Cámaras de seguridad en Colombia: legalidad, sanciones y responsabilidades clave
Cámaras de seguridad: legalidad y sanciones por mal uso en Colombia

Cámaras de seguridad en Colombia: legalidad, sanciones y responsabilidades clave

La instalación de cámaras de seguridad en fachadas, entradas, pasillos y establecimientos comerciales es una práctica legal y cada vez más común en Colombia, impulsada por los altos índices de inseguridad en muchas zonas urbanas. Sin embargo, la Fiscalía General de la Nación ha emitido una advertencia clara: su uso debe ajustarse estrictamente a la normativa vigente, ya que el manejo inadecuado de las grabaciones puede generar graves consecuencias jurídicas, incluyendo sanciones penales y administrativas.

Lo que permite la ley sobre la instalación de cámaras

De acuerdo con la normativa colombiana, no existe prohibición alguna para que particulares instalen cámaras de seguridad en sus viviendas o negocios. Estas herramientas se han convertido en un componente esencial del entorno urbano, especialmente en sectores donde la infraestructura oficial de vigilancia es limitada. No obstante, las imágenes captadas pueden ser solicitadas por autoridades judiciales como material probatorio en investigaciones o procesos penales, lo que subraya la importancia de un manejo responsable.

La Fiscalía General de la Nación ha precisado que las grabaciones realizadas en espacios públicos o en accesos a inmuebles son legales cuando su finalidad es garantizar la seguridad. Sin embargo, este uso debe realizarse con pleno respeto a la Ley 1581 de 2012 sobre Protección de Datos Personales y al Código de Procedimiento Penal. En situaciones urgentes relacionadas con un hecho delictivo, la Policía, el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) o la Fiscalía pueden solicitar las grabaciones sin orden judicial previa, con el objetivo de evitar la pérdida o alteración de la evidencia. En casos no urgentes, la policía judicial debe presentar una orden de un fiscal delegado para recopilar los videos.

Entrega de videos y posibles sanciones por mal uso

Si un ciudadano se niega a entregar las imágenes solicitadas por las autoridades, el fiscal puede acudir ante un juez de control de garantías, y la persona podría enfrentar una acusación por obstrucción a la justicia. Para la entrega del material, se recomienda seguir protocolos específicos: no alterar, editar ni borrar los videos; suministrar una copia de seguridad en USB, CD o mediante almacenamiento en la nube; y solicitar una constancia de recibido. Además, está estrictamente prohibido difundir las imágenes en redes sociales u otros medios, con el fin de proteger la privacidad de las personas que aparezcan en las grabaciones.

El uso indebido de las cámaras que vulnere el derecho a la intimidad puede generar sanciones administrativas significativas. La Superintendencia de Industria y Comercio está facultada para imponer multas de hasta 2.000 salarios mínimos mensuales legales vigentes (SMMLV) a quienes incumplan las disposiciones sobre protección de datos personales. Esta medida busca disuadir prácticas irresponsables y garantizar que la seguridad no se convierta en una excusa para violar derechos fundamentales.

En resumen, mientras que las cámaras de seguridad son una herramienta valiosa para combatir la inseguridad en Colombia, su implementación debe ir acompañada de un conocimiento profundo de las obligaciones legales. Los ciudadanos y empresarios deben asegurarse de que su uso se alinee con la normativa sobre protección de datos y procedimientos judiciales, evitando así sanciones costosas y problemas legales que podrían surgir por un manejo inadecuado de las grabaciones.