El próximo gobierno recibirá unas finanzas públicas más deterioradas de lo previsto y tendrá que implementar un ajuste fiscal estructural para evitar una pérdida de confianza de los mercados y garantizar la sostenibilidad de la deuda pública. Así lo advirtió el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF), cuyo presidente, Carlos Ramírez, señaló que el país enfrenta un escenario que exige medidas permanentes tanto por el lado de los ingresos como del gasto.
En entrevista con Blu Radio, Ramírez explicó que el déficit fiscal proyectado para 2026 supera las estimaciones conocidas y compromete la estabilidad de las finanzas públicas en el mediano plazo. “Las finanzas públicas siguen en déficit y el déficit que se va a presentar este año es mayor incluso al previsto por el Gobierno”, afirmó. Según el CARF, el país cerraría el año con un déficit cercano a cuatro puntos del Producto Interno Bruto (PIB), nivel que calificó como “francamente insostenible” porque impulsa un crecimiento acelerado del endeudamiento.
¿Qué es el CARF y por qué es relevante?
El Comité Autónomo de la Regla Fiscal es un organismo técnico e independiente encargado de evaluar el cumplimiento de la regla fiscal y emitir recomendaciones sobre la sostenibilidad de las finanzas del Estado. Aunque sus conceptos no son vinculantes, sirven como referencia para inversionistas, organismos internacionales y autoridades económicas.
Ramírez explicó que cuando el CARF habla de un ajuste estructural no se refiere a un recorte temporal del gasto, sino a cambios permanentes que fortalezcan las cuentas públicas. “Quiere decir que se puedan lograr ingresos que sean permanentes, que no sean variables como los del petróleo”, señaló. Agregó que también se requieren modificaciones en el gasto público mediante cambios legales y, en algunos casos, ajustes normativos que permitan un manejo más sostenible de las finanzas del Estado.
Los frentes de acción para el ajuste fiscal
Entre los aspectos mencionados figuran revisiones a algunas políticas de subsidios y medidas para mejorar el equilibrio entre ingresos y gastos. El economista insistió en que el objetivo es construir una base fiscal menos dependiente de factores externos como la cotización internacional del petróleo o la tasa de cambio. Consultado sobre si este panorama obligaría al nuevo gobierno a promover una reforma tributaria, pese a la promesa de campaña de no aumentar impuestos, Ramírez respondió que el fortalecimiento de los ingresos es solo uno de los frentes que deberán atenderse.
“Hay que atacar por lo menos cuatro frentes: los ingresos, los gastos, el costo de la deuda y mayor crecimiento económico”, explicó. Añadió que el componente tributario es una posibilidad, aunque aclaró que existen otras alternativas como fortalecer la gestión de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) y buscar mayores ingresos derivados de la actividad del sector de hidrocarburos.
La herencia fiscal para el nuevo gobierno
En la entrevista también se abordó el estado real de las finanzas que heredará la nueva administración. Frente a esa inquietud, Ramírez sostuvo que la situación resulta más compleja de lo que reflejaban las previsiones iniciales. “Sí, es más serio”, respondió al ser consultado sobre si el panorama fiscal es más delicado que el reportado previamente. Explicó que, tras el fracaso de la ley de financiamiento presentada el año anterior, se esperaba un recorte del gasto equivalente a cerca de dos puntos del PIB. Sin embargo, indicó que dicho ajuste no se ha materializado.
“Como ese recorte no se ha dado y el nivel de gastos no se ha disminuido, pues la situación cada día es más grave”, manifestó. El presidente del CARF también recordó que las experiencias internacionales muestran que los procesos exitosos de consolidación fiscal comparten un elemento central: la credibilidad. “El elemento más esencial es una ruta creíble”, afirmó. Según explicó, un plan de ajuste que sea alcanzable y se cumpla genera confianza entre quienes financian al Estado, facilita la estabilidad de la deuda pública y mejora las condiciones para mantener el acceso al crédito.
El debate sobre el impuesto del cuatro por mil
Otro de los temas abordados fue la propuesta del presidente electo y de su fórmula vicepresidencial de eliminar el impuesto del cuatro por mil. Sobre ese punto, Ramírez aclaró que el CARF no tiene competencia para pronunciarse sobre la política tributaria específica de cada gobierno, aunque reconoció que ese gravamen ha sido objeto de cuestionamientos técnicos debido a su impacto sobre las transacciones financieras. No obstante, advirtió que una eventual eliminación del impuesto tendría que estar acompañada de nuevas fuentes de recursos. “Si está dentro de las políticas del nuevo gobierno reducir este impuesto, debería ser inmediatamente compensado con otros nuevos ingresos”, puntualizó.



