Contratistas del gobierno estadounidense no podrán implementar políticas de diversidad por orden de Trump
En una decisión que marca un giro significativo en las políticas laborales federales, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que prohíbe a los contratistas del gobierno estadounidense mantener políticas internas de diversidad, equidad e inclusión (DEI). La medida, anunciada el jueves 26 de marzo, establece que las empresas que deseen trabajar con el gobierno federal deberán comprometerse a no participar en actividades consideradas racialmente discriminatorias.
Una cláusula obligatoria con plazo de 30 días
La orden ejecutiva incluye una cláusula obligatoria de siete párrafos que deberá ser implementada en un plazo máximo de 30 días. En este documento, los contratistas se comprometen explícitamente a "no participar en ninguna actividad de DEI que sea racialmente discriminatoria", convirtiéndose este requisito en condición indispensable para cualquier compañía que aspire a obtener contratos federales.
El mandatario republicano justificó esta decisión argumentando que las políticas de diversidad "disparan los costos de los empleadores", gastos que eventualmente terminan siendo trasladados al presupuesto federal mediante las ofertas de contrato. Según Trump, esta medida busca aminorar los costos gubernamentales y simultáneamente "terminar la discriminación racial" que, en su visión, dejaría en desventaja a profesionales que no pertenecen a grupos minoritarios.
Ofensiva contra la inclusión en el sector público y privado
Esta ofensiva contra las políticas de inclusión no se limita al sector privado. Tras su regreso a la Casa Blanca, Trump ordenó adicionalmente:
- El cierre completo de los programas de diversidad gubernamentales
- La colocación en licencia remunerada de todos los empleados federales asignados a estas áreas
- La reestructuración de los criterios de contratación pública
Tanto el presidente como sus seguidores sostienen la creencia de que estas medidas de diversidad relegarían a profesionales estadounidenses calificados para contratar, en su lugar, a personas pertenecientes a minorías raciales o étnicas.
Cambio ideológico en la contratación pública
La nueva directriz entrelaza la restricción presupuestaria con un cambio ideológico fundamental en los procesos de contratación pública. El gobierno busca erradicar lo que considera "prácticas que atentan contra la meritocracia" y generan una segmentación racial en el mercado laboral estadounidense.
Al prohibir estas políticas en las empresas que dependen de fondos estatales y desmantelar simultáneamente las oficinas internas de diversidad, la administración Trump consolida su movimiento más reciente contra la estructura de equidad laboral que se había establecido en administraciones anteriores.
En el documento oficial, el jefe de Estado declaró: "Mi administración ha hecho un progreso significativo para terminar la discriminación racial en la sociedad estadounidense, incluidas las llamadas actividades de 'diversidad, equidad e inclusión'".
Críticas y controversia
Como era de esperarse, la medida no estuvo exenta de críticas. Diversos sectores cuestionan la base estadística de la decisión y advierten sobre posibles consecuencias en la representatividad laboral. La orden ejecutiva representa uno de los movimientos más controvertidos en materia de políticas laborales y raciales de la actual administración, generando un intenso debate sobre el futuro de la equidad en el empleo federal.
Con esta firma, el mandatario asegura que busca proteger la eficiencia económica y eliminar las actividades que, bajo su criterio, generan divisiones raciales en el mercado de trabajo de la nación, aunque la implementación concreta y sus efectos a largo plazo aún están por definirse completamente.



