Exsubdirector del DAS se entrega para cumplir condena de 14 años por tortura a periodista Claudia Julieta Duque
Exsubdirector del DAS se entrega por tortura a periodista Claudia Duque

Exsubdirector del DAS se somete a la justicia tras condena firme por tortura

Cuatro meses después de que la Corte Suprema de Justicia inadmitiera el recurso de casación y dejara en firme la condena de 14 años de cárcel, el exsubdirector del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), Emiro Rojas, se entregó voluntariamente a las autoridades el pasado 23 de febrero. Este sometimiento marca un hito en el largo proceso judicial por la tortura contra la periodista Claudia Julieta Duque, quien fue víctima de hostigamiento sistemático por parte de la entonces entidad de inteligencia estatal.

Condena compartida y un prófugo

Rojas fue condenado junto con el exdetective del DAS Néstor Pachón Bermúdez, quien actualmente continúa prófugo de la justicia. Ambos fueron hallados responsables de los actos de tortura psicológica y seguimientos ilegales que sufrió Duque como represalia por su labor periodística y su activismo judicial en el caso del asesinato del humorista Jaime Garzón.

Hostigamiento sistemático documentado

La investigación judicial determinó que el DAS sometió a la periodista a un hostigamiento prolongado que incluyó seguimientos constantes, amenazas veladas y vigilancia invasiva. Entre los hechos más graves documentados se encuentra el ocurrido el 23 de julio de 2001, cuando Duque fue víctima de un "paseo millonario" durante el cual sus captores le advirtieron: "eso le pasaba por querer desenterrar a los muertos, por querer sacar la basura de su lugar".

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Detalles escalofriantes del acoso

Ese mismo día, la periodista observó cerca de su residencia y luego en su lugar de trabajo un taxi con placas SFW 316, que posteriormente se confirmó que eran falsas o gemeleadas. Al día siguiente, apareció pintado sobre el asfalto frente a su apartamento un grafiti que decía "¿quieres ser mi esposa?", la misma frase que sus captores le habían dicho la noche anterior cuando le aseguraron que no le harían daño "por ser caballeros", aunque según confesaron, la orden original era asesinarla.

Vigilancia prolongada y amenazas familiares

Hasta el 30 de septiembre de 2001, Duque documentó la presencia de varios vehículos que la seguían persistentemente a los lugares que frecuentaba, permanecían estacionados durante horas cerca de su residencia y, lo más preocupante, vigilaban la ruta escolar de su hija de siete años. Entre los vehículos identificados se encontraba un taxi de placas SHH-348, propiedad oficial del DAS, y otro vehículo con placas SHA-552 que permaneció dos días parqueado cerca del sitio donde la periodista debió esconderse por seguridad.

Contexto del caso y motivaciones

El hostigamiento contra Claudia Julieta Duque fue una represalia directa por sus señalamientos contra el DAS por su presunta participación en el crimen de Jaime Garzón y por lo que ella denunció como obstrucción deliberada de la investigación. Su labor periodística y activismo judicial la convirtieron en blanco de una maquinaria estatal de intimidación que ahora, décadas después, comienza a rendir cuentas ante la justicia.

La entrega de Emiro Rojas representa un avance significativo en este emblemático caso de violación de derechos humanos contra una periodista, aunque la justicia permanece incompleta mientras Néstor Pachón continúe evadiendo su condena. Este desarrollo judicial refuerza la importancia de la persistencia judicial en casos de tortura y hostigamiento estatal, enviando un mensaje claro sobre la imprescriptibilidad de estos crímenes.

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