David Murcia Guzmán presenta queja disciplinaria contra su exabogado Abelardo de la Espriella
Murcia Guzmán demanda a De la Espriella por mala representación legal

David Murcia Guzmán presenta queja disciplinaria contra su exabogado Abelardo de la Espriella

En el Consejo Seccional de la Judicatura en Bogotá reposa una queja disciplinaria de cinco páginas presentada por David Murcia Guzmán, el condenado cerebro de la organización DMG, en contra del abogado y candidato presidencial Abelardo de la Espriella. El documento, fechado el 11 de febrero de 2026, acusa al jurista de violaciones graves a sus deberes profesionales durante la representación legal inicial del caso penal en 2008.

Los cargos principales de la queja

Murcia Guzmán, quien fue capturado en Panamá en 2008 y condenado posteriormente a 30 años de prisión por lavado de activos y enriquecimiento ilícito, asegura en su queja que De la Espriella aceptó asumir su defensa penal previo pago anticipado de honorarios por aproximadamente cinco mil millones de pesos, suma que según el documento fue entregada en efectivo por el equipo de trabajo del acusado.

El condenado argumenta que nunca recibió asesoramiento adecuado ni representación efectiva por parte del penalista. Según la queja, De la Espriella "no tomó medidas dirigidas a la protección de sus derechos al debido proceso en las audiencias iniciales" y tampoco le proporcionó información completa sobre las pruebas que se presentarían en su contra.

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El incidente del audio comprometedor

Uno de los puntos más controvertidos mencionados en la queja se refiere a una audiencia preparatoria de juicio donde la Fiscalía exhibió un audio que, según Murcia Guzmán, comprometía directamente a su abogado defensor. En la grabación, dos empleados del condenado coordinaban la entrega de 760 millones de pesos colombianos para De la Espriella, dinero que supuestamente formaba parte de una estrategia de lobby en el Congreso de la República.

El documento señala que el abogado justificó esta solicitud de fondos argumentando que se tramitaba una ley para hacer ilegal el transporte terrestre de dinero, situación que según él perjudicaría aún más el caso de su cliente.

La renuncia mediática y sus consecuencias

Murcia Guzmán acusa a su exabogado de haber presentado "dos excusas diferentes" sobre los motivos de su renuncia a la defensa, una en privado y otra en público. Mientras a los medios de comunicación justificó su decisión alegando que la Fiscalía había revelado una contabilidad que él desconocía, la queja sostiene que De la Espriella fue precisamente el encargado del análisis contable de la empresa DMG, trabajo por el cual también habría cobrado importantes sumas de dinero.

El documento enfatiza que la renuncia del abogado fue "abrupta, irresponsable y mediática", realizada públicamente sin agotar los deberes mínimos de lealtad, reserva profesional y diligencia hacia su cliente. Además, Murcia Guzmán asegura que nunca recibió la devolución de los honorarios pagados ni una explicación jurídica satisfactoria.

Las cinco faltas disciplinarias alegadas

La queja enumera cinco presuntas faltas disciplinarias cometidas por Abelardo de la Espriella:

  1. Cobro de honorarios desproporcionados sin prestar el servicio correspondiente
  2. Falta de acompañamiento constante y claro sobre la situación jurídica del cliente
  3. No devolución de los honorarios pagados anticipadamente
  4. Revelación de información reservada del proceso en medios de comunicación
  5. Aprovechamiento de la situación vulnerable del acusado para obtener beneficio mediático

Murcia Guzmán argumenta en su escrito que el abogado "simplemente se aprovechó de la situación en la que me encontraban y sacó el mayor provecho mediático", refiriéndose al amplio cubrimiento periodístico que tuvo el caso en su momento.

La prescripción como posible obstáculo

Varios expertos jurídicos consultados sobre el caso han señalado que la queja podría enfrentar el obstáculo de la prescripción, dado que los hechos denunciados ocurrieron hace 18 años, cuando De la Espriella representó a Murcia Guzmán en las etapas iniciales de su proceso penal. Sin embargo, la presentación formal del documento mantiene vigente el debate sobre la conducta profesional del abogado.

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La respuesta pública de De la Espriella a través de redes sociales ha sido contundente: "todo lo narrado carece de sustento, ya fue debatido y además está prescrito", escribió el abogado en su cuenta de Twitter, sugiriendo que se trata de un intento por dañar su imagen en el contexto de su campaña presidencial.

El caso revive uno de los procesos penales más mediáticos de la última década en Colombia, mientras pone sobre la mesa cuestionamientos éticos sobre la relación abogado-cliente en situaciones de alta exposición pública.