Sumar, la operación básica olvidada en la política colombiana polarizada
En Colombia, hemos normalizado una práctica que resulta cada vez más desgastante: creer que dividir o polarizar es una demostración genuina de liderazgo. Aún persisten quienes consideran que identificar enemigos es más efectivo que construir acuerdos, y que el bullicio permanente equivale a un supuesto carácter fuerte. Este es un craso error que ha desviado la atención de una operación elemental: sumar.
El ruido que opaca la participación
Cuando algunos reducen todo a divisiones, participar en el proceso político puede parecer inútil, y la tentación de retirarse o buscar atajos se vuelve más fuerte. Estamos a menos de 28 días de unas elecciones que marcarán el rumbo de la primera vuelta, en un ambiente donde las matemáticas de la cooperación no son precisamente el fuerte de muchos. Sin embargo, el parcial final aún puede mejorar si optamos por una consulta distinta.
La Gran Consulta por Colombia: una alternativa de unidad
La Gran Consulta por Colombia surge como una opción que entiende que el país no se arregla con viejas consignas o modernos atajos, sino con la capacidad de escuchar, ordenar y decidir con criterio. Sus nueve integrantes proponen ordenar lo que ya existe, en lugar de prometer ilusiones extremas. Reconocen que las instituciones son el camino para concertar reformas duraderas, con responsabilidad fiscal y política social.
Sus ideas no buscan el aplauso inmediato, sino construir propuestas sostenibles a mediano y largo plazo, enfrentando riesgos como la pobreza, el envejecimiento y el desempleo. Aunque su diversidad es notoria, comparten una mirada común sobre la seguridad, no desde el miedo, sino como una condición básica para garantizar la cotidianidad.
Enfoque en la seguridad y el Estado funcional
La Gran Consulta tiene claro que recuperar la seguridad requiere inteligencia, coordinación y presencia real del Estado, más allá de frases incendiarias o copias facilistas. Reconocen que sin seguridad no hay empleo, tranquilidad ni oportunidades reales. Sus posturas no buscan incomodar, sino que el Estado funcione mejor antes de crecerlo más.
Saben que convertir recursos en resultados, reducir la improvisación y generar desarrollo depende de una planeación y ejecución constantes, no de anuncios vacíos. Aquí hay una comprensión compartida: gobernar es priorizar, decidir con información y asumir errores cuando toca, sin evadirlos.
Un llamado a la unidad desde la diferencia
La Gran Consulta por Colombia permite elegir entre nueve opciones sin necesidad de descalificar; es un reconocimiento de que no se tienen todas las respuestas, pero sí la voluntad y el liderazgo para sumar y obtener juntos una buena calificación. En un país acostumbrado al personalismo, esta actitud ya es una opción cautivante.
Su inscripción ante la Registraduría no fue un simple trámite, sino el momento en que la responsabilidad se puso por encima de la expectativa personal. Han demostrado que encontraron un propósito común: la confianza no se decreta, se construye con autenticidad, estabilidad y capacidad. A partir de ese momento, conocer sus posturas, contrastar visiones y comprender que la unidad puede construirse desde la diferencia dejó de ser opcional para los electores.
El momento decisivo
Sí, los debates han iniciado, los volantes son más frecuentes y la publicidad en redes sociales a veces resulta asfixiante. Pero sería imperdonable que la decisión del 8 de marzo quede en manos de quienes no pueden sostener una conversación más allá de su ombligo. En este momento crucial, este ejercicio colectivo no promete fórmulas mágicas, sino una operación básica pero valiosa: sumar no puede ser más difícil que dividir.