Un discurso histórico marcado por la confrontación y el triunfalismo
En una intervención que estableció un récord como la más extensa en la historia de los discursos del Estado de la Unión, el presidente Donald Trump adoptó un tono combativo y desafiante durante una hora y 47 minutos. El mandatario estadounidense lanzó una ofensiva verbal contra los demócratas, a quienes calificó como "locos antiestadounidenses", mientras dedicó gran parte de su intervención a promover los éxitos económicos que afirma haber alcanzado en solo 13 meses de gobierno.
América Latina irrumpe con fuerza en la agenda
Aunque tradicionalmente América Latina ocupa un lugar secundario en estos discursos, esta vez Venezuela y la lucha contra el narcotráfico captaron más de diez minutos de atención. Trump presentó a Venezuela como "un nuevo amigo y socio" que aporta "miles de millones de dólares" en cooperación energética y comercial, describiendo con detalle la operación militar que derrocó a Nicolás Maduro.
El momento más emotivo llegó cuando el presidente presentó a Alejandra González, una joven venezolana invitada al Capitolio, anunciándole que su tío, el ex preso político Enrique Márquez, estaba libre y presente en el recinto. "Lo trajimos para celebrar su libertad contigo", declaró Trump antes de pedirle que bajara al hemiciclo, provocando que buena parte del Congreso se pusiera de pie durante el emotivo abrazo.
La retórica antiinmigrante y el ataque a la oposición
Trump retomó la retórica antiinmigrante que le dio resultados en campañas anteriores, combinándola con un ataque frontal contra los demócratas. "Lo único que separa a Estados Unidos de millones de personas que quieren invadirnos soy yo", afirmó en uno de los pasajes más contundentes. En otro momento, pidió a los legisladores que se pusieran de pie si apoyaban que "la primera obligación del gobierno estadounidense es proteger a sus ciudadanos, no a los inmigrantes ilegales".
La mayoría de los demócratas permaneció sentada, provocando la réplica del presidente: "Deberían avergonzarse". El mensaje buscaba claramente pintar a la oposición como aliada de "criminales ilegales" y como una amenaza existencial para el país, en un año de elecciones legislativas donde la estrategia apunta a movilizar a su base electoral.
Economía: entre el optimismo presidencial y la realidad estadística
Trump pintó un panorama económico optimista, hablando de crecimiento sólido, gasolina más barata, hipotecas a la baja e inflación en su nivel más bajo en cinco años. "Estamos ganando tanto que algunos me dicen, presidente, por favor, no más. Pero no, vamos a seguir ganando", ironizó el mandatario.
Sin embargo, las estadísticas muestran matices diferentes:
- El crecimiento económico ronda el 2,2%, una cifra positiva pero modesta
- La tasa de inflación se mantiene alrededor del 2,9% anual
- En áreas clave como vivienda y seguros, la presión sobre los hogares continúa
- Encuestas recientes muestran que cerca de la mitad de los estadounidenses cree que la economía ha empeorado
Sobre los aranceles, tema central de su agenda, Trump defendió su estrategia pese al revés de la Corte Suprema, asegurando que seguirá utilizando "todas las herramientas disponibles" para proteger a la industria estadounidense.
La respuesta demócrata: ausencias, abucheos y réplicas
Los demócratas respondieron con sus propias tácticas. Aproximadamente 40 legisladores no asistieron al discurso, mientras otros permanecieron sentados durante buena parte de la intervención. Los abucheos y las interrupciones marcaron varios momentos de tensión.
En uno de los episodios más álgidos, la legisladora Ilhan Omar, de origen somalí, acusó a gritos a Trump de haber "matado estadounidenses", en referencia a la muerte de dos manifestantes durante una operación federal en Minnesota. También se escucharon llamados para que se revelen todos los archivos relacionados con Jeffrey Epstein.
En la respuesta oficial del partido, la gobernadora de Virginia, Abigail Spanberger, acusó al presidente de dividir al país y ofrecer "una versión selectiva de la realidad económica", advirtiendo que millones de familias no sienten la prosperidad que describe Trump.
Política exterior: Irán bajo la amenaza de la fuerza
En materia de política exterior, Trump dedicó atención a Irán con un mensaje contundente. Aunque insistió en preferir la diplomacia, fue enfático en que no dudará en recurrir a la fuerza. "Nunca permitiré que el principal patrocinador del terrorismo del mundo tenga un arma nuclear", afirmó el mandatario.
Acusó al régimen iraní de estar "reconstruyendo su capacidad nuclear" y de negarse a pronunciar "esas palabras secretas: nunca tendremos un arma nuclear". El tono empleado y el despliegue militar existente en la región sugieren que la administración está más cerca del uso de la fuerza que de una salida negociada.
Audiencia masiva, pero pocas conversiones políticas
El Estado de la Unión suele ser visto por entre 30 y 40 millones de personas y a veces produce un breve repunte en las encuestas, aunque ese efecto generalmente se disipa rápidamente. Trump mantiene un apoyo estable cercano al 40%, mientras una mayoría expresa desaprobación de su gestión.
En un país profundamente polarizado, la mayoría de los votantes ya tiene una opinión formada sobre el presidente. El discurso, largo, teatral y combativo, consolidó a su base electoral y dejó claras las líneas de batalla para las elecciones de noviembre. Si logró convencer a quienes aún dudan, es una pregunta que solo las urnas podrán responder definitivamente.