Comunidades se convierten en primera línea de defensa ambiental en Cundinamarca
La protección de los ecosistemas estratégicos en la jurisdicción de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) ha dado un giro significativo hacia la participación ciudadana. Una red de aproximadamente 2.800 personas se ha capacitado mediante cinco programas especializados de formación, posicionándose como "guardianes ambientales" en sus territorios.
De espectadores a protectores activos
Bajo denominaciones como "Guardianes del Páramo" y "Guardianes del Humedal", habitantes de diversas provincias de Cundinamarca han completado procesos formativos que integran el conocimiento jurídico con el trabajo práctico en campo. El objetivo fundamental es transformar a niños, jóvenes y adultos mayores en multiplicadores de conocimiento ambiental capaces de identificar amenazas e impulsar buenas prácticas en sus comunidades locales.
Estructura de la formación especializada
El modelo educativo implementado por la CAR se organiza en tres módulos teóricos y uno práctico, donde los participantes profundizan desde conceptos básicos de sensibilización ambiental hasta el complejo marco legal del ordenamiento territorial. Los programas se han diversificado en cinco líneas estratégicas:
- Ecosistemas críticos: Guardianes de Páramo y Guardianes del Humedal
- Sostenibilidad: Turismo de Naturaleza y Polinizadores
- Gestión Integral: Diplomados en Biodiversidad
Solo durante el último año, más de 400 personas se certificaron como protectores de humedales y aproximadamente 260 en turismo sostenible, buscando equilibrar la productividad económica regional con la salud de bosques y fuentes hídricas.
Hacia una gobernanza ambiental comunitaria
La estrategia busca transformar a las comunidades de actores pasivos a gestores activos de su entorno. Para quienes deseen unirse a las próximas cohortes formativas, la entidad abrirá convocatorias a través de las alcaldías municipales y las direcciones regionales de cada provincia.
"Estamos logrando que las comunidades se conviertan en protectoras conscientes de la fauna y la flora", destacó Nidia Riaño, subdirectora de Cultura Ambiental de la CAR. La meta final es que cada municipio cuente con líderes capacitados para replicar estrategias de conservación sin depender exclusivamente de la presencia institucional permanente.
Esta iniciativa representa un cambio de paradigma en la gestión ambiental, donde el conocimiento técnico se democratiza y las comunidades asumen responsabilidad directa en la protección de sus recursos naturales más valiosos.



