas, las sociedades quedan expuestas a riesgos de tiranía y populismo.

El papel histórico de los partidos en la presidencia colombiana

Un análisis de los dos últimos mandatarios nacionales revela patrones significativos. Iván Duque fue elegido presidente de Colombia en 2018 después de ganar una consulta interna del Centro Democrático mediante encuesta y posteriormente triunfar en una consulta interpartidista abierta contra Marta Lucía Ramírez del Partido Conservador, quien luego integró su fórmula vicepresidencial.

Por su parte, Gustavo Petro alcanzó la presidencia en 2022 tras ser seleccionado por una coalición de partidos denominada Pacto Histórico y vencer en elección abierta al movimiento Soy porque Somos de Francia Márquez, quien también se incorporó a su fórmula vicepresidencial. Ambos casos demuestran que los dos últimos presidentes de la República han sido producto de organizaciones partidistas poderosas con arraigo electoral en procesos de elección popular.

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Contraste con el voto de opinión puro

En marcado contraste, no ha existido un solo presidente de Colombia que haya sido elegido basándose exclusivamente en el voto de opinión, sin el respaldo estructurado de partidos políticos. Esta realidad subraya la importancia fundamental de las maquinarias políticas en el sistema democrático colombiano.

Los casos de Duque y Petro presentan semejanzas perturbadoras en su ejercicio del poder. Ambos mandatarios obtuvieron bancadas congresionales que no superaron el 20% de sus integrantes, pero intentaron gobernar como si contaran con mayorías parlamentarias absolutas. Esta estrategia se basaba en los resultados de la elección presidencial, buscando imponer agendas propias sin negociar coaliciones estables, lo que condujo en ambos casos a fracasos significativos en la gestión gubernamental.

El caso particular del gobierno Petro

La situación de Gustavo Petro resulta especialmente dramática. Aunque ganó por una estrecha mayoría, interpretó esa victoria como un mandato absoluto del pueblo colombiano para implementar reformas radicales según su visión particular. Sin embargo, su votación provenía de todas las capas sociales seducidas por un mensaje de cambio que era y sigue siendo inaplazable.

Sus llamados recurrentes al "pueblo" para tomar las calles e imponer reformas no funcionaron porque el constituyente primario que lo eligió no se limitaba a los sectores más pobres, sino que incluía colombianos de todas las clases sociales. Fue el Congreso de la República, donde las mayorías parlamentarias no lo apoyaban, el que preservó la institucionalidad democrática, aunque casi nadie reconozca este hecho públicamente.

Las consultas del 8 de marzo: composición y perspectivas

En estos procesos políticos, las consultas entre candidatos que se apoyan únicamente en el evasivo voto de opinión y en la buena imagen que tienen de sí mismos demuestran una utilidad limitada. Las consultas del próximo 8 de marzo, supuestamente interpartidistas, presentan una configuración particular:

  • Están conformadas por una colección variopinta de candidatos minoritarios en sus intenciones de voto
  • Carecen de organizaciones partidistas sólidas en la mayoría de casos
  • La excepción notable es Paloma Valencia, quien registra poco en las encuestas de opinión pero cuenta con el respaldo del Centro Democrático

El Centro Democrático seleccionó a Valencia mediante encuesta interna, y con sus votos estructurados probablemente ganará la Gran Consulta por Colombia para convertirse en candidata de algo que ni ella ni su partido representan genuinamente: la centro derecha política.

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Candidatos ausentes y lecciones históricas

Curiosamente, los tres candidatos actualmente mejor posicionados en las encuestas no participarán en estas consultas:

  1. Iván Cepeda, quien cuenta con un partido grande y organizado
  2. Abelardo de la Espriella, que depende principalmente del voto de opinión
  3. Sergio Fajardo, con una trayectoria política destacada donde la opinión pública pesa mucho más que su partido

Esta situación invita a repasar la historia política reciente de Colombia. El próximo presidente será quien logre combinar con mayor inteligencia ambos factores determinantes: el respaldo de partidos políticos estructurados y el apoyo de la opinión pública. La experiencia demuestra que ninguno de estos elementos por sí solo garantiza el éxito en la gestión gubernamental, requiriéndose un equilibrio estratégico entre organización partidista y conexión ciudadana.